El imperio de Maximiliano y Carlota en México es controvertido: unos creen que fueron unos advenedizos que llegaron al país para ocupar un trono que no les correspondía; otros sostienen que fueron benévolos, e incluso más liberales que el propio Benito Juárez. La discusión –una de las más acaloradas entre los apasionados de la historia– sigue y seguirá, porque estos dos personajes son fascinantes; fueron unos príncipes que abandonaron su espléndido castillo en las costas del mar Adriático, para venir a México, una tierra donde él perdería la vida y ella dejaría la razón. Por si fuera poco, a su alrededor estuvieron Napoleón III, el rey de Francia, queriendo que México fuera su Estado títere; el papa y el clero mexicano buscando desmantelar las impías Leyes de Reforma, y los políticos conservadores, que, en su afán de preservar los privilegios heredados desde la Colonia, buscaban una monarquía como forma de gobierno. En medio de toda esta maraña estaban Maximiliano y Carlota, cuya historia –un episodio singular de la historia patria contaremos en estas páginas.
La historia siempre la escribirán los vendedores , versa el dicho y en este caso la perspectiva del autor deja ver esa parte que en la historia oficial no se cuenta , el foco progresista de un extranjero al notar el potencial de una proto nación, la visión de alguien que hasta puede nublar la figura del benemérito de las américas, tan progresista que delegaba en la figura de Carlota quien con aplomo y entrega enfoco sus energías al proyecto de nación que en conjunto tenían, por lo que se entiende que haya perdido la razón cuando vio roto el incipiente imperio causa multifactorial entre conservadores mexicanos , el nulo apoyo de Napoleón Ill, el casi desmoronamiento del imperio Astro húngaro, y los esfuerzos de Juárez, hasta llevarlo al cerro de las Campanas; por lo tanto tenemos la obligación de buscar más referencias historia para avalar o en su caso desechar lo que hasta hoy sabemos de el Cuasi Emperador de la casa de Habsburgo.
Después de un año y meses pude terminar este libro…
Gran epílogo.
Ya que no a todos les gusta la lectura o la historia. Deseo con todo mi corazón, que hagan una película o serie en honor al Emperador Maximiliano y a su esposa, la Emperatriz Carlota. Para así todos los mexicanos veamos la verdad y veamos todo lo que hicieron por nuestro país.