Es un libro que contiene seis relatos largos, de manera que la narración corta logra ocurrir como una especie de flujo de conciencia; es ahí donde Lilián López Camberos imprime su huella. López Camberos nos lleva a descubrir la mirada de una narradora introspectiva que va creando la realidad a partir de su perspectiva, o al revés, cuyo estado anímico se devela y va fundiendo con la realidad percibida. El hilo conductor de los cuentos pudiera ser ese reconocimiento del estado interno de la narradora empalmándose, creándose y trastocándose con los detalles externos. Hay un desasosiego que colma el ambiente de cada paisaje, en donde la narradora protagonista termina sucumbiendo al integrarse e interactuar con las circunstancias que se le presentan, ya sea otros personajes, plantas o paisajes, recuerdos o mascotas, compañeros de trabajo y personajes de la literatura. Circunstancias que se le presentan, ya sea otros personajes, plantas o paisajes, recuerdos o mascotas, compañeros de trabajo y personajes de la literatura.
ACAPULCO...⭐⭐⭐⭐⭐ ESTE ADIOS NO MAQUILLA UN HASTA LUEGO... ⭐⭐⭐⭐⭐ LA PLANTA...⭐⭐⭐⭐⭐ SEXO EN LA PLAYA...⭐⭐⭐⭐⭐ EL LADO DEL MAL...⭐⭐⭐⭐⭐ DIARIO DE ÁMSTERDAM...⭐⭐⭐⭐⭐
Promedio: ⭐⭐⭐⭐⭐
Los relatos de Lilian, estan plagados de imagenes, de nostálgia, soledad, e incertidumbres, que están agazapadas en el inconsciente de cada una de sus protagonistas; inmersas en el entresueño y ese despertar, en el arrojo, la perspectiva y la realidad.
Una propuesta narrativa qué se ha convertido en mi apuesta Mexicana💚
" Este silencio qué es verde y no se marchita."
"Lo peor es el vacío. Sentir lástima de mí, que añoraba y deseaba una soledad verdadera, y la obtuve. Enamorarme era conocer a quién pudiera decirle todo. La tabula rasa. Pero es monstruoso llegar a conocerse tanto."
"( la voz fijada por la escritura tiene sobrevida, porque a través del lenguaje se perpetua)."
" Aquélla escritura privada era el recordatorio de mí misma. Los hechos de mi vida solo anuncian su dibujo, solo cobran su debida espesura, cuando han pasado los años y puedo entonces sumergirme en el sentido, narrado como un relato, asumido como un misterio, mirando a la que fui como otra, cercana. Releerme, Releerme que es como mirarme prolongadamente en el espejo. Reescribirlo todo. "
El libro está bien escrito, pero solo eso. Apela a la melancolía de los lectores de clase media mexicana que pueden darse el lujo de viajar (a un Acapulco que no existe ya, Oaxtepec, Buenos Aires) y relacionar las experiencias de los personajes con las propias. Toda buena literatura debería tener una propuesta interesante, no basta con estar "bien escrita". Es lo que me pasó con este libro. Me dejó siempre la sensación de "ah, ¿y?".
Tengo mucho que comentarles sobre este libro de relatos, pero optaré por recomendarlo por tres razones:
⭐️ Lilián López Camberos tiene un gran manejo narrativo. Sabe cuándo sumergirnos en descripciones, cuándo proponer un diálogo o dejar que nos hablen las narradoras. Sabe qué quería hacer en cada momento (esa es la impresión que me dejó como lectora).
⭐️ El título nos propone una unidad temática que se sostiene en cada uno de los seis relatos que conforman el libro. Los personajes principales que son todas mujeres pasan por constantes momentos de desconcierto, duda, incertidumbre o soledad que las llevan a detenerse a pensar y pensarse en un espacio que no es su hogar: algunas están de paseo en algún lugar fuera de su ciudad y algunas están viviendo en otros países. "Quedarse quieta" como idea o concepto o sentimiento o sensación crece a lo largo del libro, con cada historia, y con ello se multiplican nuestras formas de entenderlo o interpretarlo, y de disfrutarlo.
⭐️ Podríamos decir que "Quisiera quedarme quieta" aborda distintos conflictos personales de cada uno de los personajes femeninos, pero creo que, también o más bien, nos propone cómo las experiencias individuales nunca realmente lo son: siempre están bañadas, tocadas, afectadas, por el pasado y/o presente familiar, por lo político (tal vez, sobre todo, en el cuento Acapulco), por lo cultural, etc. No podemos pensarnos solamente desde nuestra individualidad. Amo cuando la literatura aborda esto.
