Dos clases de narraciones reune Adolfo Bioy Casares en este libro: por un lado, cuentos mayores como "Irse" u "Ovidio"; por otro, un amplio conjunto de pequeños relatos. En "Irse", ambientado en el primer peronismo, el lector hallara la historia que obsesiono a Bioy Casares por más de cuatro decadas y que, para muchos de los amigos que la oyeron a lo largo de los años, era "el cuento mas hermoso del mundo". En el esplendido "Ovidio", el asunto del destierro detiene por un momento su espontanea tendencia a la ironia y el humor y le añade matices melancolicos. En las piezas breves, en cambio, la caricatura del prodigio es extrema y, en la mayoria de los casos, la trama se reduce a las dimensiones de la anecdota; en ellas se recupera, casi en su pureza, el agrado de lo narrativo. Todas revelan, una vez mas, la seguridad del maestro en el dominio de los secretos de su oficio.
Adolfo Vicente Perfecto Bioy Casares (1914-1999) was born in Buenos Aires, the child of wealthy parents. He began to write in the early Thirties, and his stories appeared in the influential magazine Sur, through which he met his wife, the painter and writer Silvina Ocampo, as well Jorge Luis Borges, who was to become his mentor, friend, and collaborator. In 1940, after writing several novice works, Bioy published the novella The Invention of Morel, the first of his books to satisfy him, and the first in which he hit his characteristic note of uncanny and unexpectedly harrowing humor. Later publications include stories and novels, among them A Plan for Escape, A Dream of Heroes, and Asleep in the Sun. Bioy also collaborated with Borges on an Anthology of Fantastic Literature and a series of satirical sketches written under the pseudonym of H. Bustos Domecq.
-Eso no importa - contestó con impaciencia-. Lo que importa es otra cosa. ¿Usted supone que justifica al lugar que ocupa en este mundo con la vida que lleva?
Es admirable leer tantos cuentos de tan corta extensión y que todos tengan sentido. Al leerlos me sentí como si yo fuera un niño-adulto y estos fueran cuentos de fantasía para llevarme a dormir; o para darme una lección.
Con Adolfo Bioy Casares tengo una relación casi mágica, llena de coincidencias, encuentros y desencuentros. Lo conocí por mera casualidad investigando autores que habían nacido el mismo día que yo, 15 de septiembre. Por una razón que podría parecer casi banal empecé a leer primero sus cuentos y luego par de novelas. Lo encontré en una época en la que estaba atravesando por un mal momento psicólogico y por está razón preferí luego dejarlo a un lado y no leerlo más, me recordaba un tiempo muy oscuro de mi existencia. Pero la vida sigue, las sensaciones se olvidan y el azar me llevó sin buscarlo de nuevo a él, ahora en un momento donde podía apreciar como nunca antes su faceta de micro narrador.
"Mario Lasarte, el primo en cuestión, un profesional joven, con cierta experiencia en el sur de la provincia, particularmente en los partidos de Tapalqué y del Azul, comentó alguna vez que se recibió de ingeniero agrónomo por afición al campo y porque hay que ganarse el pan, pero que su verdadera vocación eran las letras. Me dijo Arregui que Lasarte, para escándalo de sus mayores, escribía versos de amor, descaradamente eróticos, «a los que ni siquiera encubría con metáforas u otros adornos»."
«Una magia modesta» está dividido en dos libros: el Libro Primero contiene dos cuentos de regular extensión, «Ovidio» e «Irse»; mientras que el Libro Segundo recoge más de una treintena de narraciones cortas, algunos de ellas, microrrelatos, reducidas, en algunos casos, al puro enunciado del argumento.
Y así, cuento tras cuento, va creando con los treinta y nueve que reúne "Una magia modesta" una atmósfera de sutil extrañeza. Este libro lo tiene todo, es una bomba de tiempo que si lees con calma te estallará en la cara y disfrutaras bastante de la combustión. Es ciencia ficción mezclada con humor negro, magia, sátira y otras tantas cosas más que no recuerdo porque cada micro relato es tan único que cuesta encasillarlo.
Cuentos cortos, de una o dos páginas. En cierto punto predecibles. Destaco algunos muy buenos que por su ingenio resaltan entre la masa de relatos similares (fantasmas, apariciones) pero que no se si llegan a compensar la lectura de todo el libro.
LA lectura de este libro podría ser descrita como una montaña rusa. Hay relatos realmente geniales, picos de adrenalina y sorpresa que son suavizados con cuentos más o menos chatos, pero que tal vez esconden una relación necesaria con los otros. En general, me parece un buen libro introductorio para comprender la pluma fantástica de Bioy Casares.