“Desde la Revolución mexicana, los movimientos armados han estado presentes en nuestro país, y han sido, y son, semilleros de historias contadas por los de abajo, como bien los nombró Mariano Azuela; por aquellos que no han dudado en alzarse en contra del gobierno; aquellos que se han organizado para defender a sus comunidades de las injusticias; aquellos que han sido oprimidos y relegados. En esta compilación realizada por Hugo Esteve Díaz, por primera vez se presentan juntos cuentos y fragmentos de novelas en torno a los movimientos guerrilleros en México; textos escritos por –entre otros– Víctor Hugo Rascón Banda, Carlos Montemayor, Ramón Gil Olivo, René Avilés Fabila. También contiene textos solicitados especialmente para esta edición, pero quizás lo más valioso sean los testimonios de ex combatientes como Eduardo Esquivel Revilla, Mario Ramírez Salas y María de la Luz Aguilar Terrés, que más allá de los afanes literarios, nos llaman a la memoria y a la resistencia. En este libro encontraremos que ‘la convicción que hace el guerrillero no es con el equipo o el arma que porta, sino con su completa disposición a declarar la guerra, aún y con escasos elementos técnicos, en contra de un enemigo poderoso técnica y militarmente, pero negado históricamente y odiado por nuestro pueblo.'” (Antonio Ramos Revillas)
La idea del cuento guerrillero llama la atención, y la lectura de este libro destaca sobre todo por no hablar de las guerrillas latinoamericanas, ni siquiera del sur de México con el EZLN. Es una obviedad no tan clara, pues la editorial es la Universidad Autónoma de Nuevo León, que las guerrillas de las que estos cuentos hablan son las que acontecieron en el norte del país: Chihuahua y Monterrey principalmente. Sin duda, es una oportunidad para conocer la guerrilla urbana del siglo XX en México, sobre la guerra sucia, los asesinatos extrajudiciales, las torturas del Estado y las desapariciones de los y las jóvenes que luchaban, a tiros, contra la burguesía y las fuerzas armadas. Es también una oportunidad para descentralizar la historia y la literatura del país, y reconocer el loable esfuerzo de los y las guerrilleras.
No obstante, un cuento no se vuelve bueno por su mero contenido. Hace falta una habilidad técnica de escritura capaz de conmover al lector y ocasionar en él o ella una experiencia estética. En otras palabras, si bien los cuentos son interesantes por su contenido, no son buenos debido a su pobreza técnica. Al principio creí que se debía a una falta de recursos por parte de los escritores, pero ya al final del libro, se observa que el editor no realizó su trabajo: incontables erratas, dedazos, incongruencias verbales, uso equívoco de las cursivas. Si bien el carente trabajo de edición le restó puntos al libro, también hay cuentos que más bien parecen reportajes, informes o simples recuerdos del escritor: muchas veces no hay trama, o los acontecimientos dentro de esta no tienen nada qué ver entre sí más allá de ser realizados por un mismo personaje. También hay cuentos buenos, hay que decirlo. Pero, en fin, la literatura no se vuelve buena cuando habla de política, sino cuando se hace con compromiso con la propia literatura. Hablar de política en las narraciones o cualquier otra forma de escritura es inevitable, pero no puede ser y no podemos permitir que sea el motivo de la escritura.
Mis cuentos favoritos fueron “¿Qué harán los luchadores después de la revolución?” de Alicia de los Ríos, por su valor literario, y “Los hombres de Madera” de Raúl Florencio Lugo, por su valor histórico.
Variopinta colección de relatos teniendo como centro algunos de los movimientos guerrilleros que hemos tenido en el país. Muchos de los relatos han sido escritos por personas que participaron de primera mano en algunos de estos movimientos, y constituyen un acercamiento de primera mano hacia las motivaciones de los guerrilleros. Es un acierto que en general, el libro no quiera tomar una postura moral acerca de si estos movimientos son correctos o no, si no que se enfoque más en las personas en sí que en las organizaciones en las que estaban involucrados.
Como de costumbre en cualquier antología, hay algunos relatos muy buenos y otros que se sienten un poco mediocres, pero de cualquier modo, todos consiguen mantener el interés del lector.
Una buena compilación de un tema en el que, creo, hacen falta más contribuciones. Lo interesante es que varios de los autores fueron también participantes de los movimientos guerrilleros del pasado de México. La calidad no es pareja pues no son -la mayoría- escritores de profesión, pero el esfuerzo es meritorio y la realidad narrada es fuerte.
Se me hace un buen libro, con buenas recopilaciones, pero también tiene unas recopilaciones que no son tan entretenidas o atractivas. Aún así, creo que es un libro que logra expresar muy bien los sentimientos de las personas que son mencionadas y te hace recapacitar y ponerte en su lugar
Desgarrador, claro, invita a la reflexión sobre los ideales que tenía de chavo y que se me traspapelaron en la cartera, entre los pagos de la hipoteca y los recibos de nómina. Recomendable, una gran compilación de Hugo Esteve y un excelente trabajo de la UANL