Fue lo que había de ser
[…]
Una cascada de alfileres devastará los placeres que porto.
Ya no sueño nada.
Deseo desear.
Tan sólo sueño con la armonía.
Desear
o
acabar.
No. No es éste mi tiempo.
Quiero la forma primera de mis miembros.
Dame mis brazos que abrace
y mis vientos que camine.
[…]
No es éste mi tiempo.
No, no es ésta mi patria.
No, no es éste mi cuerpo.
/
Un soldado que soñaba con azucenas blancas
[…]
Le dije bromeando: Así que te marchas... ¿Y la patria?
Me contestó: Déjate de patrias...
Yo sueño
con una calle que gorjee y una casa encendida.
Quiero un corazón bueno,
quiero un día soleado, no el instante de la victoria,
demencial... fascista.
Quiero un niño alegre que le ría al día,
no un repuesto para la máquina bélica.
He venido para vivir el alba de los soles,
no su ocaso.
[…]
Pensaba –me dijo– que la patria
era que yo bebiese a sorbos el café de mi madre
y que volviera, tranquilo, con la tarde.
—
pfff.. debo darle un buen repaso (o dos o tres) en el tiempo, se siente devastador
una antología bastante completa, me alivia un poco el deseo de leer Estado de sitio y En presencia de la ausencia
Luz, la traductora, es una preciosidad de persona que recomiendo leer fuera de estas publicaciones..😔