Me encanta leer, mucho. Diría que más que escribir, incluso. Me gusta la Fantasía, los mundos maravillosos y perdidos -que estoy seguro de que existen-. Me gusta hacer deporte, jugar al World of Warcraft, ver la televisión con mi mujer y disfrutar de su compañía. Esto último es lo más importante, por eso lo dejo para el final.
Soy maestro, por lo que me encanta dar clases y los niños. Por supuesto, el Inglés es otra de mis pasiones, y disfruto leyendo algún libro en el idioma de Shakespeare de vez en cuando. Mis escritores favoritos son, por este orden, J. Vilches (ya oiréis hablar de él), David Mateo -Tobías Grumm- y Laura Gallego, aunque también leo a J.R.R. Tolkien, con quien me inicié en el mundo de la Fantasía, George R.R. Martin, Enric Hercé, Rafa Marín, Javier Negrete… Tengo mis creencias religiosas, por supuesto, pero no son las habituales, quien esté interesado… qué investigue. Esto, investigar la verdad, es el motivo de mi existencia, y aunque parezca baladí, es una meta muy difícil pero gratificante. Estoy convencido de que el mundo evoluciona continuamente y, queramos nosotros o no, iremos convirtiéndonos en una Gran Familia (la Humanidad, quiero decir). Me encanta vivir en España, en concreto la zona del Bajo Almanzora, donde tengo mi casa. También me entusiasma la ciudad de Córdoba, quizá porque he vivido allí casi tres años y porque tengo grandes amigos. Sin embargo, el lugar de la Tierra donde mejor me he encontrado nunca, ha sido en Haifa (Israel) en los Jardines Bahá’ís (por cierto, recientemente declarados Patrimonio de la Humanidad). Me gusta considerarme un mago de las palabras, aunque todavía no he llegado al título de Maestro. Creo que mediante mis libros puedo hacer feliz a mucha gente, pero, no nos engañemos, el más feliz del mundo cuando termino un escrito soy yo.
Hay muchas cosas más, pero mejor que las descubráis por vosotros mismos…
Tenemos en nuestras manos una obra creada y concebida para adolescentes, y es por ello que hay que enfrentarse a su análisis de un modo distinto. En primer lugar, hemos de hablar de la edición y acabado de la misma. Se trata de una maquetación en rústica con solapas de calidad. La portada nos muestra a uno de los personajes principales, Venus, iniciando su camino hacia un mundo que la encandilará y asustará a partes iguales. A lo largo de la obra iremos viendo ilustraciones en blanco y negro que nos mostrarán las escenas más importantes o representativas de cada capítulo. Todas las imágenes y dibujos están tratados con mucho tacto para reflejar dibujos casi de cuento. En relación a la trama, Pedro nos muestra una historia que parte de "nuestro" mundo real pero se desarrolla en "su" mundo de fantasía. En él, existen referencias clásicas al género pero con matices que les otorgan parte de originalidad. Venus, una muchacha del "mundo real" aparece perdida y desorientada en un mundo hostil del que no entiende ni sus idiomas. Suerte (y no tan al azar parece ser) tiene de encontrarse pronto con los que serán sus compañeros y amigos en esta aventura. El desarrollo de la trama y de los personajes producen bastante ternura, así como la historia que subyace en cada uno de ellos. Pedro consigue una historia muy entretenida, dinámica y equilibrada. Tal vez, la parte final de esta sucede demasiado rápido en relación con el resto de la historia. Pedro nos ha mostrado solo un atisbo de lo que este mundo puede mostrarnos. Cierto es que la historia es autoconclusiva en su trama principal, pero deja subtramas pendientes de explotar.
Como conclusión, La Elegida de los Dioses es una novela dinámica y muy entretenida que permite volar por un mundo clásico junto a un grupo de personajes adictivos. La recomendamos e iniciamos la lectura de la siguiente entrega: El Legado del Hechicero
En mi opinión La elegida de los dioses es una obra atípica dentro del panorama juvenil actual. Con una sensibilidad atemporal, Pedro opta por la vertiente más lírica a la hora de plantearnos el viaje iniciático de Venus, quien como cualquier adolescente busca encontrar su propia identidad y lugar en el mundo. Exactamente igual que el resto de personajes que pueblan esta bella historia: guerreros, magos o buscadores de fortuna, el autor rehuye la consabida dualidad bien/mal para obligar a sus personajes a hacer frente al peor enemigo posible: los propios miedos y limitaciones. En la obra hay aventura, retos y un mundo mágico en el que se respira un envolvente ambiente onírico, el que nos espera al otro lado del espejo, pero lo que realmente convierte el libro en un viaje apasionante es la delicadeza con la que Pedro nos acompaña a través de sus senderos, convirtiéndose en guía de excepción de un mundo preñado de poesía y de música. Esa misma canción a la que David Mateo hace referencia en el prólogo de la obra, una melodía que seguirá acompañando al lector mucho después de haber leído la última página del libro.