La transformación de una mujer que explora las dimensiones de lo animal, la locura y el amor
Es verano y ella está sentada en la butaca de un tren. Entre las manos lleva un bolso naranja, único recuerdo de su madre. Se aleja de su mundo conocido, de una relación amorosa de años, de la maternidad que no fue, de un cuerpo que envejece. También de la ciudad. La protagonista narradora de Casi perra deambula por escenarios cada vez más salvajes y, a medida que avanza, va dejando atrás su pasado hasta perder el eje de todo lo que parece definirla en su condición humana, incluso el habla. Erotismo, cuerpo y deseo son algunos paisajes en los que se mueve Leila Sucari para narrar, desafiando los bordes, la transformación de una mujer que explora las dimensiones de lo animal, la locura y el amor. Una novela que se lee sin soltar el aliento de principio a fin.
2,5 tengo sensaciones muy raras con este libro porque es muy extraño, me gusta su prosa y como se entrelaza, su evolución a la demencia y al enloquecimiento, pero TODO gira en torno al sexo y eso me cansa muchísimo
te atrapa fácil y se lee de carrerilla, pero todo huele a sangre, a semen y a sudor
Libro muy profundo e intimista, donde acompañamos a la protagonista, una mujer de 50 años que acaba de terminar una relación, en su metamorfosis, en un viaje hacia lo más profundo de su alma, donde espera encontrarse y liberarse.
El libro es muy poético, escrito en español latino lo que dificulta algo la lectura por ciertas expresiones, y trasmite a la perfección los sentimientos y las emociones de la protagonista en cada momento. La acompañamos en un viaje sin destino, en una historia romántica y con toques eróticos, pero especialmente una historia de liberación.
En sus poco más de 90 páginas, la autora consigue que sintamos todo lo que siente la protagonista, ese miedo al futuro, cierto anhelo y tristeza del pasado, pero especialmente esa liberación en el presente, ese conocerse y dejarse llevar, lo que le hará conocer nuevas personas que le abrirán mucho más la mente en su camino hacia esa trasformación.
Me ha gustado mucho como está narrado, también que la protagonista sea una mujer de 50 años que no suele ser lo habitual en este tipo de libros, y todo lo que la autora llega a trasmitir en tan poco. Pero por otro lado, en algunos momentos se me hace demasiado poético para mi gusto.
Podéis ver una opinión más completa en el video publicado tanto en mi cuenta de Instagram como en la de TikTok: Leercomoformadevida.
Frases destacadas.
“Hablábamos porque hablar era construir y destruir al mismo tiempo. Hacer aparecer y desaparecer mundos. Porque hablar no empieza ni termina, es todo un mismo devenir, un espacio propio, sin puntuación, donde podemos inventar las vidas que se nos ocurran”.
“¿De qué otra manera se puede decir el amor si no es con las manos temblando?”
“– Tengo miedo – dije o pensé. Pero no era miedo. Era la certeza de saber que nada volvería a ser como antes”
El mejor libro que leí en el último tiempo. Poesía pura. Sensibilidad absoluta. Un sueño de narrativa que se esfuma entre los dedos y es imposible de atrapar.
«Quizás la solución era ahorrar energía. Hacerme budista. Ser como una ligustrina, quietísima, bien podada, ordenadita. O jubilarme. Volverme líquida. Jugar a las cartas los domingos. Comerte. Empezar por los dedos de los pies y subir, de a poco, enredando mis dientes hasta devorar tu cerebro enciclopédico. Morir en pantuflas frente al televisor. Cobrar un aguinaldo. Gastarlo todo en medias y calzones blancos. Oler a lavandina. Ser aséptica. Formar parte de un cineclub para la tercera edad. Simular demencia senil. Salir con un veinteañero. Tener hijos, ansiar nietos. Masturbarme en una plaza. Entregarme a las cirugías estéticas. Sacar la reposera a la vereda. Dejar que me penetre un hurón.»
«Aurelio no sabe nada de sintaxis, por eso lo hace tan bien. Se entrega a lo primitivo como si fuera un lobo.»
