After his mother dies at a mental institution, failed Colombian actor Gerardo Montenegro learns from another patient about an isolated tribe in the remote jungle that has avoided contact with outsiders, and determines to seek them out.
Escritor colombiano nacido en Bogotá en 1964, Mario Mendoza es uno de los autores latinoamericanos más influyentes de la actualidad.
Tras licenciarse en Letras, graduarse en Literatura Hispanoamericana y trabajar como pedagogo, Mendoza decidió iniciar su carrera literaria a partir de 1980, combinando la escritura con la docencia en literatura y la colaboración con diversos medios culturales.
Su primera novela, La ciudad de los umbrales, fue publicada en 1992. Tan sólo dos años más tarde fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Colombia por La travesía del vidente. Con otra de sus obras, Satanás, se hizo con el Premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral en 2002.
También destacan en su obra los libros dedicados al público infantil, en especial la saga El mensajero de Agartha.
Los hombres invisibles es mi segundo encuentro con Mario Mendoza, el cual fue provocado por la referencia que hace el mismo autor en el capítulo de Chamanes en El libro de lo paranormal. Los hombres invisibles es una novela de formación que se desarrolla en dos etapas o partes -la ciudad y la selva-, cuyo objetivo es la configuración del yo por medio de un protagonista que está roto, fragmentado, y hasta con partes extraviadas, que busca su totalidad. Por ello, probablemente, el protagonista comienza a narrar su historia evocando un rompecabezas:
“¿Cuándo empieza realmente una historia? ¿En qué instante preciso la realidad parece cambiar de forma, de figura, y entonces uno sabe que ha sido lanzado a una serie de acontecimientos que modifican la vida para siempre? En este caso, la historia comienza con unas piezas sueltas que poco a poco fueron conformando un rompecabezas que me dejó en el borde peligroso de un abismo. En un principio no distinguí ningún dibujo en particular, pero semanas después las líneas, las curvas y los colores de las piezas me mostraron un destino extraño y salido de lo común. Y sin planearlo, me convertí en un viajero que tuvo que recorrer parajes agrestes y pueblos desconocidos para ser testigo de uno de los secretos mejor guardados en todo el continente: la existencia de la mítica tribu de los hombres invisibles”.
Narrando en primera persona, M. Mendoza intercala monólogos con diálogos que reflejan una prosa poderosa y placentera. Es un lenguaje sencillo con el que el autor persigue y seduce al lector, lo atrae y lo hace su compañero. Mario Mendoza se te presenta ahí, con su fragilidad y sus sombras, y además de codificarse en ese lenguaje común y las circunstancias compartidas, está el lugar, te dice que anda por los sitios por donde has estado, que ha sido arropado por el mismo cielo percudido, que él sabe de lo que has y estás hablando, que se ha aguantado las mismas goteras en esa habitación en sepia, que él también tiene recuerdos en esa burbuja donde estuviste tú. Y esa es Bogotá, y me encuentro con él y veo la personificación de mi ciudad con sus claroscuros, aunque sea mayormente la penumbra la que te guarde, encarnando una realidad global del ser humano contemporáneo. Y es en este lugar, Bogotá, la ciudad donde arranca la historia, y en el cual se desarrolla la primera parte de la novela. Y he hablado de Mario Mendoza y no de Gerardo, el protagonista, porque, aunque hasta hace poco sabía un par de cosas de Mario Mendoza, cuando uno está leyendo al protagonista se siente en la garganta y el pecho el cálido sorbo de un relato personal e íntimo, se tiene la certeza que no es un pasaje inspirado sino vivido, se sabe que en la novela hay un pedazo de autobiografía. Se nos presenta y acompañamos a un personaje atribulado que no tiene nada para perder, ni siquiera así mismo, y hay partes de la narración tan melancólicas como divertidas, aunque algunas de mis risas hayan sido con culpabilidad.
Y precisar el inicio de una historia es difícil, porque una vida marchita es un pasado continuo; pero si, gracias a la crisis vital del protagonista, se empiezan a suceder los acontecimientos que cambiarán su vida. Entonces, empezamos a transitar por las causalidades, la muerte, el paciente psiquiátrico con alucinaciones clarividentes, el rastro de un desconocido y de los hombres invisibles, y la posibilidad de espiar vidas ajenas para expiar la propia, finalmente, ya no hay nada que perder; y así se da el viaje, la segunda parte de la novela.
Los hombres invisibles fue publicada en el 2007, cuando aún no se terminaba de firmar los acuerdos de desmovilización con los paramilitares y tampoco se había firmado la paz con las FARC. En esta segunda parte de la novela, que es un viaje por las entrañas de Colombia, se abre un mundo para la aventura, en lo bueno y en lo triste, en lo pasional y lo reflexivo. Entonces, nos sumergimos en el pacífico colombiano, donde hay fronteras entre el monte y lo habitado y no para la violencia; porque si bien, Mario Mendoza focaliza en el casi exterminio de los Nukak Maku y la violencia que padecen los pobladores de las zonas mas profundas y abandonadas de nuestro país, producto del conflicto armado, también señala cómo se vive la violencia en los cascos urbanos, a manos de la injusticia social y del otro actor de la violencia, como es la fuerza del estado. Y ahí esta para mí lo que en parte hace de esta novela un hecho extraordinario, y es que el autor descubre cómo esta realidad también es habitada por personajes exóticos y entrañables, tan distintos entre sí, con la fuerza de sus convicciones, con la magia que los rodea.
Como lector se es testigo de situaciones rocambolescas, hilarantes, de paisajes pletóricos y fecundos. Y aunque por frente de uno pase el loco del hospital psiquiátrico, la mujer negra que hace perder la razón a los hombres, el hombre que guarda en sus calzoncillos la foto de su amada desnuda, el escritor que se ha exiliado, los hombres invisibles o el adicto a los placeres de la carne que se ha sanado en un leprocomio, y esto cause excitación y sobresalto, uno sabe que no es fantasía porque esas cosas suceden aquí en Colombia y en Latinoamérica; porque es entonces, cuando gracias a la escritura se hace visible y palpable esa surrealidad en la que vivimos.
Los hombres invisibles es un viaje interior hacia lo más profundo del protagonista, y habla de identidad; de una identidad del yo como yo, y también de una identidad que lo trascienda para darle sentido a la vida, por eso en algún lugar de la novela el protagonista se plantea ¿Qué hay más allá de mí? Y en ese “más allá de mí” está el otro, donde se encuentra el amor y la fraternidad. Entonces no soy yo, somos nosotros. Somos unidad. Y se celebra el lenguaje y la literatura, y con la burroteca evoqué lo que pudo ser El libro de la selva de Kipling para Londres en el siglo XlX.
“La vida sin libros es aburrida, plana, sin gracia. Son las palabras las que nos rescatan siempre del tedio y del sinsentido”.
…”El lenguaje como vía de éxtasis, como religión pura, como trance, como mecanismo que nos recuerda que una parte de nosotros aún puede viajar lejos de la materia que nos aprisiona”.
Entre tanto hay otra reflexión en esta novela de Mario Mendoza que contrasta bien con lo dicho por J. Bronowski en El asenso del Hombre, quien afirmaba -a propósito de los baktiaritas-que la civilización no puede florecer en la vida nómada…que dicha aventura no conduce a ninguna parte… Pienso que uno de los propósitos de haber utilizado escenarios tan antagonistas como Bogotá y la selva es “pensarse” el concepto de civilización ¿tiene sentido?
“Me dije que la palabra civilización era tan difícil de cuestionar que no se necesitaba palabras para ello, bastaba con tres o cuatro imágenes: unos niños buscando comida en un gigantesco basurero, una abuela africana agonizando de hambre con los moscos revoloteando sobre su rostro, un pájaro chapoteando entre charcos de petróleo o un enfermo psiquiátrico babeando al fondo de un manicomio. Sí a eso llamábamos avanzar, progresar, la verdad era que la humanidad tenía un macabro sentido del humor”.
