"...no saben que pasa cuando se liberan las pasiones y las cosas que suceden sin que uno pueda detenerlas, cuando la voluntad no basta para atenuar el impulso...si se liberan de pronto todas las fantasías, todos los deseos, no habría reglas para nada ni para nadie, no habría justicia que valiera ni policía que la hiciese cumplir...la justicia es insuficiente y aunque es lo mejor que tenemos sigue siendo insuficiente..."
Tras unos días de haber finalizado el libro, incluyo la reseña.
En primer lugar, debo señalar que este libro constituyó una grata sorpresa, por lo bueno de su redacción y construcción. La caracterización de ambos protagonistas está perfectamente delineada y buena muestra de ello radica en la distinta estructura de los capítulos. El libro consta de dieciséis capítulos, y cada protagonista narra ocho de ellos.
El planteamiento de la historia sobre la cual gira el libro es simple: un chico (brillante estudiante, recibido en Francia con promedio sobresaliente) cursa un seminario en Buenos Aires y plantea la tesis que la venda de la justicia no es una metáfora sino que es una realidad, que ésta es verdaderamente ciega y que si no se le dan los elementos necesarios, ésta carece de medios de actuación y, para demostrar tal tesis, resuelve cometer un homicidio, uno perfecto, en el cual no existan pruebas, ni huellas, ni indicios, pero cuyos elementos característicos hayan sido proporcionados a una persona que sabrá quien es el asesino pero no puede demostrarlo, por ende, la justicia no podrá actuar quedando irresuelto el caso, demostrando así la ceguera de la justicia.
La forma de narrar y la construcción psicológica de ambos protagonistas es sencillamente brillante, y me enamoré de la pluma de este autor. La minuciosa y detallada descripción de los preparativos para la comisión del hecho punible si bien resulta pesada y excesivamente cargada, es esencial para entender al personaje y las motivaciones que lo llevan a actuar de la manera en que lo hace.
Más allá del planteamiento en sí, debo decir que este libro me resultó delicioso por otras razones, las descripciones que uno de los protagonistas hace de la Facultad y de la justicia me parecieron asombrosamente familiares, si bien el libro ha sido escrito por un argentino, me parecía estar leyendo una descripción de mi propio país.
Muy buen libro, muy buena lectura que he disfrutado bastante.