El libro se divide en dos secciones: las locuciones que expresan la realidad corporal y los gestos, y los comportamientos corporales usados como signos de comunicación. Estos se complementan, ya que a pesar de su carácter convencional y arbitrario, los códigos gestuales se originan, directa o indirectamente, en signos naturales.
El enfoque de un lingüista sobre el cuerpo es interesante, pero pasa por alto muchos significados sociales en torno a él para centrarse en las expresiones que se usan con frecuencia para referirse al cuerpo.
Los capítulos de la patognomonía (kinética de las emociones) y la proxemia son valiosos, para complementar ciertos análisis. El resto son preguntas un tanto vagas e imprecisas sobre cómo se comunica usando al cuerpo. Lo recomiendo sólo si se tiene interés en la lingüística, la sociología del cuerpo o las letras.