La tradición filosófica ha visto en Kant preferentemente al pensador crítico. Kant lo fue en realidad. Pero él quería ser más bien un pensador ético o, mejor todavía, un pensador metafísico. En los Sueños de un visionario, Kant se declara, no sin ironía, un enamorado de la metafísica, aunque reconoce no haber recibido de ella demasiados favores. La evolución posterior de la filosofía olvidó el aspecto ético de su pensamiento y exaltó el crítico. Con ello pasó por alto el auténtico intento de Kant. Si hay que hablar de una ambición que mueve los íntimos resortes de su pensamiento, éste reside en el deseo de poner en claro, de una vez para siempre, el estatuto interno de la metafísica.
Eusebio Colomer i Pous fue un filósofo y eclesiástico español. Ingresó en la Compañía de Jesús en el 1941 y fue ordenado sacerdote en el 1943 en los actos del Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona. Se doctoró en filosofía y letras en la Universidad de Colonia (1957) con una tesis sobre Nicolás de Cusa: Nikolaus von Kues und Raimund Llull (Berlín, 1961). Fue profesor en la Facultad de Teología de Cataluña, miembro numerario del Instituto de Estudios Catalanes (1968, dentro del que recuperó la Sociedad Catalana de Filosofía y la Schola Lullistica. Se interesó especialmente por las relaciones entre el pensamiento catalán y el europeo en la época de transición entre la Edad Media y el Renacimiento.
Aun siendo sus posiciones filosóficas las de un cristianismo inflamado y, a pesar de que en su obra El pensamiento alemán de Kant a Heidegger prima siempre una interpretación cristianizante de los pensadores ateos y o más heterodoxos en lo que respecta a su doctrina, se mantuvo siempre al margen del integrismo de la Escuela Tomista de Barcelona.
Fue también especialista en Pierre Teilhard de Cardin y se dedicó a los problemas en la demarcación de fronteras entre la Teología y la Filosofía, así como las derivaciones del diálogo entre el pensamiento cristiano y el moderno. Murió después de pronunciar una conferencia sobre Ramon Llull en la Universidad Católica de Barcelona.
El millor dels accessos possibles a l’obra de Kant. Conté una meravellosa —extensa, comprensible i acurada filosòficament—presentació de la Crítica de la Raó Pura i la Crítica de la Raó Pràctica, així com una modesta i tal vegada insuficient Crítica del Judici. I finalment, fa un repàs a la seva Filosofia de la Història, de la Religió i del Dret. En acabar la lectura una sent, en el pla epistemològic un nou punt de partida respecte les discussions entre racionalistes i empiristes; en el pla moral, la proposta d’una moral que, si bé ja no és explícitament cristiana, és implícitament religiosa i per bé que resulta difícilment criticable des del punt de vista trascendental sí que ho és des del punt de vista empíric; en el pla religiós segueix amb la demolició de l’autoritat de la religió organitzada per abocar-se, com Rousseau, a la religió natural; en el pla històric, finalment, una percep en les seves paraules l’imminent naixement de la dialèctica i l’esperit universals hegelians, ergo del materialisme històric i, per tant, de la història política dels darrers dos cents anys. Finalment, tant la seva noció d’entusiasme respecte la Revolució Francesa com la possibilitat visionària d’una pau perpètua a partir de la legalitat i no la moralitat acaben de fer de Kant un probable heroi filosòfic.