Con la anterior entrega, me parecía que el personaje del Kraken ya estaba más que quemado. Ahora, con este último libro, no tengo ninguna duda. Pero iría a más, creo que su autora ha caído en una irritante autocomplacencia. En la ficción, que es lo que escribe, no basta con que la ambientación sea buena. Si quiero conocer Venecia, hay mil canales de información mejores que un libro de este estilo. No puedo perdonar el poco trabajo en crear una trama consistente, la poca profundidad de los personajes o las ocultaciones más que tramposas que ha usado en esta historia.
Ya hace días que termine esta lectura y la verdad es que he olvidado muchos de los detalles que me escamaron sobre manera. No es más que la consecuencia de que este libro es totalmente prescindible y olvidable. La continuación de la vida personal de Unai y su madre desaparecida no despierta excesivo interés, solo los verdaderos amantes de la primera trilogía o los fans más acérrimos podrán disfrutar de esta obra pasando por alto los detalles más sangrantes que he visto de la pluma de una escritora tan consolidada y con semejantes premios ganados.
*** Posibles spoilers --- No los oculto porque creo que aunque cuentan algunas cosas, tampoco lo detallo exactamente como sucede en el libro ***
Todo lo que sucede en estas líneas es porque la escritora necesita que suceda así:
⁕ Es ridícula la huida de la cárcel del malvado y despiadado asesino, que cuando puede eliminar a su archienemigo, se limita a empujarlo a un canal de Venecia... ¿en serio? El camuflaje que utiliza es ridículo, pero le pongo unas gafas para que se pueda confundir con otro par de personajes.
⁕ Una organización super secreta, que nadie ha podido rastrear durante años, que han sido capaces de actuar en la sombra, no solo son descubiertas por una simple mujer (por muy importante que se nos dibuje en la Venecia del libro o aunque se nos cuente que tuvo contacto con ellas en el pasado), sino que es capaz de eliminar a sus seres queridos a miles de kilómetros de su ciudad. La misma mujer que no es capaz de averiguar que su propio hijo, en su propia ciudad, tiene una relación con una de las integrantes de dicha organización.
⁕ Y bueno, para terminar y rematar... Todas las descripciones de los personajes son precisas o al menos muestran suficientes rasgos característicos como para poder dibujar en nuestras cabezas a los personajes. Perdón, ¿todas? No. El rasgo más característico de una persona se oculta a idea para desviar la atención y que sea imposible conectar a dos personajes. Y no estoy hablando de un lunar detrás de la oreja, es algo imposible de pasar de largo. Y lo peor, es que la revelación del parentesco tampoco tiene un impacto increíble en la trama, con lo que hace más hiriente esta ocultación.
Hay más cosas de esas que hacen poner los ojos en blanco una y otra vez, pero estas son las que más recuerdo y que más me molestaron. Al menos el libro no es farragoso y se lee rápido, pero poco suma esto para un conjunto vago y que de nuevo me hace pensar en que esta saga solo se ha convertido, como otras de este tipo, en un saca cuartos. No puedo recomendar este libro, aunque se que muy por encima de mi nota y mis impresiones, esta reseña no tendrá consecuencia ninguna en este libro, que se venderá simplemente por ser de quien es y por pertenecer a una saga que en su día prometía ser más que en lo que se ha convertido.