Al final hay un nuevo nacimiento, un yo completo, como reza en el epilogo:
“El rompecabezas estaba armado y las fichas componían las verdaderas líneas de mi rostro”.
Para terminar, solo me resta decir que con esta novela tengo un nuevo favorito. La lectura de Los hombres invisibles me trajo un momento único de libertad y me deja una semilla de anhelo. Una novela desbordante, alucinante, madura, vital.
Otro de los mejores libros que me leído de Mario Mendoza. Se aprende a valorar el amor a un padre. Ambos padres fallecen y Gerardo queda sin norte. Tras también de vivir una frustrada relación con una mujer. En un hospital psiquiátrico conoce a Jesús un tipo que estuvo tras la búsqueda de lso hombres invisibles. Gerardo emprende ese camino lejos de la civilización, el ruido de la ciudad, la superficialidad. Encuentra a Tehura algo que le cambiara radicalmente la vida. Este libro tiene una escena exacta a Relato de un asesino. Tendrá también un final feliz
"Me pregunté por qué los tiempos nunca encajan de manera correcta entre padre e hijos. Cuando estamos pequeños y débiles, y necesitamos su comprensión y su ternura, ellos se encuentran en la plenitud de sus fuerzas, son arrogantes y déspotas y creen tener toda una vida por delante. Luego nos vamos de casa, nos alejamos, vivimos por lo general una existencia basada en confusiones y en errores, y ellos mientras tanto nos observan desde la distancia con una cierta pose de falsa superioridad y sintiéndose muchas veces culpables de nuestros fracasos. Después cuando ya hemos adquirido la experiencia suficiente y estamos listos para compartir, ellos no dan más, se retiran del escenario o se van derecho a la tumba. Es imposible sincronizar nuestros ritmos con los de ellos. Sólo en la gestación y en la muerte estamos a su lado de verdad." 12
"La mayoría de las veces vamos hacia adelante como empujados por las circunstancias, sin tomar decisiones, impulsados por las ideas y las acciones de los otros, sin concientizarnos del trayecto. Cumplimos con un libreto que alguien escribió para nosotros sin preguntarnos si el papel nos gustaba o no. Y cuando despertamos ya es tarde, la obra está a punto de terminarse, nos duele todo el cuerpo, tenemos mareo y no hay forma de cambiarnos de función. No basta con vivir, es preciso verse vivir y corregir cualquier movimiento en falso que realicemos. Si el rol no está escrito por nosotros mismos y no nos satisface, la solución es simple: paramos la representación, le agradecemos al público su presencia, mandamos al director al quinto infierno y nos salimos a la calle a aguantar hambre si es el caso. Porque es preferible un final trágico a uno mediocre, baboso y sin carácter." 13
"Lo peor de una pérdida amorosa es la memoria, las trampas que el pasado nos pone para hacernos daño con su presencia permanente." 27
"Sentí de pronto la suprema alegría del desapego, la serenidad que nos llega cuando nos recuperamos plenamente de una obsesión, cuando dejamos de depender de otros y volvemos a ser nosotros mismo. Abrí el corazón y la dejé partir." 30
"La realidad se transformaba en una serie de imágenes amenazantes, oscuras, desagradables. Los afectos y los odios se hundían en un pozo sin fondo." 35
"Era mejor la muerte, la nada, que esa angustia permanente, ese derrumbamiento total de la máquina que ordena y dirige los engranajes secretos de la identidad." 35
"Hay personas que llegan al final de una determinada manera de vivir, agotan su reservas, dan un giro que nadie sospechaba y vuelven a empezar como si acabara de nacer y los esperara toda la vida por delante." 69
"Me alegro de que alguien haya notado en él un mensaje que vale la pena atender: el deseo de aventura, el sueño de salirse permanentemente de una vida confortable y repetitiva, su voluntad de llevarle la contraria a una sociedad masificada e insulsa." 76
"Es evidente que hoy en día la gente ya no escribe casi nunca, sino que teclea, digita, y se ha perdido el sello personal con el que cada individuo marcaba las palabras en el papel. Y cuando por obligación tienen que hacerlo, usan entonces esa letra torpe e infantil que da la sensación de hacer sido escrita por una persona que acaba de salir del analfabetismo." 77
"...lo que llamamos identidad no es más que nuestra torpeza para entender la multiplicidad que nos habita." 80
"Ese afecto desmedido hacia su hija lo hizo más tolerante y comprensivo con los demás, como si se tratara de un sentimiento expansivo que fuera involucrando lentamente otros ámbitos distintos de los de su familia. Procuró entender a sus compañeros de trabajo sin juzgarlos y sin rechazarlos, y llegó incluso a participar de la vida social de su mujer, si no con estusiasmo, al menos con una condescendencia que lo hacía parecer más amigable y menos agresivo." 81
"...había soportado las obligaciones laborales y familiares gracias a que se había refugiado en la infancia de su hija, como quien busca protección en un universo paralelo donde no existen las restricciones ni las presiones de una realidad asfixiante como la nuestra, que sofoca a los individuos con exigencias de productividad y acumulación monetaria." 82
"—No creo que la antropología sea una ciencia. No es lo mismo estudiar química o física que estudiar a seres humanos. Nosotros estamos más cerca del arte que de las matemáticas." 86
"Los desesperanzados los perpetuos extranjeros los pesimistas irredentos preferimos los rincones solitarios para reconciliarnos con los dioses que olvidaron nuestros nombres." 109
"...fumándose un cigarrillo de marihuana o bebiéndose media botella de brandy para apaciguar esa constante sensación de alejamiento e incomunicación que le impedía estar en paz consigo mismo y con los demás." 110
"Buscamos sitios miserables y bajos menesteres para limpiar los privilegios de nuestra casta." 113
"Buscamos sitios miserables y bajos menesteres para limpiar los privilegios de nuestra casta." 113
"Quien no asimila y transforma la herencia que ha recibido está condenado a repetir los mismos errores de la generación precedente, y la cadena de dolor y sufrimiento se transmitirá intacta de generación en generación, porque esa persona herirá o despreciará a los que vienen de la misma forma como la hirieron o la despreciaron a ella. La víctima es un futuro victimario." 129
"Si yo me suicidara hoy mismo o me largara a vivir a Singapur, me gustaría que alguien me amara hasta el punto de intentar comprender, desde su propia experiencia, los motivos que me llevaron a ese callejón sin salida." 129
"Pensó que quienes no gozan con sus cuerpos viven amargados, tensos, insatisfechos, como si los hubieran castigado por una falta que no cometieron, y en consecuencia se la pasan señalando a los demás para juzgarlos, condenándolos, envidiándolos por cada segundo de un placer que a ellos, por un motivo o por el otro, les ha sido negado." 145
"...la selva era eso, una conciencia atosigante de la absoluta nimiedad de una existencia humana." 223
""¿Y no estaba acaso el mito de Gauguin más vigente que nunca? Si en el siglo XIX muchos artistas primitivistas habían buscado culturas lejanas a la decadencia occidental, cien años después, a finales del XX, esa actitud era incluso más válida que antes. Porque después de las guerras mundiales, de los campos de concentración, de la bomba atómica, del consumismo, del reinado de la publicidad, del embrutecimiento general frente a la banalidad televisiva y de las conductas y los gustos cada vez más masificados, escapar a otras culturas se volvía no sólo una acción necesaria, sino admirable. ¿Quedarse en medio de ciudades hostiles, conviviendo al lado de multitudes anónimas y agresivas, aplastado por un empleo miserable y deprimido constantemente por la rutina inhumana de la vida contemporánea? ¿Qué de bueno había en eso? ¿Por qué permanecer en semejante infierno? No, lo que valía la pena y lo que aún era legítimo era escapar, buscar una salida, apartarse de las grandes masas y de sus costumbres alienantes e hipócritas." 233
"Quizás de lo que se trataba era de convertirse en la oveja descarriada y descubrir que el problema no era uno, sino el rebaño." 234
"Hay un tipo de inteligencia normal, acartonada, obediente, que sigue las reglas y que por lo tanto alcanza buenas posiciones en la sociedad y grandes honores. Pero la inteligencia desmesurada, que siempre va acompañada de una actitud anárquica, el verdadero genio, vive la realidad como una camisa de fuerza, como un elemento incómodo y mal elaborado. El aunténtico talento se siente fuera de lugar y no encaja en las reglas que los demás respetan e incluso veneran, razón por la cual siempre está buscando ir un poco más allá, siempre trasciende los límites, siempre está en proceso de desadaptación." 234
"No hay mayor desesperación que dejar el ser encerrado en un objeto de deseo."
