Poeta, novelista y periodista venezolano. A causa de la dictadura del general Juan Vicente Gómez (1909-1935), la Universidad Central de Venezuela en Caracas fue clausurada entre 1912 y 1922, y Arraiz no pudo continuar estudios superiores. Viajó a Estados Unidos (1919) y, finalmente, se afincó en Nueva York. En esta época de privaciones, en la que conoció el hambre, escribió artículos para la revista Billiken de Caracas, y el volumen de versos Áspero (1924), con el que introdujo en su país las vanguardias literarias.
Regresó a Venezuela en 1922. Por su firme oposición a la dictadura fue detenido en diversas ocasiones, y en la prisión de La Rotunda -donde permaneció durante siete años- escribió el cuento Los lunares de la Virreina, que alguien envió al certamen internacional del diario La Prensa de Buenos Aires y obtuvo el primer premio. Un grupo de intelectuales argentinos, solidarizados con su situación, reunió los fondos para editar su segundo poemario, Parsimonia (1932).
Arraiz tuvo que abandonar su país, y de sus experiencias políticas surgieron dos de sus novelas: Puros hombres, de 1938, y Todos iban desorientados (1951). Regresó a Venezuela en 1936, y en 1939 publicó el poemario Cinco sinfonías. En 1941 editó la versión definitiva de Parsimonia, con prólogo de Juan Liscano. Dámaso Velásquez (1943), novela reeditada como El mar es como un potro (1946) y en la que ofrecía una visión áspera de la vida de los pescadores en el Caribe, ganó el Premio Internacional Simón Barceló.
Falleció en Westport, Estados Unidos, 1962.