Me gustaría mencionar los cuentos que más me gustaron: La planta (¡quéeee cuentazoooo!), Este adiós no maquilla un hasta luego (amé la tensión, el humor y el final) y El lado del mal (situado en Buenos Aires, imposible no amarlo) ❤️🔥❤️🔥❤️🔥 También, hay uno que me hubiera gustado entender y disfrutar más, "Sexo en la playa", así es que sin duda se presta para una pronta relectura 😊
Me gustó la espesura de la prosa, las atmósferas que se desprenden de sueños y recuerdos empapados por la humedad de los ambientes que rodean a las personajas. Este es un libro sobre el acto de viajar, y la soledad que nos acompaña en cada momento de nuestras vidas, y de la cual no podemos separarnos, como la narradora del segundo cuento que no puede apartarse del chileno. Siempre está ahí, ineludible.
Mis cuentos favoritos fueron “Este adiós no maquilla un hasta luego”, “La planta”, “Sexo en la playa” y “Días de Ámsterdam”. Imaginándome el escenario en el tuviera que armar una antología de plumas mexicanas contemporáneas, sin dudarlo incluiría “La planta”, digna heredera de Arredondo y Amparo Dávila.
En cuanto a observaciones, sólo me atreveré a hacer una: quizá la intromisión del mundo del narcotráfico y sus efectos en la realidad están mejor logrados en “Acapulco” que en “Sexo en la playa”, donde no termina por encajar ni contrastar con el mal que se explora en ese cuento (mucho más carnal y erótico), pero fuera de eso todo bien.
Un plus para mí fue que siempre he amado la literatura argentina. De hecho, acababa de leer “Sobre héroes y tumbas” de Sabato antes de empezar este libro, así que fue muy grato reencontrarme en un par de cuentos con muchos de los lugares emblemáticos de Buenos Aires (y hasta con el acento bonaerense, muy bien logrado) que había visitado en mis lecturas anteriores.
En fin, recomiendo mucho este libro. Si les gustan las obras que dialogan con lo mejor de nuestro pasado literario, “Quisiera quedarme quieta” no los decepcionará.
Felicidades, Lilián, por tu libro, y espero pronto leer el siguiente. 🌱
En este libro te sientes incómoda, el aire es espeso y mirar en dirección a las esquinas o los espacios vacíos es aterrador, pero también hay sol de invierno, el maullido de un gato que te hace sentir en casa, la prosa hermosísima de Lilián que te deja con la boca abierta. Qué placer viajar con estas protagonistas. De verdad creo que son los mejores cuentos publicados en México que he leído en mucho tiempo. Me hace feliz saber que escritoras así existen.
Los 6 cuentos de largo aliento de Quisiera quedarme quieta son de fábrica intangible y onírica, justo como las nubes y los orgamos descritos acá:
"Los orgasmos oníricos son más lentos. Diferentes. Una gota que cae sobre un pozo a una gran altura, que punza el agua con un círculo perfecto." "Los sueños tienen una propiedad inasible. Son de la materia de la que imagino son las nubes: al tocarlas se deshacen."
La mayor fuerza de esta colección, me parece, está en su creación de atmósferas, en la fuerza poética de su prosa, y en la nostalgia desamparada de sus argumentos. En 'Este adiós no maquilla un hasta luego', una mochilera lejos de casa conoce a un chileno que no sabe si odiar o amar, en 'Sexo en la playa' unas amigas distanciadas conocen a una pareja de alemanes que pretenden algo, y en 'Diario de Ámsterdam' una periodista llega a la ciudad gracias a la invitación de Booking.com y describe su viaje, aderezando reflexiones sobre la vida de Ana Frank.
Lo que más destaco de la autora es su capacidad de remitirte a un lugar, de crear espacios narrativos: "De nuevo la playa, de nuevo las dos solas. Aquello que no los involucra es un guion alargado, carece de contornos. Bebidas de colores que llevaban en la piragua en grupos de cuatro o seis. El agua, la orilla, las olas traicioneras, sin bikini o con él; el aroma a bronceador de coco, a marihuana fumada, a sal de mar. La luz tamizada del cielo con sus nubes y remolinos. Azulado todo. Y después un cielo sin sol, que fue perdiendo su color."
Y sobre todo, su inmersión a la playa: "Los sonidos de la marejada, por la noche, llegaban hasta los palafitos, hacían temblar las estacas, erizaban los lomos de los caimanes."