"No hay belleza exquisita sin algo de extraño en las proporciones."
"...un actor (y me atrevo a pensar que todo artista) es un ser que ha logrado convertir una esquizofrenia latente en una fuerza creativa, en el motor que alimenta cada una de sus obras. El arte es la capacidad de multiplicarnos en el mundo, de ser otros, de ver y oír y palpar como otros..." 258
"Tuve la impresión de que nada era importante y que pasamos el tiempo convencidos de la trascendencia de la realidad, cuando la verdad es que en la gran vastedad del universo nuestra existencia es infinitesimal y que la realidad a la que pertenecemos es pura ilusión, átomos flotando en medio de impredecibles dinámicas elementales. Somos el sueño de unos dioses que partieron hace tiempo y que no tienen la más mínima intención de regresar. ¿Morir? ¿Que importancia podía tener eso? Era casi ridículo preocuparme por ello." 261
"No somos el centro de nada, ni Dios nos hizo a su imagen y semejanza. Somos animales insignificantes que desarrollamos una inteligencia perversa para subsanar tanta fragilidad, y que en el fondo de nosotros mismos hemos guardado un resentimiento criminal que lo expresamos cada vez que podemos agarrando a patadas un perro doméstico, abriendo a mazazo limpio el cráneo de una foca, fumigando hectáreas enteras de bosques naturales o rajando con arpones y cuchillos el cuerpo de una ballena. Somos los señores de la destrucción, los auténticos mensajeros del Apocalipsis." 262
"¿Qué hay ahora más allá de mí mismo? Los otros. Me falta alcanzar ese último recuadro, estar entre los demás, gozar de su compañía, servirles, colaborar, saber que no estoy solo, que no soy la clave de nada, sino que hago parte de un todo que me complementa y me engrandece." 287
"Me dije que la palabra civilización era tan fácil de cuestionar que no se necesitaban palabras para ello, bastaba con tres o cuatro imágenes: unos niños buscando comida en un gigantesco basurero, una abuela africana agonizando de hambre con los moscos revoloteando sobre su rostro, un pájaro chapoteando entre charcos de petróleo o un enfermo psiquiátrico babeando al fondo de un manicomio. Si a eso llamábamos avanzar, progresar, la verdad era que la humanidad tenía un macabro sentido del humor." 293
"Bienaventurados aquellos que se alejan de la manada, que conviven consigo mismos hasta vencerse, y que después regresan purificados para fortalecer a los demás." 299
Es un libro interesante pero nunca me logró atrapar del todo. Me gusta que Mario Mendoza intente en sus libros siempre mostrar la realidad colombiana, el lío es que en este libro quiso ponerlas toda y a veces se siente saturado.
Mario es… simplemente Mario. Esta es historia es maravillosa. El Cielo me permitió tener la oportunidad de estar muy cerca de los Nukak Makuk y leerlos reflejados en estas páginas fue un viaje sin igual. Es realmente un gran libro.
Este libro me resultó fácil y entretenido de leer. Gerardo, un actor de teatro, al parece un poco huraño y medio fracasado, está en el momento “cúspide” de su vida: se divorcia de la mujer de su vida, pierde a su madre y pierde a su padre. Se encuentra en un momento donde, además se le niega un papel, y no sabe cómo continuar. En una de las últimas visitas en el hospital mental a su madre, un hombre alterado y evidentemente enloquecido le habla de la búsqueda de los hombres invisibles. Ahí comenzará la aventura de Gerardo, a través de un libro que le deja Jesús el hombre del manicomio, que lo llevará a conocer a el desaparecido Fabio -otro buscador de respuestas existenciales y de la tribu invisible- y a emprender un viaje inicialmente a Buenaventura, donde conoce a Mariano, la Candelaria y la vida en comunidad. En medio de dos secuestros -uno de los paras y otro de los guerrillos- llegará un leprosario en medio de la selva, donde conocerá la sanación de las heridas de las selvas y del corazón, allí se enamorará, y aunque sigue el camino, prometerá volver donde su amor. Por agradecimiento, uno de sus captores lo libera y este comienza la devuelta hacia el leprosario, sin embargo, será herido en un combate, allí llegarán a recogerlo “los hombres invisibles” quienes lo sanarán y dejarán en un lugar donde las fuerzas militares lo encuentran y lo llevan a la capital para terminar su recuperación. Decide volver al leprosario, entendiendo que la felicidad es compartida, que su vida solo tuvo sentido cuando se vio vulnerable en la selva y siendo salvado por otros. Seguro que los invisibles nos traen un mensaje que no sabemos descifrar.
Mario suele abordar mismos temas, mismos lugares, mismos personajes y reflexiones comunes en sus libros. No me parece una mala característica, considero que reafirma sus convicciones una y otra vez, tal como cualquier autor/a del mundo. Para quienes vivimos en Bogotá o en cualquier parte de Colombia no podemos dejar de sentir cercanía con estas historias, por lo cual creo que Mario tiene tanto éxito entre sus lectores.
Quise leer esta novela porque me causó curiosidad el escenario de la selva, si bien se revuelven muchos sucesos de diversas índoles a veces con afán de abordar muchos temas, creo que es importante resaltar esa realidad cruel del país, también bella al ser tan remota.
Por último resalto algo que me parece paradójico, el hecho de esa lejanía que la mayoría de colombian@s tenemos con las zonas allí mencionadas (Guaviare, Amazonía, Chocó), pero las atrocidades de la guerra casi diaria que allí se vive resulta de lo más cotidiano para nuestros oídos.
En Los Hombres Invisibles, Mario Mendoza relata cómo la ciudad no es la metrópolis soñada por todos, y que ese toque de felicidad y superación personal siempre está "más allá" y no es visible a los ojos.
La forma en que relata la historia de la epifanía vivida por el protagonista me pareció un relato sorprendente; aunque al principio el libro tiene ese seguimiento literario característico de Mario: una mamá en estado psiquiátrico, un padre con problemas afectivos, un protagonista alejado de su realidad; es sorprendente ver el giro que la historia tuvo, y como la selva Chocoana es totalmente la protagonista.
He leído varios libros de Mario Mendoza, y tengo que admitir que Vida Blues marco un pausa en mi vida, pero los Hombres Invisibles me dejan con la pregunta: ¿que hay después de mi?
Un libro recomendísimo, lleno de relatos desgarradores que nos dejan con muchos sentimientos encontrados.
interesting book with interesting twists, a bit repetitive if you have read other of his books. i found the main character to be unbearable with his superiority complex and misogynistic behaviour. not one of my favorites and not one of the best.
Este libro es fantástico, por la historia, sus protagonistas y el contexto en el que se encuentra desarrollado. En si, empieza con Gerardo y como su vida toma un giro desolador en poco tiempo, por ende va tomando decisiones para obtener un cambio espiritual, en este camino se topa con la historia de varias personas que lo van guiando directa e indirectamente a una reivindicación.