«Todo es forma y pigmento. Imágenes, tramas, redes superpuestas. Moléculas de agua fundiéndose en el espacio. Cuando le pregunto qué vamos a hacer con esto que nos pasa, se ríe y dice que nada. No vamos a hacer nada, nena, ¿qué te pasa?»
«Leerla es algo parecido a la electricidad. Hablo de entrar en eso que abre su cuerpo cuando la toco.Cada parte es una ventana. Un pasaje a otro lugar. A veces, en una rodilla, encuentro mares que esparcen espuma. Otras veces descubro incendios en su pezón izquierdo, luciérnagas flotando sobre el agua a la altura de los omóplatos, mujeres que acunan zapallos en su tercer ojo y barcos con velas rojas cerca de los hombros. No, no es un decir ni una metáfora, yo veo todo eso, lo veo con mis manos. Ahí viajan sus antepasados: pude ver a una mujer con sombrero —su abuela, tal vez— y a un grupo de chicos que miraban el mar con asombro. También hubo estrellas, lunas, cielos en estado de ebullición. Un rectángulo en medio de la noche, sus gritos adentro de un ascensor, un vacío morado y hasta un oso panda masticando una ramita de bambú.»
Gracias Julia por regalarme este libro. Lo leí desnuda a las orillas el Miño en las últimas horas de una tarde que aún se sintió como verano. Entre almejas, libélulas, zapateros, peces y ranas.
libro muy raro, sobre chicas raras, para chicas raras. Me gusta que ultimamente haya cada vez mas libros de este estilo, de mujeres simplemente existiendo haciendo cosas raras, y verdaderamente me encantan, creo q es muy refrescante leer este tipo de historias.
en cuanto al libro, al final me pierde un poco, me hubiera gustado algo menos etéreo, te mete como en una especie de nubarrón mistico que me ha gustado, pero que no acabas de comprender. Lo que me incomoda es las muchas referencias al sexo que hace de una forma muy animal, me parece en ocasiones demasiado repetitivo
en general buena escritura, y recomendaria para tener una lectura turbia
Me llamó la atención la sinopsis y por eso lo compré. Es cierto que las primeras páginas han captado más mi atención que las que prosiguen. El lenguaje es una mezcla de poético y salvaje, sin pelos en la lengua. Es como un compendio de pensamientos a veces estructurados, a veces caóticos. En fin, una lectura breve y curiosa.
2,5 Al principio me gustó pero se me hizo repetitivo sobre el final, lo cual no es muy bueno considerando que tiene menos de 100 páginas. De cualquier forma me gustaría leer algo más de Leila.
Muy hermoso, es mi amiga no hay criterio. Hacia mucho tiempo no me pasaba subrayar tanto un libro de ficción. Me siento identificado con la sensación de metamorfosis post ruptura amorosa pues #dramatica. Me parece interesante como la autora construye la narrativa a través de la interlocución de su ex pareja desde dos punto. Por un lado, como la excusa de reconstrucción del pasado desde el #giro-ontologico del presente-cuasi-animal-planta-sensibilidad cósmica. Por el otro, la necesidad de llegar a la otra persona, aunque nunca lea los escritos, tener la capacidad de _afectarla_ en la catarsis propia. La interlocución del ex, como una forma de transitar el duelo, y la nueva vida que surge de la pérdida y del hallazgo del dolor al mismo tiempo que progresivamente se borra su mención en el relato y el lector no se da ni cuenta.
La metamorfosis de una mujer pasados los 50 que se vuelve salvaje. Un Tránsito. Es un duelo por su juventud y su capacidad de procrear, un duelo por una relación que ya no la llena, el duelo por la muerte de su padre. Es un duelar y una menopausia que libera y luego, el encuentro con una mujer que la guía y acompaña. Una bruja, chamana, Medea, Circe, mujer espiritual que le lee Ovidio en clara alusión a su metamorfosis. Si Kafka nos habló de la adolescencia doliente, Leila nos ilumina con esta menopausia salvaje, y es sublime. 🐕🏕🤰
"La muerte y el principio de la vida deben ser parecidos a esto. Todo se funde en una niebla suave y brillante. Y ya no somos mujeres. Somos acontecimientos astrales. Agujeros negros..." 🌌🌠🌟🌠🌌
Estoy segura de que hablar de un libro y decir que es raro, es un cumplido para el autor.
