Como colombiana de 20 años del siglo XXI, he evidenciado que tengo oportunidades y posibilidades que muchas de mis antepasadas no pudieron ni soñar, especialmente tengo una perspectiva sobre mi vida y sobre el mundo que contrastará con muchas de ellas. Pese a esto, sufro de un "pesar" que es común a muchas mujeres de mi generación: la falta de representación.
No es una falta de representación basada completamente en la inexistencia de mujeres ilustres de las cuales me puedo guiar; es un vacío por parte de la historia misma que ha dejado de lado los aportes de tantas mujeres brillantes, vacío importante que afecta, crean o no, el desarrollo del intelecto y las aspiraciones de muchísimas mujeres. Si no hay representación, si no hay ese empujón que te demuestre que alguien antes que tú pudo, es muy difícil emprender cualquier camino.
Es por esto que este libro es una joya, un tesoro y un gran trabajo investigativo, a pesar de una pequeña exageración que tuvo su autora respecto a los adjetivos (error que cometemos muchas mujeres al hablar sobre nuestros modelos a seguir femeninos).
Recomiendo leerlo, aún si no eres fan de las biografías, porque te vas a encontrar con unas historias maravillosas y curiosas difíciles de creer, pero al mismo tiempo completamente colombianas.