Antes del río es un libro que se bebe de un sorbo, un fondo blanco tan pensante como emocional, cotidiano y profundo, que relampaguea en el alma del lector. Los apuntes de una heroína que recorre mil caminos, pueblos y ciudades, lugares familiares o desconocidos, que visita refugios (casas, albergues, bares, cuevas) y que se aparta del grupo, la siempre extranjera, etnógrafa de sí misma, la que observa y anota mientras mira. Una heroína romántica que muestra los encuentros amorosos como nadie jamás lo hizo. Con amor, con piedad y con el encanto de sus prosas, el placer del pensamiento, el amor al conocimiento y la belleza de una inteligencia deseosa de abarcarlo todo. Como esas hormigas que llevan hojas o pétalos diez veces más grandes que ellas. Como una diosa (instruida por Tiresias en un subte) que con los brazos hacia arriba sostiene el universo.
yo nunca voy a poder ser objetiva con Bléfari porque la amo; lo leí en la playa, en el metro y en mi sala, saboreando cada palabra, muy despacio porque son vacaciones.
«Conquisto el mediodía como puedo, con recuerdos salados que vibran un poco, en la cuarta y la quinta.»
«El deseo es una imaginación cerrada sin cosquilleos (…) El fútbol en la tele como arte y algo así como el deseo en un abrazo.»
Sólo Bléfari puede escribir un poema tan bonito sobre alfajores <333
No puedo ser objetiva cuando en el día más horrible que recuerde en años empecé y terminé este libro, el primero que leo de Rosario. La belleza de retratar lo cotidiano, los lugares y las emociones de todos los días, y que eso te haga pensar o transportarse. Me gustó mucho.
Antes del río de Rosario Bléfari es, como sus pocas páginas comprueban, un libro de momentos que oscilan entre el amor, la autobiografía y el cotidiano. Podrían verse cual reflexiones nostálgicas de un pasado o vivencias intensas en un presente. El antes y el ahora atraviesan el texto como una piedra que es arrastrada por la corriente del río y termina por desembocar en la observación de lo minúsculo del amor, la amistad, el afuera y el adentro.
Lo que más me gusta de Rosario es la capacidad de hacer de una nimiedad anecdótica un espacio para para la pregunta, para la mirada crítica, pero también para ese ejercicio introspectivo que busca patrones, conexiones y alguna que otra verdad. ¿Quiénes somos? Somos fragmentos, somos pedazos que nos esforzamos por significar. Bléfari lo hace con lo chiquito, como para que no perdamos de vista su potencia. No es mi libro favorito suyo, pero me gustó.
Si pero no, esto es lo que pasa cuando te inflan mucho una autora. Hay varios poemas buenos y lindos sobre lo cotidiano que es una temática que aprecio mucho cuando está bien retratada, pero el resto medio pelo, parecen notas de un celu donde no se entiende bien el sentido ni la la redacción, más que para quien lo escribió
No es un diario, casi. No son poemas, ni micro relatos. Casi. Es un libro de entradas, de prosas líricas, de instantes, de pequeños retazos de momentos, pensamientos y anécdotas que revelan una experiencia sensible.
“Me regalaron un libro en el que soy mencionada. Recuerdo el hecho que comenta el poema, recuerdo todo y fue como ver algo del otro lado del espejo. O el contraplano. Ahora yo menciono el poema y alguien también va a poder verse del otro lado y así hasta quién sabe cuándo. Que no se corte. Esto ya había pasado antes.”
Siguen sumándose figuras al album que estoy armando y ya estuve llorando dos veces. Una por si no voy a poder conseguir las figuritas más difíciles -¿y si siempre me salen repetidas?- y otra, porque se complete algún día el álbum y todo se termine.