En este caso es más que un cumplido. Se nota ese punto argentino en la prosa. Le he visto reminiscencias cortazarianas, parece un pedazo de diario escrito por La Maga de Rayuela después de comerse unas setas alucinógenas.
Esos destellos surrealistas, tan metafóricos, hacen de esta nouvelette una pequeña delicatessen literaria, como cuando te comes de golpe un bombón y al masticar te llenas la boca de licor de cerezas.
Recomendable si se aprecia la literatura no convencional y se ama lo metafórico y lo surrealista.
Una mujer viaja en tren con un bolso naranja como única compañía. Podría parecer una huida, pero es mucho más que eso: es el inicio de una transformación. Abandona lo conocido —el amor, la maternidad frustrada, la rutina de un cuerpo que envejece— y se adentra en un territorio salvaje, donde lo humano y lo animal se confunden.
Leila Sucari escribe con un pulso poético y a la vez feroz. En sus páginas, la protagonista gruñe, huele, se arrastra y muerde, como si el lenguaje se despojara de lo cultural para volver a lo instintivo. Leerla es sentir que la palabra se vuelve cuerpo, que la metáfora transpira y sangra.
Es una novela breve, pero intensa como pocas. No se limita a narrar: incomoda, sacude y, en ocasiones, conmueve con una belleza inesperada. Un texto que habla del deseo, de la pérdida y de ese anhelo profundo de volver a lo esencial, a lo que fuimos antes de ser domesticados.
Casi perra es distinto a todo lo que había leído en los últimos tiempos. Una obra visceral, poética y transformadora.
“Hablábamos porque hablar era construir y destruir al mismo tiempo. Hacer aparecer y desaparecer mundos. Porque hablar no empieza ni termina, es todo un mismo devenir, un espacio propio, sin puntuación, donde podemos inventar las vigas que se nos ocurran. Hablábamos como respuesta política, contra el mutismo que ahora defiendo”.
“Entonces mis órganos se reconfiguraron. No se si cambio el orden de mis huesos o si fue algo en la composición química, pero supe que todo tenía arreglo. Las cosas no eran tan terribles. El futuro existía y olía a pasto recién cortado. Ese fue el día. —Ay, creo que te quiero—dijo ella, con tonito de burla.
Entonces no hubo más un antes, todo fue un después. Miento. Tampoco hubo un después. Desde ese instante todo fue ahora. Puro presente”.
“Ahora voy a hablarte con muchos puntos seguidos. Para que no tengas miedo de perderte. Para diferenciarnos. Para darte rienda suelta. Distancias cortas. Oraciones breves. Con vos mejor evitar el largo plazo”.
hay unas cosas inconexas, pero me hizo sentir mucho
«Andrómeda entra ahora por esa ventana y se nos adhiere como un cuerpo gelatinoso, a vos y a mí, que estamos acá, tan quietas, tan otras. Y quiero decirte algo. Todo. Pruebo con la palabra amor, esa todavía me sale. Y digo: Amor amor amor amoramoramoramoramorrrrrrrr. Es absurdo. Suena chiquito, ordinario. Una mora después del verano. Y yo quiero decirte todas las aguas y las lenguas, mucho más que todas las frutas del mundo. Quiero apalabrar lo innombrable, inventar sonidos nuevos. Entonces no digo nada, te hago llegar el silencio mientras me mostrás lo que hay detrás. El éxtasis al fondo de las hojas, cuando el cielo todavía no sabe y es ambiguo. El antes de una verdad.»
Leila Sucari siendo Leila Sucari en este viaje-transformación express lleno (llenísimo) de poesía. Raro, sensual, visceral y explícito. Para leerlo del tirón.
