Rintaro Natsuki es un joven introvertido al que le cuesta relacionarse. Cada día más encerrado en su propio mundo, pasa el tiempo en la librería de segunda mano que regenta junto con su abuelo. Entre libros Rintaro se encuentra seguro, a través de ellos viaja y descubre otros mundos, pero siempre desde la seguridad que le aporta la destartalada librería donde pasa la mayor parte de su vida. De pronto, su abuelo fallece, y Rintaro se encuentra solo ante un mundo que le obliga a abrirse poco a poco ante él. Un día un gato llamado Tora, aparecerá por la tienda y le pedirá su ayuda, y este será el inicio de un viaje mágico y muy especial.
No sé si ha influido mucho o poco el hecho de que llevaba una racha malísima en lecturas y, prácticamente las cuatro últimas lecturas me han parecidos un tostón, pero el caso es que “El gato que amaba los libros” ha llegado a mis manos justo en el momento que más lo necesitaba. Me ha sacado de esta racha, ¡y de qué manera! Si tuviera que definirlo diría que es como si metemos en una cazuela una pizquita de “El principito”, unos granitos de “El castillo ambulante" y unas gotitas de “Alicia en el país de las maravillas”, sumándole a todo esto un toque tierno a lo Kazumi Yumoto, con una narración cómoda y relajada, pero preciosa como solo los japoneses saben hacer, y añadiéndole, además, gatos que hablan y un amor por los libros que se palpa en cada página. Si mezclamos todo esto y lo calentamos a fuego lento nos encontramos con “El gato que amaba los libros”.
Es una de esas historias que se vuelve muy especial para mí, demuestra que un libro no tiene que ser complejo o enrevesado para llegarte, para emocionarte. Es un libro muy sencillo, con una narración sencilla y directa y con un toque juvenil, pero que guarda mucha verdad en sus palabras. Es de esos libros que prácticamente puedes subrayar entero, porque todo él en sí mismo es una gran cita. Y es que el libro de Sosuke Natsukawa es una increíble oda a los libros, al amor que los lectores sentimos por ellos, a lo que nos enseña y como crecemos a través de ellos, ayudándonos a desarrollar la más valiosa de las cualidades humanas: la empatía.
Creo que tiene muchas reflexiones super interesantes, expresadas de una manera muy sencilla, pero que transmiten mensajes muy directos. Por ejemplo, habla de esta época en la parece que hay como una capa de postureo en relación a todo lo que tenga que ver con los libros, donde prima más los adornos bonitos que se le añaden a estos o la cantidad de lecturas, más que la calidad de estas (calidad para cada gusto personal, nunca verdades absolutas, nunca pedantería). Todo lo que se le añada a un libro está estupendo, pero lo principal, lo esencial, es el contenido del libro en sí mismo, lo que te transmite, lo que te hace sentir.
Es un libro que promete ternura y da ternura. He tenido sentimientos muy similares a los que tuve cuando conocí a Kazumi Yumoto, ese punto de superación ante la pérdida, de resiliencia, pero nunca plasmado desde un punto de vista dramático, al contrario. Es de esos libros que te aportan felicidad al leerlos, que te dan un poquito de alegría y es algo que yo valoro tremendamente. No os esperéis un libro complejo, porque no lo lees, no es un libro presuntuoso, que pretenda ir de muchas cosas, pero si es un libro con el que cualquier lector que ame realmente la lectura puede sentirse identificado, no solo con ese amor, sino también con ese joven que se siente más comprendido y seguro entre libros, que en la calle entre personas.