La vida es sueño:
Habiendo comentado esta obra en clase de literatura, creo que puedo profundizar mucho más en su filosofia. Aún así, creo que sin dicha clase también la hubiera disfrutado mucho, al ser esta una historia sorprendente, cosa que no siempre pasa, y con muy buen ritmo.
Lo único que creo que se podría mejorar es el tercer acto, ya que vemos a Segismundo cambiar de parecer de un verso al otro. Entiendo que esa es la gracia del desengaño, que ves una evidencia y ya no hay marcha atrás, pero me hubiese gustado ver una lucha entre la fiera y el humano, porque, ya que se da a entender que son contrarios, estaría bien ver un conflicto interior, por ejemplo en un monólogo, para demostrar que quien es una bestia no puede cambiar de la noche a la mañana.
Le he puesto 4 estrellas porque la he disfrutado y sobre todo porque he aprendido de ella.
El alcalde de Zalamea:
La verdad es que no le puedo encontrar demasiadas pegas a la obra, pero tampoco puedo decir que me haya generado impacto alguno. Me ha gustado porque Calderón de la Barca es un pro, pero no puedo decir que lo recomendaría o que es esencial. Si tuviera que quedarme con una de las dos obras me quedaría con La vida es sueño.
Aún así, quería comentar que la trama me ha parecido entretenida y original, sobre todo en el primer acto, pero que el final me ha parecido del todo desafortunado; entiendo que la época de entonces fuera machista, pero no puede dejar pasar ese desenlace injusto que recibe Isabel.
Además, he de admitir que la única razón por la que me he leído esta obra es porque venía con la edición de La vida es sueño y, como este me había gustado, decidí terminar el libro.
Le he puesto 2.5 estrellas porque creo que no he disfrutado del todo la obra y me ha dejado un sabor agridulce.