En el libro se puede observar aspectos como las emociones internas, el aprender a perdonarse y soltar, también indaga sobres la guerra colombiana (me gustó que el autor se adentro a lo que sufren las personas que han pasado por desplazamientos forzosos, la corrupción en los pueblos del pacífico abandonados, factor que hoy en día se sigue viendo).
En general, es una historia muy agridulce. Totalmente recomendada.
Estuvo interesante la historia de Gerardo que mueren sus padres y al final encuentra la tribu invisible
RESUMEN Recibió la noticia que su padre se internarla en una casa de ancianos. Visitó a su padre un miércoles para llevarlo a la casa de ancianos. Se dio cuenta que su padre por defender la pobreza andaba como pordiosero.
Se despidieron y el viejo le dijo que le viniera a ver.
Después llamó a la mamá y le dijeron que la internaron en Montserrat
Protagonista Gerardo Montenegro Le indicaron que la madre estaría recluida 1 semana. Uno de los locos le dijo que se fuera qué se escapara. Se matriculó a la escuela de arte dramático y trabajó en los mejores teatros del país Pero la televisión los obligó a vender su trabajo a las cámaras y programas baratos y mediocres.
una tarde conoció a julieta, estuvo saliendo 2 años se casó por lo civil, pero ella insistía en tener un hijo peor Gerardo no quería, sintió punzadas cuando entro a la habitación y estaba Julieta con su amante, salió sin decir una palabra, luego regreso al apartamento y en la mesa del comedor ella habia dejado una carta , allí decía que estuvo con german un compañero del trabajo , además que quería el divorcio y la separación de bienes.
vendieron el apto , los muebles y repartieron todo en mitas , arriendo un aparta estudio y bebida hasta que la borrachera lo obligaba ir a la cama . sufre una intoxicación por alcohol estuvo en una clínica y paso semanas allí. luego supo que Julieta estaba viviendo con ese amante y estaba embarazada, por lo tanto, con las palabras de aliento de su madre empezó a reconstruir su vida.
muchos meses despues cambian por la séptima y se cruzó con julieta que llevaba un coche y la vecina más gorda y habia perdido su figura, él bebe se llamaba jose augusto.
la madre de Gerardo sufría de una deficiencia de litio n el cerebro que la lanzada en estados depresivos así era las cosas la mama en una clínica psiquiátrica y el padre en un lugar para gente de la 3ra edad y el sobrellevando los fracasos amorosos.
luego recibe una llamada que le indicaron que su madre habia muerto de un paro al corazon, fue velada en el funerario cristo rey y en el entierro asistieron poco amigos. luego fue a hablar con el paciente de aquella vez, estaba en cuidado intensivos, y le dijo como adivino que mi madre moriría, la tribu de los hombres invisibles son la tribu elegida Pregunto que quien era ese hombre era Jesús María Castelblanco una antropología enloquecida en la selva y lleva 2 años.
Después le indicaron q su padre tenía cáncer avanzado de médula ósea y problemas en los riñones y tenían q hacer diálisis, sabía que su padre moriría y lo recordada como había sido durante 35 años profesor de veterinaria en la Nacional.
3 veces a la semana cumplía con 7 horas de diálisis enchufado a un aparato como su fuera un electrodoméstico. El padre se negó a continuar en la clínica y regresó al apto para morir en paz.
Su padre le indico que en el cajón del closet tenía ahorra 3 mil dólares en efectivo para Gerardo. Pero su padre no lograba Desprenderse de los bienes materiales una pobreza fingida en medio de la abundancia o cicatería.
Su padre parecía un Nosferatu huesudo clavo amarillo como de otor mundo. Pasados 6 meses no se podía mover y era u otra sensación de estar atrapado en un cuerpo q lo atormentaba y deprimida.
Gerardo lo llevo a una clínica de enfermos terminales estuvo en un cuarto solo abrazo a su padre y este le dijo que se lo merecían todo había sido un hijo maravilloso. y recuerdo todo lo que habia vivido con su padre desde su vida como actor. Recordó todo lo vivido con su padre. luego quiso hacer un viaje por lo tanto vendió todo, y con los 3mil dólares pago el entierro y una deuda en el banco, le entrego a un primo la cenizas del padre. después visito la casa del paciente psiquiátrico que le habia dicho antes lo de los hombres invisibles, hablo con la esposa pero mejor ella le indico que hablara con la hija que estuvo más tiempo con Jesús Castelblanco.
Conoció a su hijas cristina , le indico que era un actor de arte dramático y que estaba interesando en la historia de la tribu que no tenía contacto con los blancos, le indica que le daría fotocopias del diario que habia escrito su padre en un viaje al choco.
al otro día reclamo el diario y tenía una letra impecable, y supo un poco más de su vida, que tuvo una hija y que en la adolescencia ya no habla con su padre por lo tanto se encerró en los libros e investigación de los estudiante.
Luego empieza a leer el diario y El libro se vuelve un poco aburrido.
Después gira en torno a la historia de un alumno de Jesús que se fue y dejó un libro de poemas su madre le entregó y dijo que rollo de fotografía q Jesús reveló, en una de esas fotos había una casa de la candelabro y Jesús fue hasta allí a encontrarla., fue al centro a un bar q estaba cerrado la dueño no le dijo nada solo que era un buen chico fabio nada más. dio con un amigo de Fabio y le pregunto algo del tesis a lo cual el respondió que un día de estos se largaria detrás de la tribu delos hombres invisibles. y Gerardo termino de leer todas las copas que le habia pasado cristina.
luego de la muerte de los padre Gerardo se undio en las drogas y andaba en las calles como vagabundo y releería el diario de Jesús.
más adelante salió con Isabel estaba en eje cafetero dando una charla de actores, luego se besaron ella le mostro un rio e indico que era el camino de los hombres invisibles.
supo en los escritos que fabio se habia fugado a choco con una morena a buscar a los hombre invisibles pero cuando fueron a buscarlo en los estaba allí, se habia fugado de nuevo. por lo tanto, jose fue hasta Quibdó a tratar de encontrar a su estudiante. entorno al casino y encontró a la morena, estuvo nos días en el casino y se obsesiono de esa morena jarxiner salió a almorzar una vez con ella comida pacífica y quedo encantado de aquella mujer.
Salieron algunas veces y códigos de la mano un día fueron a un motel y Jesús se acostó con ella y sintió que era una mujer especial se había enamorado de ella. Las primas ahorras y las cesantías todas eran para la mulata nada para la esposa.
Se volvió un guardián la esperaba a la salida la llamada de lunes a viernes día y noche no la dejaba respirar. Del amor pasó a la adición.
Por lo tanto, la mulata se distanció un poco para Jesús era un infierno no comía estaba distraído triste. Y vinieron los celos se la imaginaba a ella con otro hombre. Ya tenía celos enfermizos y a vez jarxiner saludo a un hombre en la cafetería Jesús le comento a un show q donde lo conocía y ella le día q sí tenía algo con él. Pero ella le indico q saludar a alguien no significa acostarse con esa Persona. Por lo celos una tarde él le preguntó q si salía con otro, pero ella se negó ni que fuera puta a lo cual se embarra o y lo echo a la calle.
Se dio por terminada la relación y Jesús volvió a su vida de vagabundo
Pero fue a hablar con la mulata le contó lo del alumno ella le indico q bajara por el río San Juan y q solo hablaba de una tribu misteriosa.
Jesús hizo maletas y estaba decido a irse en busca de su estudiante y la tribu. Quedó internado en el un hospital debido al insomnio y sufrió esquizofrenia
Se español de la clínica y siguió su viaje llegó hasta bebedó, y el viejo Jesús el antropólogo escucho la voz de su alumno indicándole q estaba con la tribu. Y se internó en la selva. Peor nuevamente durmiendo en las intemperies con picaduras de mosquitos lo volvieron a internar en el hospital de Quibdó donde había durado meses. Y lo internaron en la clínica Montserrat por esquizofrenia y brote psicótico.
