José María Rosa, el gran historiador revisionista, desarrolla una atrapante investigación sobre la muerte de Lavalle y contradice puntillosamente la versión oficial sobre la misma. El título remite a una cruel tradición de nuestra puna que consiste en cegar a un cóndor para que, en busca de la luz, se eleve hacia el cielo en una desesperada ascensión vertical hasta que, ya a una altura casi estratosférica, convencido ya de la inutilidad de sus esfuerzos, se suicida dejándose caer a tierra donde es recogido por los oficiantes. Juan Galo Lavalle, el héroe de tantas batallas a las órdenes de San Martín y de Bolívar, es el cóndor cegado por los hábiles argumentos de los oligarcas porteños, los “ notables”, quienes lo convencen de dos inmensos errores: el asesinato de Manuel Dorrego en 1828 y la conducción del ejército cipayo que colaboró con el bloqueo francés de 1838. El indulto a Lavalle por parte de nuestra historia consagrada responde a haber combatido a Juan Manuel de Rosas, el maldito de nuestra historia oficial, lo que lava de pecados.
Es lo primero que leo de J.M. Rosa, la segunda parte es realmente sublime, la descripción que hace de Lavalle y sus sentimientos es muy sentida. 5 estrellitas y viva la federación 🫡