El movimiento del tren como movimiento subjetivo y el desplazamiento en el espacio como símbolo de otro más íntimo. Exploramos el mundo interior y la corporalidad de una personaja que, a partir de una crisis emocional de la sabemos poco y nada, experimenta mutaciones que la llevan a transgredir los roles de género en su dimensión social, biológica y psíquica. Al mismo tiempo su desplazamiento es incierto, no sabemos de dónde viene ni a dónde va. Solo conocemos que habita lo incierto, lo extraño y lo indiferenciado. Aparenta desconectada del "afuera de sí" y son pocas cosas las que la arrancan de su ensimismamiento. Devenir animal, liberarse de todo antropomorfismo, pertenencia familiar, social y cultural. Desprenderse.
Leila tiene una prosa poetica muy profunda para escribir, eso me gusto mucho. El punto de partida es la perdida de un vinculo amoroso. Una huida de ese mundo que se habitaba, el deseo de encontrar su esencia, mientras el tren que acaba de tomar avanza y se aleja. El personaje a medida que se busca a si misma, transita su duelo, va narrando escenarios de su pasado, que poco a poco se pierden, y cada vez mas su nuevo presente toma fuerza. El personaje se va desdibujando a medida que leemos. Va mutando, va cambiando, se va volviendo cada vez mas primitiva, mas despojada de mandatos, mas animal, tanto que al final no sabemos si sigue siendo humana o muto tanto que perdio su entidad de sapiens. Este final fue poco entendible al menos para mi, o quizas demasiado abierto, demasiado abstracto.
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“Que digas que sí, y que en cada sí se inaugure un mundo. Que estés vos también muerta de hambre. Que una palabra, detrás de una palabra, detrás de otra palabra formen una constelación infinita, y no una cadena. Que te haga libre y no te ate. Que corramos ariba del agua. En medio del bosque. Entre los papeles quemados. Que el incendio también calme. Que el fuego limpie. Que respires un aire transparente, liviano. Que me empujes. Que flotes con los ojos cerrados. Que me abraces. Que te hagas lugar. Que la combustión sea un hechizo salvaje. Que el tiempo sea la medida de los otros.”
yo la vd ns de dnd ha salido esta autora pero es la primera vez k leo un libro escrito tal cual como yo escribo, tan loko k hay frases k yo he llegado a escribir casi igual en mis textos. es alucinante la forma como se expresa las repticiones las contradicciones… un dialogo interno constante k mezcla metaforas simbolismos amor locura desesperacion poesia y partes de sexo sin tapujos es todo tan yo k asusta. definitivamente investigare sobre esta tia pk dnd hayan triunfado sus obras tamb lo haran las mias
Un libro precioso, esta mujer que se atreve a enfrentarse a su vida y su “animal” interior es increíble. Explora la sexualidad y el deseo culposo del placer de una manera preciosa. Mientras leía las primeras páginas me preguntaba ¿Cómo alguien puede sentir tanto dolor y hacerme sentir lo mismo a mi con tan solo unas palabras? Es el primer libro de Leila que leo, y me maravilló. Pero debo admitir que el segunda mitad del libro no me atrapó con la misma facilidad que el principio.
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Lo subrayé casi todo. Es un libro muuy intenso, pasa de la ausencia a la presencia en un segundo. La manera poética de narrar que tiene la autora me pareció excelente. Por otro lado, la trama de fondo no me gustó nada.
Pero todo eso era antes. Ahora se me escapa el pensamiento por la boca. La gente me mira raro. Aprieto los labios, vuelvo a mi adentro. Hay voces, son demasiadas y me confunden. Por eso también me fuí. Tengo miedo de romperme.
Mucha intensidad en su prosa, que consigue incomodarme a medida que avanza su historia. Su transformación se encamina de forma muy explícita a lo sexual de una forma grotesca y no me resultaba agradable leerlo.
Un libro entre lo poético y lo visceral. Fantástica utilización del cuerpo como material narrativo. Sensitivo y totalmente expuesto, narra el viaje de la protagonista: comienza en un tren y termina en su interior.