Gerardo fue conmovido por el relato de Jesús, por lo tanto, él quería seguir sus pasos. Llegó a un restaurante de buenaventura con Mariano un hombre con el que hizo amigo en el bus y se quedaron en la casa de candela. Y luego decido partir a Cali.
En una tienda pregunto por un amigo de cabello largo barba y ojos y verde. Le indicaron que era Simón tebcheberanny. El nombre le era familiar, él era un escritor, pero su vida fue mus desdichada y se cansó.
Gerardo estuvo en la manifestación en el centro de buenaventura. Pedían la renuncia del alcalde encabezado por candela y Mariano. Entre la manifestación vi aún hippie simón. Pero cogieron a Mariano y a Simón.
Les indicaron q el cadáver de Mariano estaba en un basurero a las afueras de la ciudad. Cuando fueron a verlo también estaba el cadáver de Simón. Y sacó las fotos de Mariano y se juró q se leería todos los libros de Simón.
Después del entierro de Mariano se despide de candela y se dirigía para Cali. Entró aún baño y así espalda se sintió encadenado lo condujeron a un auto le vendaron los ojos despertó en una silla le indicaron q si hacía parte de una organización terrorista por lo de las protestas.
Después otro grupo entró le disparo al gorila q lo tenía y se llevaron para otro lado creo q lo secuestraron a Gerardo. Iban tiene personas en marcha a Paso firme y sin tomar agua. Caminaron todo el día y con ampollas en los pies.
Luego se acostumbró le creció la barba y el cabello como un vagabundo, luego Iba por la selva con un calor infernal pensó que estaban en la selva del choco secuestrado por las farc.
cuando despertó estaba en una choza de madera y hojas con una joven india q lo auxiliaba, estaba en noanamá choco, le indicaron que no podía fugarse o le pegaban un tiro.
se enamoró de una indica llamada tehura que tenía una deformidad en sus manos y lepra , y tuvo sexo con la chica preciosa y deforme a la vez.
después se despidió de tehura indicando que volver por ella , luego cmainaron5 a 6 horas por la selva, iba con 2 captores uno de ellos lo pico un bicho y tenía mal un pie una infección por picadura de bicho al pobre negro .y le indico a chepe que el negro se habia muerto.
luego chepe le dio a Gerardo la liberta y que estaba cerca el camino a noanoama, pero quedo moribundo al pide del rio divo una cano a lo cual un indio lo recoge y lo llevo y lo llevo hasta su caserío el hombre se llamaba Anastasio.
estuvo una semana acostado y con dolores , luego se fue recuperando poco a poco un día diviso a un hombre con un burro e indicaron todos q era la burroteca de Saul q viene una vez al mes prestando libros,
Luego se fue en busca tehura llegó hasta norodo y escucho unos disparos indicaron que era la guerrilla, Gerardo cayó al piso algo le atravesó el costado derecho y no podía moverse de la cintura a bajo.
Luego llegó una familia de indios mirando con extrañeza tenían taparrabos Collares pulseras los indígenas volvieron a desaparecer en la selva. Luego sintió que lo subían a un camastro de ramas, despertó en una hamaca vegetal, no se podía mover. Cazaban micos con cerbatanas y todo lo hacen en público incluso defecar.
Los hombres invisibles le dibujaron una serpiente en la piel, después de unos días lo dejaron en un embarcadero donde se llevaba un rescate de algún enfrentamiento con la guerrilla. Y lo llevaron en helicóptero.
Estuvo en el hospital militar x 3 semanas, a los 8 días empezó a dar sus primeros pasos en caminador. Le contó a su amigo Iván quintero toda la Odiseo que pasó. Después fue a la biblioteca merlín y preguntó a Celio el libro que vio en la burroteca y compró los 2 libros de Simón que eran Ciudad de los umbrales y escorpio City en memoria de él. Esparció las cenizas y quiso ir en busca de tehura, renunció a su identidad de actor. Tomó un vuelo a Quibdó, llegó en lancha y los esperaba tehura y empezó a llorar. Y desde entonces vive en noanamá en una cabaña cerca al río. En los últimos seis meses escribió su historia en cuadernos de colegio. Su infierno purgatorio y el paraíso.
Bueno la verdad es que este libro me ha dejado como un sabor agridulce, siento que fue una buena lectura pero a la vez la sentí floja, me resulta un poco complejo de explicar, por lo que decidí dividir el libro en tres partes.
En la primera parte se nos presenta al típico ciudadano de Bogotá, Gerardo un actor de teatro con una vida común, sin nada de especial y que más bien está rodeada de desdichas, desamores, un par de reflexiones de padres e hijos, pero en general nada del otro mundo.
En la segunda parte, se torna un poco más álgido el ritmo del libro, vemos nuevos personajes super interesantes como Fabio y Jesús, la historia y relación de ellos se me hizo bastante entretenida, sin embargo, cuando el autor se empieza a centrar meramente en Jesús y su viajé al Chocó en lugar de darle un plus a la historia desafortunadamente decae una vez más.
Y la tercera y última parte, que creo que en lo personal es la mejor, y la que salva al libro de ser una de mis peores lecturas en lo que va corrido del año; el plot twist que le da el autor, super inesperado a este punto ya había perdido las esperanzas con lo que se me había vendido en el título, pero no, pasamos de Gerardo el actorucho de Bogotá, a Gerardo el espía de doble bando, el preso cautivo, el enamorado y finalmente a un sobreviviente que va tener que hacer hasta lo imposible por volver a los brazos de su amada.
Ahora recapitulando... puntos positivos del libro:
* Me gusta mucho la forma en la que se muestra conflicto armado de Colombia en los 2000, esta cara que no estamos acostumbrados a ver en televisión, el autor se esmera mucho en demostrar en carne propia la situación de la gente que realmente le ha tocado vivirlo en las selvas colombianas, aquellos lugares donde el Estado no llega.
*Resalto también la manera en la que presenta la lucha de líderes sociales, labor por la que muchos mueren anualmente.
* Tiene un par de reflexiones muy buenas y que realmente me dejaron pensando, en especial, cuando Gerardo tuvo que explicarle a una niña de 6 años porque tenían que huir de su casa dejando atrás los cuerpos incinerados de todos sus familiares.
*Se ve que el autor se informa adecuadamente al incorporar datos de ficción con reales, claro ejemplo "la tribu de los hombres invisibles".
Puntos negativos:
*En la prosa del autor abundan las descripciones excesivas, que en lugar de aportar al libro lo que hacen es volver la historia lenta y tediosa.
*No se si es cosa mía, pero noto algo misoginia en como describe a la mayoría de sus personajes femininos, quiero pensar que es cosa del libro y no como tal un patrón del autor.
*Al libro fácilmente le sobran 50 o 70 pag, en lo personal me gusta más cuando el autor es conciso y va al grano, no me interesaba realmente saber sobre la vida de tantos personajes que estaban únicamente de relleno.
*Veo un problema mas bien técnico, en la manera como elige a su narrador y al protagonista principal; por ejemplo en la parte que Gerardo lee el diario de Jesús fueron alrededor de 70 o 100 pag (no recuerdo muy bien) en donde ni siquiera entendía porque Gerardo era el protagonista y narrador, se sentía totalmente de sobra y como si la historia de Jesús y Fabio fuera más bien un proyecto de libro frustrado de Mario.
Spolier: me agradó mucho que al Final Gerardo encontrara a los hombres invisibles, eso me dió una sensación de recompensa ya que por un momento pensé que era solo una analogía subjetiva con las víctimas del conflicto armado.
¿Volveré a leer Mario Mendoza? Probablemente en un futuro, considero que es un autor que tiene potencial, espero que me sorprenda de una mejor manera en otro libro.
