Leopoldo Marechal fue un poeta, dramaturgo, novelista y ensayista argentino, autor de Adán Buenosayres, una de las más importantes novelas de la literatura argentina.
Fue bibliotecario, maestro, profesor de enseñanza secundaria y en la década del 20 formó parte de la generación que se nucleó alrededor de la revista Martín Fierro. En la primera etapa de su vida literaria prevaleció la poesía.
La publicación de Adán Buenosayres en 1948, exceptuando el comentario elogioso de Julio Cortázar y algunas otras voces entusiastas, pasó en principio completamente inadvertida. Las cuestiones políticas no fueron ajenas a los motivos, considerando la abierta simpatía del escritor hacia el peronismo, en cuyo gobierno siguió trabajando en el campo de la educación y de la cultura.
Recibió el Primer Premio Nacional de Poesía (por sus libros Sonetos a Sophia y El centauro) y el Primer Premio Nacional de Teatro (por la obra Antígona Vélez).
Dice el eterno Leopoldo Marechal: “Este Cuaderno, entre otras cosas, es algo así como un Infierno de mis buenas intenciones.” Luego remata brillantemente: ”Soy un retrógrado, no un “oscurantista”, ya que voy, precisamente, de la oscuridad hacia la luz.” Este cuaderno es un auténtico ensayo filosófico de Marechal en donde expone con lucidez todos sus conocimientos, enseñanzas y sabiduría, desde las dos fábulas de los apólogos chinos, pasando por la “Autopsia de Creso”, donde trabaja en forma metafórica todos los elementos que componen al hombre burgués moderno, disfrazando a la Iglesia en la figura de Tiresias, a los militares en Ayax y analizando a Creso (el burgués) de su época con clarividencia, como también al “Manual del Astronauta” y su investigación ontológica del ser humano. Posee este cuaderno un estudio de la poética en “Las cuatro estaciones del arte” así también como un análisis de la “Poética” de Aristóteles en el apartado “Breve tratado sobre lo ridículo”. A mí entender, lo mejor de este libro está en sus “Claves de Adán Buenosayres”, donde Marechal deja por sentado la importancia literaria de la que yo considero la mejor novela argentina de todos los tiempos, aclara ciertas discrepancias acerca de la intención y simbología de su obra y establece las diferencias de su Adán con el “Ulises” de James Joyce. Este libro desborda sabiduría por todos lados.