La soledad, la añoranza por el hogar, el sobrecogimiento ante la vastedad del mundo, el desamor y la descolocación resultado de un rompimiento amoroso, la emoción y extrañeza de viajar: estos son temas recurrentes. Aunque también lo es el sentimiento de que la trama vagabundea, que no sabemos nada de las protagonistas ni de qué hacen o por qué hasta ya bien avanzado el cuento... cuando ya no tengo interés.
Si bien es cierto que esta cualidad críptica de los cuentos redirige la atención hacia el lenguaje per se, y que cuestiona la necesidad de que cada oración sea parte de un todo a fin de transfigurar la experiencia lectora, no termina de cuajar la apuesta experimental, en mi opinión. Echo en falta algún hilo conductor, algún Norte al cual mirar. Me sentía caminando a tumbos en la oscuridad. Y, aparte, no ayuda que todas las protagonistas estén mega disociadas y soñando y formulando la teoría del todo en cada cuento.
A su vez, deseé más claridad de la ambientación, mejor ritmo, una debida presentación de las tramas. Estos cuentos son retazos de anécdotas que a veces no suceden cronológicamente, reflexiones y epifanías nocturnas, viajes cuya memoria se va diluyendo y una protagonista que no va a ningún lado. Cada cuento es la penúltima escena de un sueño, ya difuminada al despertar.
La verdad, me sentí desorientada en esta lectura. No encontré tensión narrativa que me impulsara a seguir leyendo, que generara incógnitas atractivas.
Eso no le resta el poder a múltiples párrafos de inmensa belleza, que te sacuden hasta desperezarte del trance en el que te ha puesto el cuento, tal como:
"Cuando era niña me gustaba la oscuridad. La imaginaba de intuiciones, de movimientos inaccesibles para los ojos, convencida de que en el engaño y la ignorancia había mayor espacio para la fantasía. Yo tenía mitologías privadas, típicamente infantiles, que me avergonzaban y no compartía con nadie. Creía que las luciérnagas eran hadas que aparecían solo de noche, que las muñecas abrían los ojos mientras yo dormía, y que en una porción microscópica del jardín de mi madre vivía una colonia de seres, duendes o algo parecido, que nos perdían las cosas y maltrataban a sus plantas y disfrutaban con espantarnos. Mis gatos, en aquel edén, eran reyes salvajes."
Conjunto de pequeñas historias con una extraordinaria narración. Me gustó mucho este libro, aunque considero que es palpable la depresión que en él existe y particularmente yo no suelo seguir ese tipo de historias, aún así me encantó en lo reflexivo y contemplativo de su expresión.
Yo casi no leo cuentos pero este me gustó. Algunos relatos me dejaron rara, otros me dieron ansias y con el ultimo se me salieron las lagrimas y no sé ni xq ¿Qué tienen los libros que nos hacen sentir así?
Mis favs: Diario de Amsterdam Este adiós no maquilla un hasta luego Acapulco
También me quedé pensando: ¿Seré el chileno de la vida de alguien? Y me dolió la panza
Subrayé también algunas cosas que me sirven (?) para la escritura
esta muy cabron, esta morra escribe y sientes todo. describe el ambiente sutilmente pero lo sientes atrás de ti. creo que en este momento de mi vida está muy densa/o-algo-así.
podría apostar que la autora está entrenada en psicoanálisis lacaniano o algo así XQ ME DA TODA LA VIBRA.
Terminé hace unos minutos este libro de cuentos que leí por la reiteradas recomendaciones de Nora de la Cruz. Iba a la mitad y en los descansos de la lectura me debatía entre darle las 4 o 5 estrellas. Finalmente decidí darle todo.
En su libro Raras Brenda Ríos presenta un grupo de autoras cuya mayor virtud fue que la hicieron detenerse a pensar. Compara la experiencia como quien ve un vestido en un escaparate y en esa contemplación se sustrae del mundo y se sumerge. Al final, dice, ya no se está pensando en el vestido.
Esa es la virtud de este libro: presenta a una serie de mujeres que están de viaje y están descolocadas del mundo y piensan y están fuera y nos ofrecen su dialogo interior. Y ahí en esa inmersión tuve el efecto de esa inmersión en el lenguaje.
El libro cierra con la siguiente frase: releerme. Releerme que es como mirarme prolongadamente en el espejo. Reescribirlo todo.
Eso es este libro, un espejo construido de manera detallada a través del lenguaje.
