A book about Venezuelan psychiatrist Edmundo Chirinos who was sentenced to 20 years in prison for the murder of a young woman who was his patient. I hope this book gets made into a movie some day! It certainly deserves so.
Dado lo duro y escabroso del tema, no es una lectura fácil. En Venezuela muchísimas personas hemos vivido de cerca (algunos muy muy de cerca) lo que es perder un familiar o amigo por homicidio y las detalladas descripciones forenses y legales que con toda razón incluye la periodista Ibéyise Pacheco en este libro, pueden resultar dolorosas.
Estremecedor también el hecho que parece en el fondo parece querer plasmar este trabajo periodístico, el meollo del asunto, cual es: ¿Quién es ese otro que parece tan respetable? Qué esconde la "respetabilidad" y la prominencia de esas personas que una sociedad ha colocado en un sitial de honor, de prestigio, como expertos o "gurúes" en una determinada especialidad? ¿Quién puede realmente ser esa persona? En el caso de Chirinos, estamos hablando de una persona que era consultada siempre por la prensa y la tv para hablar de temas psiquiátricos, que fue candidato a Presidente de la República, rector de la universidad más grande del país, profesional de amplísimo prestigio... Durante décadas!
Sin duda, inquietante sabor deja en la boca del lector, constatar -como de hecho ha pasado y no sólo con Edmundo Chirinos- que a fin de cuentas en la vida se debe ser cauteloso y suspicaz ante las fachadas. Obvio, sí? Pero no se suele hacer. Esas fachadas tan respetables, o atractivas, que -como en los más espeluznantes o los más baratos filmes de Hollywood- pueden esconder algo más que siniestro.
Interesante combinación de recursos ofrece la periodista al narrar los hechos. El libro combina narración periodística tradicional tipo reportaje, con algunos giros literarios, y algunas incursiones didácticas. Sí me pareció especialmente acertado y justificado el uso de la narración en 1ra. persona que la periodista da al capítulo "El Delirio", capítulo central, fundamental de este retrato que Ibeyise hace del psiquiatra, porque en la propia voz del Dr. Chirinos, en una especie de monólogo (obviamente construido a partir de conversaciones periodísticas periodista-psiquiatra), logra uno como lector "escuchar" la voz del protagonista de esta historia, sin interludios ni interferencias ni acotaciones innecesarias. Sólo él, Chirinos, hablando de... Chirinos. De "Él".
Muy oportuno también el contraste de visiones de la profesión psiquiátrica que se obtiene con las entrevistas, también editadas en primera persona, a varios especialistas de la psiquiatría y el psicoanálisis que expresan su opinión sobre el caso de su colega condenado por homicidio.
Como familiar sobreviviente de una víctima de homicidio y habitante de un país con una impunidad obscena, donde básicamente no se castiga el delito, me gustaría pensar que toda esa destreza y rigurosidad técnica y profesional descrita por la periodista para el caso Chirinos, en cuanto al esclarecimiento de homicidios, se aplicara y se concretara con resultados exitosos para todos los asesinos comunes de este país. Pero no. La realidad, hoy día en Venezuela, es otra lamentablemente. Pregúntele usted a cualquier venezolano y verá que nadie espera absolutamente nada del sistema de justicia. Chirinos fue condenado a prisión, sí, pero ¿lo serán los que asesinan todos los días, a plena luz del sol, a la vista de otros, a tanta gente inocente en las calles de Venezuela? ¿Serán aplicadas todas esas técnicas "a lo CSI" para esclarecer los miles de casos, acusar y condenar?
Me permito dudarlo.
Cualquiera sea la posición que se tome en torno a este controversial libro, en mi criterio algo hay ques es indiscutible: larga falta hace este tipo de trabajos en la Venezuela periodística de hoy. Un periodismo que parece sumido en un tumulto y una confúsión entre la autocensura derivada de leyes y sanciones de un gobierno de 12 años que no cree en la libertad de información y expresión; un periodismo que lucha sí, todavía lucha y mucho, sale a las calles a pesar del rechazo inyectado desde el poder... Pero un periodismo que también a veces luce prematuramente cansado, y tiende a refugiarse, a autoconfinarse, venido a menos por circunstancias politicas, pero potencialmente formado, lo sé, para brillar, para asombrar, para reinventarse y destacar, en un futuro ojalá cercano.
Yo como lectora y ciudadana, esperaría que más y más periodistas se decidieran a explorar, investigar y escribir libros-denuncias como "Sangre en el Diván" de Ibeyise Pacheco, para cumplir con la misión del periodismo: denunciar, informar, alertar... Y por supuesto provocar! Provocar a una sociedad que endiosa a quien le habla suave y bonito, o se entrega a quien le ruge directo a sus miedos y resentimientos, y le promete lo imposible... Provocar a la sociedad, eso hace el buen periodista, para que se cuestione a sí misma, esté alerta ante los fraudes y avance con paso mucho más firme.