Una novela política sobre un grupo de jóvenes militantes que se ven envueltos en una operación para voltear una dirigente peronista que ocupa una Secretaría de Estado. Todo transcurre en la noche porteñ fiestas, centros culturales, unidades básicas, casamientos, villas. Encuentros que intentan mostrar el off-the-record de la construcción política y el mundo del poder. Operadores, militantes, armadores políticos y simples rosqueros entrecruzan sus vidas bajo las sombras de la Capital.
Para quienes lo vivimos de cerca o lo vieron pasar y quedaron prendides: esta novela es la historia de una cama política, hecha y derecha. En pleno armado de una agrupación peronista nueva que ya sabe que va a llevarse el mundo puesto para tomar el cielo por asalto; algunos personajes resisten el cambio de época, ya sea agarrados a sus sillones, ya sea haciendo operaciones y metiendo carpetazos a quienes intentan, pese a todo, seguir trabajando por lo que habían jurado hacer: defender los intereses del pueblo y construir una patria justa, libre y soberana.
Mucho para decir sobre odiar y amar la militancia, sobre que machistas o misioginos, sobre que paja las internas peronistas pero y si, ¿qué otra cosa esperas si te lo dice desde el prologo? El libro es entretenido, te mantiene enganchade esperando a ver quien es el verdadero Garca y en el desenlace decis "y si, era obvio", pero ni ahí te lo esperas como esa mínima ilusión desbaratada la noche de la 125. Da bronca que el estereotipo de los militantes (de todos los colores) es igual en Capital, Mardel o la Quiaca: todes conocimos un Tano, una Laura, un Fede y un Bebu. Y si.
De ritmo ágil y con personajes pintorescos, Fuego Amigo muestra los bastidores de la política. Internas, traiciones, camas, lo tiene todo. El reverso de la militancia se muestra sin piedad alguna: todo es un horror. El protagonista es, quizás, uno de los personajes más despreciables que haya leído en los últimos tiempos. Pero aún así, el autor usa una multiplicidad de personajes para mostrar un fuego aún vivo, en forma de ideal, en unos pocos agentes que, obviamente, terminan siendo los menos favorecidos.
Es como si la famosa frase para definir literatura de chabones "Las tetas se rebalsaban de la blusa. Que hija de puta" se hubiese hecho libro sobre la rosca del PJ. Me entretuvo en terminos de que se lee, pero me parecio un poco gorila y sobre todo mega misógino. Chabones, dejen de escribir mujeres de esta manera.