En Nada es para tanto presenciamos la formación del pícaro moderno por las mismas causas que en la picaresca española, es decir, por los vicios de la sociedad y la marginación del antihéroe. Borbolla empieza contando, explícitamente, sin los rodeos de la novela picaresca, la historia de la madre del protagonista, quien supera cien veces a las madres del Lazarillo y del Guzmán
Óscar Ernesto de la Borbolla y Rondero es un filósofo, ensayista, narrador, poeta y conferencista mexicano.
Obtuvo el Grado de Maestro en Filosofía en la UNAM y el Doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, y fue becado por el Instituto de Cooperación Iberoamericana. Profesor de Filosofía en la FES-Acatlán de la UNAM, titular en el área de Metafísica y Ontología; maestro en la Escuela de Escritores de la SOGEM; coordinador de talleres en universidades, casas de cultura y el CNIPL del INBA; asesor del secretario de Educación Pública; guionista de los programas radiofónicos “Ucronías Radiofónicas” en Radio Educación y “La Carta Radiofónica” en Radio Trece; conferencista en la mayoría de las universidades de la República Mexicana y en innumerables universidades de Estados Unidos, Canadá y España; miembro de la Comisión Dictaminadora de la Dirección General de Bibliotecas de la UNAM y de los consejos de redacción de las revistas Los Universitarios, Plural y Blanco Móvil. Miembro de la SOGEM. Su obra ha sido traducida al inglés, francés y serbocroata.
Amo el título de este libro ¿Qué importa el amor, la amistad, la familia o el dinero? Gabriel pierde todo y sigue feliz porque se convence de que "Nada es para tanto". Nada ni nadie, al grado de que los personajes ni nombre tienen, solo son la mamá de Gabriel, el amigo de Gabriel, la güera del vapor... Mi parte favorita es la historia de la mamá de Gabriel, aunque poco creíble lo de su iniciación sexual, pero me encanta la actitud. Muy divertida la lectura por cierto, cero drama.
La forma de narrar del autor hace que la lectura sea fácil e interesante, además de que es grato leer experiences tan banales en un ambiente y lenguaje mexicano; terminando en una reflexión tan simple y profunda a la vez: Nada es para tanto.