A comienzos de los 90 y recién cumplidos los treinta, escribí estos relatos que entonces me parecieron eróticos. No obstante, ahora que tengo cuarentitantos he descubierto que sólo eran literatura fantástica.
Uno cuando es joven tiende a confundir el erotismo con la sexualidad. Al erotismo le basta con la fantasía, el deseo y la imaginación (ese es el quid de la cuestión); mientras que la sexualidad requiere pareja, espacio y una mínima parafernalia (ese es el kit de la cuestión). Así, a los treinta yo creía que mis personajes sólo echaban «quiquis», pero pasados los cuarenta he constatado que lo que hacían era un quid-kit.
Fernando Iwasaki Cauti es un escritor, investigador, docente, filólogo e historiador peruano nacido en una familia de múltiples raíces (Perú, Japón, Ecuador e Italia). Actualmente reside en Sevilla, España.
Es cierto que el relato largo Mírame cuando me ames es mucho más dramático, pero ese cambio de dirección en el libro sólo ofrece un gozo diferente, no menor.
Sería mezquino ponerle menos, ante tanto gozo.
Ajuar funerario me encantó, que gusto ver que Iwasaki es un excelente cuentista en otros registros.
Ajuar funerario me gustó una barbaridad. Este, no. No sé, no los he visto "eróticos", tan solo guarros cumpliendo clichés guarros. El primer libro citado recomendadísimo, de verdad, pero de este... a ver, algún relato sí que me ha gustado, el último, por ejemplo. Y la portada, que es muy buena.
Es uno de los mejores libros que he leído. Altamente recomendado, el amor, la vida y la inocencia corre por sus páginas, todo hábilmente narrado por el autor que es magnífico. Para quienes aman y viven con todas sus fuerzas, este es un libro que deben leer.
No esperaba mucho de este libro, y conforme iba avanzando, menos lograba convencerme el autor, hasta que me topé con el relato La mujer de arena y la novela corta Mírame cuando te ame, los cuales están escritos de una manera magistral, sobre todo ésta última. Recomendando.
Ninguno de los relatos aquí reunidos queda debiendo. La selección de nueve que conforman el cuentario son mezcla de humor y desparpajo pero también de oficio narrativo. En ese difícil equilibrio que resulta de combinar aquello con lo erótico, Iwasaki demuestra que no solo es posible sino que de eso puede obtenerse un resultado más que atendible. No todos los cuentos son de similar registro. Hay algunos más arriesgados que otros (de formas más convencionales). Hay juegos con el punto de vista del narrador (La española cuando besa), con el elemento fantástico (Entre las piernas de Luciana), con la ciencia ficción (Travesía estelar), con el microrrelato (Fantasías textuales). No es novedad encontrarse con cierta preocupación por la forma en Iwasaki. A la soltura de su escritura le suma el trabajo de orfebrería requerido para cada particular. De modo que no son solo anécdotas humorísticas sueltas subidas de tono como, desde el desconocimiento, se pudiera afirmar en un principio.
El sexo es el ingrediente principal, pero no uno vulgar, ni descrito como tabú, en su lugar encuentras historias inocentes, graciosas y entretenidas sin perder el tinte erótico. Es espectacular como el autor toma el sexo y lo moldea en cada una de sus historias sin convertirlo en algo de que avergonzarse, o en historias repetitivas sin imaginación.
Lo grandioso del libro no es el sexo corriente, es la historia que se desarrolla alrededor de él.
Es el segundo libro que leo de este autor y ya podría convertirse en uno de mis escritores favoritos.
Una obra particular, peculiar, singular. Quien creeria que lo erótico y lo comico podían combinarse así de bien... ciertamente yo no lo creía posible hasta ahora. Me sorprendió y me hizo reír mucho. Muy bien logrado.
I was gratefully surprised by the writing style of Iwasaki. I came to his book because of a large interview read on @JotDownSpain. I recommend readers to try Iwasaki´s reading