Los hombres invisibles Mario Mendoza Antes de leer este libro , ya había leído Satanas (2018), luego seguí con “Leer es resistir”, el cual vi como un libro ultimo muy personal donde revelaba ciertos trucos en su escritura, cosa que no debí hacer hasta al menos leer otras obras de su firma. Acabo de terminar “Los hombres invisibles” una mezcla de aventuras, ficción y muchos razonamientos personales quizás de sí mismo y de su personaje, con nombres cambiados, inclusive utiliza un pseudonimo con Simón Tebcheranny como autor de “La ciudad de los umbrales” y “Scorpio city” del cual Mendoza es autor, personaje y autor en la obra no son afines, sólo ficción (?) Mendoza en su libro nos ajena a su vida mostrándonos de la relasion con su padre que no es buena, (enfermedad fortísima, alcoholismo y demás amoríos) y la enfermedad de su madre hasta sus fallecimientos. El personaje Gerardo Montenegro habla en primera persona, y nos relata de sus fracasadas épicas familiares, de la separación con su esposa, su huida de casa y las noticias recientes de un antropólogo (Jesús Castelblanco), quien se encontraba con ciertos problemas clínicos y conocía la historia de los hombres invisibles. La vida familiar para con su esposa e hija no eran las mejores. Pero había estudiado la selva y sus comunidades, cosa que a Gerardo le llamó la atención. Los estudios del antropólogo eran basados en seguimientos al trabajo de F Acevedo. El autor remonta la historia hasta 1860 de cuando Humboldt anotó en sus libros ciertos avistamientos de personas nómadas cerca al río Caqueta en Colombia, cosa que hace al personaje Gerardo interesarse por esa cultura aún más hasta el punto de dejar a un lado su vida pasada y explorar con arraigo la vida de Castelblanco y de Acevedo a quien nunca encontrará con vida, y a los tantos personajes que hacen parte de esta historia, mezcla de datos históricos, refriegas pol��ticas: sindicales, de partidos, the ausencia de estado, sin ser el personaje políticamente conectado. En si Gerardo en su alter ego se muestra inconforme en el proceso de aventuras a esa realidad colombiana de desamparo, negligencia y demás arbitrariedades del gobierno en regiones tan apartadas del país. La historia es entretenida y aunque el autor a veces se vuelve muy formal en la enumeración de textos y autores, a veces no coincido en entender como una “burro-teca” (asno y libros) irrumpe en una región tan apartada y dónde la lectura es casi nula, sobre todo si enumera a Borges, Unamuno, Verne, o a Mario Puzo o al Rumano Bellu, quizás para recordarnos a los lectores de seguír leyendo? Exagera en esa sección. Al final el encuentro de Gerardo con “Los hombres invisibles” se resume a nueve páginas de las cuales añorábamos más de cien, pues a ciencia cierta nos existen demasiados documentos o vestigios de estas personas para sacar un verdadero documento. Su escape en desenlace después de ser herido en este texto se ve muy al estilo Boorman-Coppola, “el herido sale en helicóptero salvado por la gran armada Colombiana y fuera del conflicto” . De vuelta a La Capital, al reposo y con vuelta final al Choco en busca de su amada, pues a él como a Henri Charriere en “Papillon” pensó en añadirle alguito de una fantasía con una historia acomodada a su manera junto a una enfermera y sus Leprosos. Mendoza se puede dar el lujo de que lo van a seguir leyendo pues existen en este mundo buenos nuevos lectores que aprietan el cinturón listos a viajar como lo han hecho antes con Salgari, Stevenson, o el mismísimo Julio Verne. “ La vida sin libros es aburrida, plana, sin gracia. Son las palabras las que nos rescatan siempre del tedio y del sinsentido. Ed Beron
Mario Mendoza me da la sensación de que estoy leyendo el mismo libro con diferentes títulos y tramas. Los temas, los protagonistas, y, en muchas ocasiones, los lugares se repiten. La atmósfera similar de su prosa hace que se pierda un poco la sorpresa.
Sentí que al libro le sobraban por lo menos 50 páginas. La historia de Jesús -y Fabio- fue muy larga y no fue a ninguna parte (la sentí como un mini-libro que Mendoza nunca pudo desarrollar).
Tengo la impresión de que Mario a veces intenta embellecer su prosa con un adjetivo adicional pero en lugar de embellecerla, la arruina, la carga innecesariamente. Eso, y su compulsión por repetirse en diferentes momentos de sus libros con palabras ligeramente distintas hace que el libro se disfrute menos de lo que podría.
La segunda parte del libro mejora bastante y acelera un poco el ritmo; pero no dejé de sentirlo extraño. Esta obra la sentí flojita y desarticulada. No la leería de nuevo pero me quedo con fragmentos muy interesantes.
Gerardo pasa por un momento jodido, se le muere la madre, el padre entra en un cancer que se lo come de a poco, en su profesión entra en un espiral de fracasos, mientras que sabe que su edad no lo deja resetearse, la vida se lo llevo, pero por el camino se encuentra con las Leyenda de los Hombres invisibles, una tribu perdida y escondida en la selva Colombiana, lo que lo hace embarcarse en una aventura que no sabe que le traerá, pero quiere hacerlo, quiere vivir.
El libro me llego en un momento de problemas personales y entendí al personaje, su búsqueda de algo, su soledad, su fracaso, de como la sociedad se lo come...su deseo de buscar algo que lo haga sentirse vvivo, y su percepción y viaje a la selva es un camino de dolor y encuentro, sudas con el, sufres de su mano y quieres que viva, que respire, entre todo el dolor que conoce .Muy buen libro.
“Me dije que la palabra civilización era tan difícil de cuestionar que no se necesitaba palabras para ello, bastaba con tres o cuatro imágenes: unos niños buscando comida en un gigantesco basurero, una abuela africana agonizando de hambre con los moscos revoloteando sobre su rostro, un pájaro chapoteando entre charcos de petróleo o un enfermo psiquiátrico babeando al fondo de un manicomio. Sí a eso llamábamos avanzar, progresar, la verdad era que la humanidad tenía un macabro sentido del humor”.
El libro es entretenido y bastante original. La historia tiene varios giros que no vi venir y por lo tanto lo mantiene a uno interesado. A pesar de lo original de la historia, no me gusto la prosa de Mendoza. A diferencia de autores que logran usar siempre la palabra perfecta, la eleccion de escritura de Mendoza se me antojo forzada
Este libro es contundente, increible, inverosimil y aun tan real! un viaje a la selva y al centro de uno mismo, donde no se sabe cual es mas misterioso, peligroso, o lejano. Que felicidad haber sacado este libro de la libreria de mi padre :0
Esta historia me pareció aburrida hasta la mitad. Es una historia con pretensiones de ser una trascendencia que no logra. Este libro tiene como principio constructivo la superación del "yo", en el que no se encuentra un objetivo por el cual seguir en esta vida, para pasar al "otros" o "los otros", en el que ya no se viera por uno mismo sino por el bien de los demás, por ayudar a otros y dotar la vida, propia, de sentido.
Tenemos a un actor de teatro llamado Gerardo Montenegro, él representa a un área artística en decadencia. La novela transcurre durante los 2000 aunque no hay fecha específica, yo lo sitúo antes del 2005 porque para la fecha de publicación de la novela (2007) Colombia era un país en el que la gente ya cargaba con sus teléfonos celulares y me resultó curioso el pasaje en el que Gerardo va a un teléfono público y su tiempo en la llamada depende de la cantidad de monedas que posea.
El caso es que este actor está frente a la muerte de sus padres a causa de enfermedades. Primero muere su madre quien estaba internada en un hospital psiquiátrico y su padre muere por un cáncer que no se trató a tiempo.
