Pando ha descubierto su filón. Sus libros son muy entretenidos, en plan croniquilla de famosos, y tiene tema para escribir diez o doce más, si se empeña. Se pasa un buen rato, aunque uno se olvida del libro nada más leerlo. Muy jugosas algunas historias, como la del ratón del yeyuno de Richard Gere.
Una lectura ligera, entre rosa y amarillenta. Lo que más me ha gustado es verla desde el prisma del tiempo, ya que los sucesos que se mencionan en su páginas ocurrieron hace veinte años, y ver cómo han evolucionado esos personajes y sus historias en ese tiempo.
La crónica es buena. Sin embargo, nunca me ha llamado mucho la atención los chismorreos sobre actores y actrices de cine. Supongo que por eso casi ni lo disfruté.