Entre 3 y 3,5 ⭐
Novela de viajes en el tiempo que no está mal. No es ni la mejor que he leído sobre el tema ni la que más me ha gustado de Silverberg, pero tiene a su favor un enfoque original que, desde entonces, se ha llevado más veces a la literatura y al cine.
Año 2059. Los viajes en el tiempo son una realidad y un negocio. Los ciudadanos pueden contratar viajes turísticos al pasado bajo supervisión. Para ello el estado ha creado dos tipos de estructuras. Los guías temporales que acompañan a los turistas en sus viajes y la patrulla temporal, encargada de cuidar que el pasado no sufra alteraciones.
Jud Elliot, un joven de futuro incierto, con estudios especializados en Bizancio, se alista como guía temporal, trabajo que aprovechará para buscar a sus antepasados. Hasta aquí la sinopsis.
¿Qué destaco del libro?
Está escrito con el estilo que caracteriza al autor. Una prosa directa, fluida, sin florituras, con reflexiones interesantes y algunos toques de humor. La novela no es muy extensa, poco más de doscientas páginas y se lee bien.
El enfoque es original. Silverberg fue el primero en acuñar la figura del turista temporal, que tanto juego ha dado después tanto en la literatura como en el cine. Junto a lo anterior, el autor se plantea qué podría ocurrir si se pudiera viajar en el tiempo. Como respuesta a esta pregunta desarrolla una teoría de paradojas temporales que están muy bien planteadas. La paradoja de la acumulación, la de la duplicación, etc. De lo mejor que tiene el libro.
El principio de la trama, en la que nos presenta la sociedad del 2059, el aprendizaje de Jud como guía y las paradojas temporales. Esa parte es entretenida y engancha.
La ambientación de los viajes en el Bizancio medieval. En una novela de tan corta extensión los viajes por la época nos dan una visión bastante ajustada.
Tanto el protagonista, Jud, como alguno de los personajes secundarios, Capistrano, Metaxas y Sam, están francamente bien.
El final, como resultado de la acumulación de paradojas. Inteligente y bien llevado.
¿Y qué me ha fallado?
El libro carece del efecto sorpresa. Desde el principio sabemos de los amoríos entre Jud y su antepasada, Pulcheria, y de que la cosa ha provocado problemas. Por otro lado desde que Jud empieza a ejercer como guía y hasta que comienza el desenlace, hay como un 50% de trama en la que este se limita a viajar y poco más. Da la impresión de no avanzar y se hace lento.
Silverberg no es autor que pierda tiempo con explicaciones científicas. Eso va a favor del ritmo, pero también deja muchas preguntas sin respuesta. En este caso me hubiera gustado saber más acerca del funcionamiento del crono, la máquina que utilizan para los saltos temporales.
La obsesión con el sexo, que es una constante durante toda la novela. Entendámonos, no se trata de escenas continuas de sexo explícito, que no las hay, pero tampoco se pueden leer cinco renglones sin que aparezca el tema. Al hilo de ello, hay dos escenas/comentarios que implican a menores y que me han resultado sumamente desagradables. Por muy desinhibida y liberada que sea la sociedad futura que imaginó Silverberg, en ese aspecto se ha pasado mucho de frenada.
En conclusión, una novela de viajes en el tiempo, que se ha convertido en un clásico por su enfoque original, aunque a mí no ha terminado de convencerme.