Aprieta el calor, sobra la ropa, ya se vislumbra la isla paradisiaca desde la ventana del avión, se alarga la siesta, la jungla espera, el cámping nudista empieza a llenarse, no hay colapsos en Internet ni colas en los cines... Todo se confabula para propiciar la aventura erótica del verano. Los dieciséis encuentros (o desencuentros) narrados en este volumen desvelan las múltiples caras de un erotismo exacerbado por el tórrido ambiente estival. / When it is hot, clothes are obsolete and we can see a paradisiacal island from the from window seat of the plane, you take longer siestas, the jungle awaits, the nudist camp is full of people, the Internet does not collapse and there are no long lines at the movies... everything conspires to a summertime of erotic adventures. The 16 encounters (or mishaps ) we find in this book reveal the many faces of an erotism exacerbated at summertime.
Cuentos eróticos de verano: Un festín de sensualidad y reflexión
Mucha, mucha gente odia este libro. Principalmente, porque cuando buscan un compendio o una obra erótica, buscan convencionalismos: el tipo rico, la chica joven, la personalidad, un BDSM suave, jueguitos de dados y todo a lo que nos acostumbró el mainstream después de cerciorarse de matizar a Sade y combinar lo erótico con lo pornográfico.
No soy ni nunca he sido un asiduo lector de literatura erótica, y la leo porque me quiero dar la batalla, como lo hice con Llosa, con Kundera, con la novela escrita por mujeres y con tantos otros en los últimos tiempos. Tratando de acabar o reconfirmar mis sesgos. Y esta obra me ha parecido buenísimo, si entendemos que el erotismo va más allá de la pornografía. Aquí mi reseña:
Cuentos eróticos de verano es una antología que nos sumerge en un abanico de relatos donde el erotismo se entrelaza con las atmósferas cálidas y sensuales del verano. Los cuentos exploran diversas facetas de la sexualidad, desde encuentros apasionados y fugaces hasta relaciones más profundas y complejas. La obra se caracteriza por su diversidad de estilos y voces, ofreciendo una mirada caleidoscópica del deseo y el placer.
Los personajes de "Cuentos eróticos de verano" son tan variados como las historias que protagonizan. Encontramos desde amantes experimentados y seductores hasta personas que descubren su sexualidad o exploran nuevas formas de placer. Los personajes femeninos destacan -no todas- por su autonomía y poder de decisión sobre sus cuerpos y deseos, alejándose de los estereotipos tradicionales. En general, son personajes complejos y bien construidos, con motivaciones y conflictos internos que los hacen sentir reales, aunque no cercanos a los convencionalismos de la novela erótica, que para mi no es más que novela juvenil calenturienta.
La antología presenta una amplia gama de estilos, desde la prosa poética y evocadora hasta el lenguaje más directo y explícito. Los autores utilizan recursos literarios como la metáfora, la sinestesia y la descripción sensorial para crear atmósferas sensuales y envolventes. El lenguaje es rico y cuidado, pero también sucio, directo.
Se aborda una serie de metatemas relacionados con la sexualidad, el deseo, el poder y la libertad. Los cuentos invitan a reflexionar sobre la naturaleza del placer, la diversidad de las prácticas sexuales y la importancia del consentimiento y el respeto en las relaciones íntimas. La obra también explora la relación entre el erotismo y la literatura, cuestionando los límites de la representación y la censura.
Mis cuentos recomendados
Flor del bosque de Fernando Aramburu: Un cuento que mezcla el deseo por lo exótico -las indígenas- con la frustración. Bien escrito, mantiene la tensión, un final en el que el personaje no acaba como esperaba.
Invitemos a Mariela de Arturo Arango: Un verdadero triángulo amoroso, muy bien escrito, que incorpora fantasías muy convencionales -la mujer madura, ejecutiva, infiel, bellísima; la adolescente inmadura, exploradora, manipulable; y el hombre atractivo, arriesgado, obsesivo- pero que se juega bien las cartas.
Las esposas de Juan Bonilla: Un cuento homoerótica, con un tinte distópico. divertidísimo.
Los fríos, de Mario González Suarez, uno de los mejores del compendio, incorpora la literatura erótica, el terror y el humor negro. Va de sexo puro y duro con un fantasma, que suena inverosímil, pero logra trasmitir sensualidad.
En un lugar de mi cuerpo... de Andreu Martín: Además de tener una de las frases favoritas del libro («Relacionar la práctica del sexo con el amor sólo porque ambos implican besos y caricias es como relacionar el proceso de la alimentación con el odio sólo porque implica el uso del cuchillo que desgarra, pincha y destruye») es una historia tan bien elaborada que sólo resta disfrutar del placer de leerla y reírse de lo absurdo del personaje principal masculino.
El coleccionista de ombligos de Vicente Muñoz Puelles: Pues sí, va de ombligos. De lo -a mi parecer- menos erótico posible. Peor lo hace muy bien.
Ni se te ocurra vestirte de Ramón de España: "El nudismo sin sexo se lo dejaba a los vegetarianos" es una de las buenas frases de este muy bien logrado cuento. Con un final para reír a carcajadas. ¡Buenísimo!
Retrospectiva de Bernabé Lofeudo de Eduardo Berti Espectacular ficción cinematográfica borgiana.
La puerta de Marcia Morgado: El más poético de todo el libro, con una narrativa inquieta, metafórica y llena de referencias a otras obras que dan gusto escucharlas mientras se repite el cuento.
Desde mi opinión, Cuentos eróticos de verano es una antología que destaca por su calidad literaria, su diversidad de voces -principalmente masculinas, sólo dos femeninas, lo que es una falla grande- y su capacidad para explorar el erotismo desde una perspectiva amplia y compleja. Los cuentos son sensuales, provocadores y, en ocasiones, conmovedores. La obra invita a la reflexión y al debate sobre la sexualidad, el deseo y la libertad. Sin duda, una lectura recomendable para quienes buscan una experiencia literaria erótica y estimulante y lejos de tanta basura adolescente y juvenil en el mercado.
Yo buscando un libro erótico que estuviese bien y me encuentro con algo que... digamos... que me hizo sentir de todo menos algo sexual. Dejo la reseña completa del blog: http://www.madridylibros.com/2017/08/...
Escribir relatos eróticos NO es fácil, aunque pareciera que muchos escritores creyeran que sí. Y eso es lo que ocurre con esta compilación. Hay 3 o 4 buenos, pero el resto cae en la mediocridad. El resultado: Quiero leer a Anais Nïn.