Es en el hospital psiquiátrico que se le acerca a Gerardo el hospitalizado Jesús, quien había sido antropólogo y profesor, y que había caído en la locura. Es él quien le hace conocer a Gerardo la tribu de Los hombres invisibles y llega como un oráculo para advertirle que se vaya de la ciudad antes de que la desgracia lo alcance (las desgracias serían las muertes de sus padres)
Es aburrida la historia porque en dos largos capítulos Gerardo cuenta la historia de Jesús. Me pareció engorroso y me decía que si paraba de leer en ese punto no podría continuar. Aunque respeto que ese haya sido el camino elegido por el autor, creo que no funcionó del todo.
Un punto que no me gustó de la personalidad de Gerardo es que él dice que las mujeres de “clase” o de estrato alto son insípidas y frívolas y que por eso prefiere campesinas y/o cocineras, aunque esto se enmarca dentro de la locura del personaje (durante sus 20 años de edad) en el que casi era un sátiro (de satiriasis), es bueno aclarar que este mismo, o similar, pensamiento lo tiene Samuel Sotomayor de «Cobro de sangre», Tafur de «Relato de un asesino» e Ignacio Pombo de «Lady masacre», prefiere a las pobres y no estudiadas porque son más apasionadas.
Entiendo la crítica de Mendoza hacia esos intelectuales en busca de fama y de los ricachones que oprimen y humillan a los pobres y de pocos recursos. También critica que a pesar de que muchos son estudiados carecen de la humanidad y la sensibilidad que tienen muchos pobres que no han podido costear estudios. Pero esa figura, de esa mujer analfabeta apasionada no me convence del todo. No he leído toda la obra de Mendoza hasta ahora he leído a la única mujer de admirar en «Lady masacre» y esa es Mariana Pombo, la primera clienta de Frank Molina.
Volviendo a «Los hombres invisibles» la historia se pone “buena” más allá de la mitad del libro, he caído en la acción y en las carreras para emocionarme, cual película «Rápido y furiosos» porque en sí no es muy atractivo el relato. Este libro al igual que «Cobro de sangre» tienen un final feliz, distinto a «Scorpio city», «Relato de un asesino» y «Satanás», en esos no hay esperanza porque los personajes permanecen en Bogotá, a diferencia de los siguientes publicados en el que sus protagonistas se van de la “selva de cemento” como dice Daddy Yankee.
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El inicio me gustó bastante por la forma de narrar la historia del protagonista con los padres, algo donde creo que todos estaremos de acuerdo con él (ambos padres habían tenido sus cosas malas y habían cometido irresponsabilidades o así pero al final, al momento de morir, el protagonista sabía cuánto los había amado y recordaba los bellos momentos que pasó con ellos. Y más aún con el papá que nunca supo como demostrarle ese amor a su hijo y se la jugó toda en su último abrazo 💔).
📖 "Un padre afectuoso del que yo no tenía un solo reproche. Era como si ese abrazo y ese beso me hubieran confirmado algo que sospechaba y que ahora me enternecía sobremanera: que más allá de los enfrentamientos y de las frases tan duras que nos habíamos dicho, el viejo siempre me había querido, pero que no había encontrado la forma de decírmelo ni de demostrármelo. Sólo en el último segundo, cuando supo que iban a bajar el telón, se la había jugado a fondo con ese abrazo, ese beso y esas palabras pronunciadas con el corazón. "
📖 "Me pregunté por qué los tiempos nunca encajan de manera correcta entre padre e hijos. Cuando estamos pequeños y débiles, y necesitamos su comprensión y su ternura, ellos se encuentran en la plenitud de sus fuerzas, son arrogantes y déspotas y creen tener toda una vida por delante. Luego nos vamos de casa, nos alejamos, vivimos por lo general una existencia basada en confusiones y en errores, y ellos mientras tanto nos observan desde la distancia con una cierta pose de falsa superioridad y sintiéndose muchas veces culpables de nuestros fracasos. Después cuando ya hemos adquirido la experiencia suficiente y estamos listos para compartir, ellos no dan más, se retiran del escenario o se van derecho a la tumba. Es imposible sincronizar nuestros ritmos con los de ellos. Sólo en la gestación y en la muerte estamos a su lado de verdad."
En ocasiones sentía un poco lenta la historia, pero desde mi perspectiva esa era la intensión de la historia. La tribu de "Los hombres invisibles" al final era lo menos importante de la fuga o aventura que los personajes habían tenido. Los 3 (Fabio, Jesús y Gerardo) fueron en búsqueda de ellos pero vivieron muchas cosas en el camino:
📖 "Lo importante no era el punto de llegada, sino la fuga en si".
Y siento que para mí esa fue la lección, claro que en el proceso las demás personas le dan sentido y alegría a esa fuga/aventura (al final el protagonista fue feliz no por encontrar a "Los hombres invisibles" sino por lo que vivió en el transcurso del viaje, tanto lo bueno como lo malo)
*Quién no ha caminado así, pegado a las montañas, melancólico con los nubarrones encima y con un aguacero siguiéndole los pasos, no conoce el rostro más auténtico de Bogotá. *La mayoría de las veces vamos hacia adelante como empujados por las circunstancias, sin tomar decisiones, impulsados por las ideas y las acciones de los otros, sin concientizarnos del trayecto. Cumplimos con un libreto que alguien escribió para nosotros sin preguntarnos si el papel nos gustaba o no. Y cuando nos despertamos ya es tarde, la obra está a punto de terminarse, nos duele todo el cuerpo, tenemos mareo y no hay forma de cambiarnos de función. No basta con vivir, es preciso verse vivir y corregir cualquier movimiento en falso que realicemos. *Le duele el ser, el meollo mismo de su existencia. *Aún queda tiempo. Bien poco, es cierto, pero es menester aprovecharlo. *Lo peor de una pérdida amorosa es la memoria, las trampas que el pasado nos pone para hacernos daño con su presencia permanente. *Sentí de pronto la suprema alegría el desapego, la serenidad que nos llega cuando nos recuperamos plenamente de una obsesión, cuando dejamos a depender de otros y volvemos a ser nosotros mismos. *El avaro disfraza su avaricia con la máscara del ascetismo y la austeridad. *Me sentía mal con mi vida inmediata y me sentía mal contemplando me falta de astucia para iniciar un proyecto que me rescatara el abismo y de la depresión. *Fue una epifanía, una revelación: la realidad, en un solo instante, hacía alarde de toda su generosidad y me regalaba un segundo de plenitud para resucitarme, para inyectarme una vez más la fuerza y la confianza en el mero hecho de estar vivo. *Quién no asimila y transforma la herencia que recibió está condenado a repetir los mismos errores de la generación precedente, y la cadena de dolor y sufrimiento se transmitirá intacta de generación en generación, porque esa persona herirá o despreciará a los que vienen de la misma forma como la hirieron o la despreciaron a ella. *La víctima es un futuro victimario. *Se notaba que tenía un control de sí misma que no le permitía abandonarse a ciertos sentimientos como el despecho o el desconsuelo. *El sujeto enamorado se olvida de sí mismo, entra en una enajenación que lo hace perder el control de sus actos y empieza a descender los peldaños de lo que será su propia ruina. Por eso el enamoramiento era considerado en la antigüedad una enfermedad y como tal si lo trataba. *El placer es la base de un bienestar tanto físico como psicológico. *En lugar de conquistarla en llamarla en el plano de lo real, había terminado haciendo literatura con ella. *No tengo certezas acerca de mi pasado, el presente me parece una ilusión que no termina de convencerme y el futuro estoy seguro de que me ha sido negado. *La vida es movimiento, flujo, cambio, y cuando van pasando los años y a nuestro alrededor el ritmo del mismo, es porque de una manera secreta o evidente hemos comenzado a morir. *Lo que yo quería era acción, acción pura, y rescatarme a mí mismo de la inmovilidad del pensamiento. * No hay mayor desesperación que dejar el ser encerrado en un objeto de deseo. * La vida sin libros es aburrida, plana, sin gracia. Son las palabras las que nos rescatan siempre del tedio y del sinsentido. *Me dije que el lenguaje sólo abarca una parte de la realidad, un porcentaje determinado, y que quizá los aspectos más inquietantes y trascendentales de la existencia permanezcan al silencio, a esa zona nuestra percepción donde el lenguaje fracasa y donde las palabras lo único que hacen es mancillar la pulcritud del mutismo. * Ha sido maravilloso descubrir el poder avasallador de las palabras, su efecto mágico, su poder simbólico en el alma de quién lee y de quién escribe.