Quisiera quedarme quieta se compone de seis cuentos que combinan una aguda técnica narrativa con una sensibilidad literaria fina. Entre narradoras en primera y tercera persona, las protagonistas —todas mujeres— no se regodean únicamente en su patetismo, sino que lo aceptan, admiten sus carencias o derrotas y llevan a cuestas esas penas mientras sus vidas continúan. Hay un trabajo muy pulido con el lenguaje, lo que vuelve a las narraciones amenas, detalladas sin el peso del naturalismo el uso desmedido de palabras de uso poco común, hay una que otra metáfora y algunos símiles muy bien logrados y todo lo anterior contribuye a que los ambientes que se crean en cada cuento sean muy efectivos. En su mayoría fragmentadas, las historias de pronto retoman su hilo y funcionan independientemente de que se halle o no un final cerrado, la conclusión a veces anhelada por tantos lectores. En específico, disfruté mucho "Acapulco", "El lado del mal" y "Este adiós no maquilla un hasta luego". Por otra parte, "La planta" competiría sin problema por un lugar en una antología contemporánea de terror. "Sexo en la playa" fue el cuento que sentí más flojo de esta colección y "Diario de Ámsterdam", aunque tampoco me fascinó, pienso que su lugar como cierre del libro es muy adecuado: contiene de pronto algunos trazos de la poética en estos cuentos. A ratos, recordé estilos como el de Arredondo, Munro, Woolf o Salinger. Hay destellos geniales en este cuentario, por lo que agradezco haber descubierto la escritura de Lilián L. C.
El aparente tono melancólico de los cuentos de Lilian revela el vacío que se siente y se vive en los sueños. Y lo dice. Entonces uno flota y los personajes flotan y los espacios flotan, pero nada se va, nada más se queda ahí, a punto de desaparecer.
en la mayoría de los cuentos no sucede nada. no hay acciones que desencadenen algún punto de fuga. todo es quietud, como las palmeras de la portada y del título. sin embargo, los cuentos están realmente muy bien escritos. me gusta cómo la autora explota el recurso del neobarroco hispanoamericano para que el lenguaje se desborde en cada página; el ornamento de las acciones, de los paisajes, de los espacios en ocasiones es abumador, porque sólo lo difícil es estimulante (Lezama Lima dixit). mi favorito: "La planta".
Lo dicho, estos cuentos me pusieron muy ansiosa y el último fue como un abrazo de: gracias por leer esto, todo va a estar bien (o no) y chillé. No se dejen engañar por los colores bonitos de la portada y contraportada, concéntrense en el negro de las palmeras y la tipografía, una imagen similar encontrarán en varios cuentos adentro.
Lilián López Camberos está cabrona. Va y viene del qué al por qué siente lo que siente tan despacito y atinadamente que lo sentí también. La soledad, la depresión, la ansiedad, el soliloquio interno que no para. Tqm Lilián.
Tengo la impresión de que es un libro de atmósferas, todas densas o espesas, que se construyen a partir de las protagonistas. Los ambientes de cada cuento son precisos, perfectos, no hay una palabra que sobre. Me encantó La planta.
En lo personal solo me gustaron la anécdotas de ciudades que ya he visitado y me dió cierta nostalgia. PERO a mi no me atrapó la forma de escribir y la forma del relato (solo el de Chile)
La narración en estos relatos tiende a la contemplación. El tono melancólico, los recursos desde los que construye la narrativa, el fuerte anclaje en lo onírico, hace que sea un libro que se siente como un sueño, la remembranza de recuerdos propios detonados por vivencias ajenas. Me cuesta trabajo definir lo que Lilian logra acá, porque por una parte es un libro que se siente como un suspiro, como dije antes, la contemplación. Y aunque esta suele estar asociado a la ligereza, las temáticas y la forma de abordarlas por momentos son muy densas. Mis relatos favoritos son La Planta, el del chileno y Acapulco. La planta me invitó a repensar la relación que llevo con mi madre, hace tiempo que no pensaba en la relación que llevo con mi madre. Para mí eso es bueno, en el sentido de que me detonó la reflexión. Ya veré qué hacer. El cuento de mochilera en Argentina parece hablar sobre la soledad, la conformidad y como nos desgastamos con tal de no procesar perdidas que consideramos mayores. El chileno como representación de lo que está en nosotros que no cuadra. Diario de Amsterdam es un gran cierre para el libro. Precisamente la frase "Quisiera quedarme quieta" que se pronuncia en este relato y da nombre al libro, me recuerda al mítico "Preferiría no hacerlo" de Bartleby, la renuncia como elección, permanecer al margen. Por otra parte, y para cerrar, gran trabajo de edición de Dharma Books. Partiendo con la propia elección de esta obra como una de las tres obras ganadoras de la convocatoria 2018 para narradoras de habla hispana. Y de igual forma el diseño editorial, tipografías y sobre todo diseño de portadas, este elemento establece una especie de ambiente que te invita a sumergirte en el viaje por los recuerdos.