Retrato de una leyenda, Aquella casa maldita en Amityville es una versión novelada basada en los estremecedores hechos ocurridos en el 112 Ocean Eleven del pueblo de Amityville en Long Island, New York. Y es curioso que, aunque ya sabes qué va a ocurrir, ya sea en líneas generales, el libro consigue engancharte y provocarte una gran angustia.
No conozco a Carlos Cala, autor de este libro. Creo que el tema le ha jugado una mala pasada y no era el adecuado para su primera novela. Y quizás por eso me resulta un escritor tan mediocre con un estilo de escritura simplón, pesado y poco desarrollado. Todo esto se apoya es una prosa aburrida y lenta, un lenguaje pragmático y unas descripciones bastante básicas que apenas notas que están aquí. Respecto a los personajes, poco puedo decir. Supongo que estarán basados en los personajes reales, aunque albergo serias dudas al respecto. Pero sí puedo decir que por lo menos mantiene el ritmo de la narración, aunque no parecen lo suficientemente bien construidos y, en ocasiones, eso hace que olvides que se tratan de personas “reales”.
La historia que narra Aquella casa maldita en Amityville nos retrata a la perfección los acontecimientos que tuvieron lugar en uno de los sitios malditos más famosos de Norteamérica. En 1974 Ronald Defeo decide matar a toda su familia. Pese a que en el juicio intenta convencer a todos de que una voz se lo ordenó, un jurado le condena a cadena perpetua. La primera parte de este libro nos narra de forma meticulosa todos los pasos que dio Ronald para matar a su familia e intentar cubrir su rastro y crearse diferentes coartadas. También nos habla del trabajo de investigación policial y del juicio posterior donde Ronald es condenado. El último fragmento del libro nos cuenta la historia de los Lutz, una familia normal que en 1975 compra la antigua casa de los Defeo. A partir de la mudanza, van ocurriendo cosas muy extrañas. Diversas visiones, fantasmas y manifestaciones de algo maligno comienzan a acosar a la familia, hasta que finalmente deciden huir dejándolo todo atrás. Al final hay una especie de epílogo, donde el autor desvela un poco más allá de la historia original. Y así acaba todo. Pero lo que está claro es que Cala no se cree la versión paranormal de Defeo y te presenta a un chico perturbado pero muy inteligente, que decide conscientemente asesinar a su familia, sin que medie ninguna presencia malvada. En la parte de los Lutz, el autor se vuelve algo más ambiguo, tal y como corresponde a los hechos sobrenaturales que cuenta.
En suma, Aquella casa maldita de Amityville es una lectura entretenida que pone los pelos de punta cuando se piensa en su origen real. No obstante, la propia historia y la forma de narrarla tienen muy poco atractivo para cualquier lector que adore el género del terror. Aunque, por lo menos, sirve para saber dónde se inició el mito de la casa maldita que ha inspirado multitud de películas de terror... aunque no todas buenas.