Fue un muy buen libro. La lectura, como nunca falla en la obra de Mario Mendoza, fue cautivadora e intrigante. Me atrevería a decir que es mi libro favorito de este autor, porque se sale del típico escenario de ciudad sin dejarla enteramente de lado, porque al fin y al cabo es su marca personal. Los personajes se desarrollaron muy bien, aunque quizá siento el sinsabor de que, al abarcar tanta historia, porque el libro no es realmente largo y dice mucho, el desarrollo de ciertos personajes queda muy en el aire. Sin embargo, la novela es buena e interesante. La recomiendo.
Ahora bien, Mario Mendoza decepcionó un poco, especialmente al inicio, al repetir argumentos recurrentes en otras de sus novelas. Y esto lo digo sin haber leído toda su obra, pero unos cuantos libros sí he podido conocer. Entiendo que unos autores tienen temas que se repiten porque los caracterizan, pero el libro en ocasiones fue más allá de eso. Lo digo por ciertos detalles, como la imperdible enfermedad mental, que se ve en muchas de sus novelas. También la apreciación a la deformidad, que no es mala en sí, pero sí cuando se ve claramente en dos novelas (esta y La Melancolía de Los Feos). La mujer morena, que también se muestra más veces de lo que se esperaría. Ese deseo sexual por personajes como Jarxiner, Tehura, e incluso Candela es recurrente tanto en esta como en otras de sus novelas (Akelarre, por ejemplo). Hasta la comida en sus libros es la misma (lo digo por la tal carne con papas a la francesa) que, si bien es un detalle insignificante, ¿tenía que repetirse en varios libros?
Esto lo digo sin resentimiento, porque, a pesar de la constante repetición de temas en los libros de Mario Mendoza, su excelente redacción y manera de contar las cosas redime todos estos defectos, a mi parecer. Solo queda decir que es un libro memorable, y con ciertas reflexiones valiosas.
Considero que este es uno de los libros más interesantes del autor. El autor se sale de su zona de confort en la que mueve a sus personajes en un descenso a la decadencia a personajes atormentados en un viaje descendente a la decadencia de las urbes bogotanas, que en ocasiones puede resultar fascinante (Scorpio city) y en otras pretenciosa (Diario del fin del mundo).
En esta ocasión presenta un personaje, que si bien no es el más complejo de sus obras si es muy entrañable, que debido a ciertas situaciones ya no tiene nada que lo ate a su modo de vida en la ciudad, por lo cual decide emprender una “aventura” cuyo propósito es la “acción” y no el “fin”. Lo interesante de este libro, es la falta de motivación del protagonista con respecto a esta aventura, “los hombres invisibles” solo es una excusa para salir de una cotidianidad sin significado, cuyo desenlace me parece más que coherente y dejado un mensaje optimista evidente, que rara vez está en las obras de este autor.
En conclusión, aunque encuentro loable esta aproximación de Mendoza a escenarios realmente periféricos, esta novela tiene las mismas maneras narrativas y tono que otros libros del autor. Si bien nos da un respiro de las tramas y escenarios que suele manejar, la realidad es que si no te gusta Mendoza este no será el libro que te hará cambiar de opinión. Sin embargo, si Mendoza por lo general te gusta este es una buena historia que te puedes terminar en un día, te mantendrá entretenido, o como en mi caso te hará reconciliarte con el autor.
De manera magistral, Mario Mendoza nos invita a adentrarnos en la selva junto a Gerardo Montenegro, el protagonista de esta historia. Gerardo atraviesa una vida triste y sombría en Bogotá, marcada por diversos duelos que le impiden encontrar un sentido de arraigo. Sin embargo, un encuentro inesperado con un desconocido, un antropólogo que cruza su camino en la clínica Monserrat, donde su madre está recluida, cambiará su destino. Gracias a este acercamiento, Gerardo descubre la idea de la posible existencia de los hombres invisibles, lo que siembra una semilla en su mente que lo motiva a ir en su búsqueda. Al seguir las huellas de estos hombres nómadas, libres y salvajes de la selva, Gerardo se enfrenta a su propio ser, confrontando su pasado, frustraciones y sueños. Al mismo tiempo, el lector se sumerge en el conflicto colombiano, compartiendo la tensión interna y social que acompaña al protagonista. En un rincón inesperado del Chocó, Gerardo encontrará, además, el amor y el destino, de una manera tan sorpresiva como reveladora. Los hombres invisibles es una invitación a abandonar la comodidad de la ciudad para descubrir, lejos de la civilización y en medio de la naturaleza, las verdades más profundas del ser. Como bien dice Mendoza: "Bienaventurados aquellos que se alejan de la manada, que conviven consigo mismos hasta vencerse, y que, al regresar, lo hacen purificados para fortalecer a los demás".
Quise volver con este libro al escritor con quien me hice lectora
Creo que este es uno de mis libros favoritos de Mario. Me encanta la premisa con la cual se desarrolla la historia: si no se es feliz con la vida que se lleva y esta no es más que sin sentido y despropósito aún podemos tener la posibilidad de darnos una segunda oportunidad para ir en busca de una mejor versión de nosotros mismos.
Y aprender en medio de esa aventura que siempre existe algo más que nuestro yo y que la clave está en los otros para ahí junto a ellos construir ese sentido que solos y hundidos en el ego probablemente jamás descubriríamos.
«Me dije entonces que la vida es la actividad que exige el máximo grado de atención, de cuidado y de vigilancia. La mayoría de las veces vamos hacia adelante como empujados por las circunstancias, sin tomar decisiones, impulsados por las ideas y acciones de otros sin concientizarnos del trayecto.
Cumplimos con un libreto que alguien escribió para nosotros sin preguntarnos si el papel nos gustaba o no. Y cuando despertamos, ya es tarde, la obra está a punto de terminarse.
No basta con vivir es preciso verse vivir y corregir cualquier movimiento en falso que realicemos porque es preferible un final trágico a uno mediocre, baboso y sin carácter.
Buscar e inventar de nuevo, Aún queda tiempo. Bien es poco, es cierto, pero es menester aprovecharlo.»
Mario Mendoza es un escritor fácil de leer y sus historias y tramas son bien realizadas. El libro contrasta y presenta de forma paralela la búsqueda personal y de sentido interior del protagonista con lo que yo diría es la materialización de esa búsqueda personal: el proyecto de buscar una tribu perdida.
El libro es entretenido y en términos generales me gustó, sin embargo no me cautivaron tres aspectos: - El primero es que la historia se me hizo muy forzada, todos los hechos encajan, la personalidad del protagonista está sobre-detallada y su historia se sobre-entiende por lo que relatan de sus padres, la historia con su pareja, incluso su trabajo. - El segundo aspecto, es que siento que al leer a Mario Mendoza siempre hay un relato común sobre la guerra y Colombia. Esto no necesariamente está mal, es su estilo, pero se me hace repetido y desanima un poco a seguirlo leyendo por la impresión de que van a ser historias con los mismos mensajes sociales de fondo. - El tercero de los aspectos, quizá relacionado con el primero, es que la historia da muchos giros, giros que como comenté, se me hicieron forzados a veces para encaminar los acontecimientos hacia el final: el encuentro (personal y con la tribu). Esos giros y cambios entre historias y personajes le aportan aventura al libro pero siento que afectan la estructura general de la historia.
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