Amas y esclavos. Sexo y humillación. Estas son las imágenes que la palabra "dómina" sugería en la imaginación de Lara Sterling antes de que ella misma se atreviera a blandir el látigo. A Lara Sterling nunca se le pasó por la cabeza que alguna vez llegaría a dedicarse a ello profesionalmente. No, ella fue la típica "niña buena" que se licenció en la universidad y estaba destinada a encontrar un trabajo respetable. Pero Lara Sterling no quería ser una más. Empezó a trabajar en Hustler, la famosa revista de Larry Flint, y cuando se le presentó la ocasión no vaciló en convertirse en una "reina del sx" con toda una recua de clientes dispuestos a pagar grandes sumas para ser maltratados por ella. Como dómina profesional en Hollywood, el mundo de Lara Sterling pronto se transformó en un torbellino de fiestas y nuevas experiencias sexuales, hasta que, cansada del mundo que la rodeaba, decidió trasladarse a España.
No sé cómo calificar este libro, ni qué pensar. Me interesaba muchísimo la cuestión de las dóminas dado que en debates sobre prostitución siempre se plantea que los hombres la consumen como medio para reforzar su dominación y poder sobre las mujeres de las cuales contrataban los servicios. ¿Pero qué pasa con las dóminas? Pues lo cierto es que no me queda nada claro, porque me quedo con la sensación de que, a pesar del role playing en el cual son ellas quienes ocupan el rol dominante, no por ello quiere decir que conserven el poder. De cualquier forma, me ha resultado interesantísima la perspectiva, el hecho de ser una historia en primera persona sobre una mujer que se dedicó a este mundillo sin cumplir para nada ninguno de los clichés asociados a las mujeres que se dedican a la industria del sexo, generalmente basados en prejuicios. No sufrió abusos en su vida, no tuvo ninguna clase de infancia traumática, no pasaba por ninguna clase de necesidad para sobrevivir, ya tenía otro trabajo. Pero no puedo obviar el hecho de que trate de vendernos el empoderamiento y la autoestima como algo que deba depender de la opinión de los hombres sobre nuestros cuerpos. Ni su desprecio a los cuerpos "esqueléticos" (Lara, por dios, no me vengas a hablar de curvas y de modelos "raquíticas" cuando publicas fotos tuyas y cumples la perfecta normatividad). Ni que normalice esa competitividad y desprecio entre mujeres (si algo me había gustado de Fucking Berlin era precisamente los lazos que creaban entre las mujeres que se dedicaban a la prostitución en el mismo local... aquí solo podemos.encontrar veneno y ningún análisis, siedo que aquí sí puede observarse una cierta perspectiva de género). Y, joder, es que he sentido muchísimo asco. No por los role playings, ya que cada quien tiene sus fantasías y cuando hay consenso que cada cual experimente lo que le apetezca. Es algo más. Esa naturalización del hombre casado infiel sin más análisis, la cultura de la pedofilia y la de la violación. No puedo con todo esto, el mundo me da demasiado asco.