"Tragedia en cinco actos" es un manojo de vidas, y en especial de muertes, donde el lector podrá bucear por la más oscura tinta de Alejandro Barrón. Aquel que decida saltarse este aviso para navegantes, que bajo su propio riesgo acometa la lectura de un texto cuyo título no alcanza describir su interior. Barrón, con su particular mirada, nos muestra más de cien formas de morir, deformaciones de la realidad, y una lúgubre perspectiva de la vida Prepárense, hagan acopio de luz, porque la oscuridad ya la pone él."Tragedia en cinco actos" es un libro de microrrelatos dividido en cinco partes; lleva por línea general la extrañeza y sus sesenta y cuatro brevísimos relatos exploran la afición del escritor por todo aquello que no cuadra, que no resulta de eso que más bien se definiría como "siniestro", renunciando al efectismo, los argumentos terroríficos de siempre y los consabidos préstamos metaliterarios. Sus páginas se encuentran habitadas por entes que, como si se tratara de una galería de fenómenos, protagonizan situaciones grotescas, funestas, patéticas y, por su puesto, trágicas. Personas que se ven a sí mismas salir por las puertas de sus habitaciones, para nunca más la muerta que guiña el ojo a su enamorado; el brutal destino de un hombre contado a través de los dedos de su propia mano; espíritus que hablan a través de sus reencarnaciones animales o fantasmas primerizos que se pierden entre los pasillos de la casa donde se les ha designado asustar."Tragedia en cinco actos" de Alejandro Barrón, sexto número de la colección La nave insólita."La crónica de hoy, Jalisco. Tragedia en cinco actos de Alejandro Barrón (2020)". Columna "El conejo en la luna", reseña por Roger Vega
Ha publicado en periódicos y revistas de circulación regional. En 2006 ganó el XI Premio Estatal de Cuento Indígena “Tlahuitole”. Desde 2010 reside en Ciudad de México. En 2015 editó su primera plaquette, titulada Patrañas.
En un gran formato editorial, La Tinta del Silencio publica este libro de microrrelatos de Alejandro Barrón que cuentan con gran imaginación e ingenio del escritor tepicense, radicado por aquellos días en CDMX y ahora con paradero desconocido.
Estos microrrelatos lúdicos se digieren fácilmente y narran diversas situaciones que a veces rayan en lo fantástico o en una realidad insoportable. Muy recomendable.