París, 1841. Sebastián Osorio y el doctor Saint-Jacques, quienes combatieran bajo las órdenes del general José María Paz en La Tablada, se reúnen y deciden volver a la Argentina para luchar por la Constitución. Mientras tanto en Córdoba, Fernando Osorio entierra al perro de su mujer -asesinada dos años atrás-, que ha muerto defendiéndolo. El corazón del Payo está dividido entre el recuerdo de la amada y la pasión que siente por su prima Ignacia, la dama del halcón, a quien no puede desposar. Desde Galicia, un misterioso hidalgo y su acólito sarraceno llegan a la ciudad trayendo noticias del marido de Ignacia. Y el legendario gobernador de Córdoba, López Quebracho, regresa del sur para sofocar intrigas y reclamar la lealtad de Fernando. La Guerra Civil arrasa en las provincias, pero las mujeres resisten como faros en la tormenta: las Osorio, "imbatibles en asuntos de conciencia, lealtades o venganzas", y las de los vencidos, que en medio del dolor, se empeñan en reparar el tejido de la vida. Así, mientras se sepulta a los muertos y se llora a los ausentes, el amor, el desolado amor, renace entre las ruinas. Territorio de Penumbras marca un crescendo fascinante en la saga de los Osorio. Una vez más, con la fuerza del relato y el encanto de su magia, Cristina Bajo nos deja fatalmente atrapados en esa "trama que los dioses tejen para que el destino sea, a veces, favorable a los hombres".
Cristina Bajo como siempre escribiendo de manera magistral. Tanto los personajes ficticios como reales desarrollados de forma perfecta. La trama emociona y nunca decae. Una escritora tocada por el hada. Totalmente recomendada.
Creo que con Territorio de penumbras confluyen varios factores que lo dejan un par de escalones por debajo de sus predecesoras. Quizás haya sido porque es el más corto de la saga, o que entre tanta violencia uno ya se ha insensibilizado, o también el hecho de que Cristina Bajo nos ha mimado en el pasado con dramas familiares inmensos, pero encontré en este cuarto volumen una sensación inmediata de transición que no me pude quitar hasta haberlo terminado.
Con esto no quiere decir que lo haya disfrutado menos, o que no tiene eventos a remarcar, pero es que las historias de Luz y Laura Osorio fueron tan impecables, y la presentación de Ignacia junto a la historia de Fernando Osorio tan intempestiva, que todo lo que sucede en ésta novela se siente como un producto de las repercusiones de aquéllas novelas, y al no dejar casi espacio para respirar - básicamente no hay relleno alguno en la prosa de Bajo - uno siente que toda empieza y acaba al instante. No se siente el momentum de la trama, y piezas que deberían impactar de emoción cómo el regreso de un hijo pródigo a su hogar, se naturaliza en apenas unas páginas. El no tener una voz cantante primordial como lo fueron Luz y Laura hacen que los capítulos se sientan un poco más dispersos que en La trama del pasado, pero eso también revela un detalle que me encanta de Cristina: sus otras protagonistas ya tuvieron su momento de gloria, es tiempo de darle voz a más personajes.
El final de las saga es inminente, y tal vez ahí radica el hecho de no sentir a Territorio de penumbras como una coyuntura de mayor peso. La ansiedad por el final hace que obvie un poco todo lo que ocurre en este tramo de la serie, pero no por ello es menos disfrutable o sincero.
Lo amaba por su comprensión: cuando todos se exasperaban porque no podía olvidar a Marcos, él la consolaba en el recuerdo que quedaría en su corazón(...)este sentimiento era distinto, era lo que siempre, siempre, añoró tener: un hombre de carácter, amable y protector, sereno ante los problemas, valeroso cuando debía, que estuviera a su lado, que la aplacara en sus miedos. Congeniaban sin esfuerzo; él era divertido a su modo un poco irónico, pero con una ironía que no lastimaba, que sacaba sonrisas. No era insociable, pero disfrutaba de la soledad y guardaba su intimidad. Le gustaba leer, como a ella, y quizás la dejara que lo ayudara en sus Memorias.
-¿Acaso puedo tener esperanzas de que me ames? -preguntó él, tomándole la mano, pues nadie les prestaba atención. -Yo... y con un suspiro, ella reconoció: Tengo miedo de ser feliz. -Cuidaré de ti, te lo prometo.
Mi favorito de la saga hasta el momento. Cuenta un poco de cada personaje (que no son pocos) y nos hace sentir parte de la familia Osorio. La guerra civil está en su momento más sangriento y algunos pasajes me pusieron la piel de gallina o me sacaron algunas lágrimas. ¡5 estrellas para mi gusto, impecable como siempre Cristina!
El último de una saga de novelas historicas. Cristina Bajo es una de las mejores en su estilo. A lo largo de cada libro la Historia de la familia Osorio se entrelaza con la Historia Argentina y en particular de la Provincia de Córdoba. La minuciosa investigación histórica y una pluma exquisita sellan en Territorio en Penumbras una novela imperdible y enyrañable
😢En esta cuarta entrega de la saga, que es más una continuación de la anterior que un libro independiente, seguimos la vida de los Osorio, hombres y mujeres separados y unidos por la lucha fratricida que desgarra el país.
📚Nuevos y viejos personajes que regresan se entremezclan en este territorio de penumbras donde, en medio del horror, solo nos salvan las historias de amor y el humor de la tía Francisquita.
🇦🇷Entre ficción y realidad, la autora rescata algunos episodios tremendos del pasado, como la misteriosa muerte de Lavalle, el origen de la Difunta Correa y el martirio de aquellos luchadores que dejaron su vida por sus ideales.
🥰Este libro en particular, lo disfruté muchísimo, sobre todo porque uno de mis personajes favoritos encuentra su merecido final feliz.