La novela gráfica "MORTIS: Eterno Retorno" es la nueva versión del clásico de terror chileno creado por Juan Marino en 1945. Los numerosos seguidores de las historietas de Mortis podrán disfrutar ahora de una puesta al día realizada por el guionista Miguel Ferrada y el notable dibujante Ítalo Ahumada. Una novela gráfica que se apunta como una de las mejores ediciones del 2011. Un clásico del terror chileno de todos los tiempos que narra el combate final por el retorno definitivo del maléfico personaje.
Miguel Ferrada es guionista de narrativa gráfica y escritor. Su estilo se enmarca dentro del thriller, el horror y la aventura.
En 2011 fue nominado a Mejor Guionista y Mejor Novela Gráfica en los Premios FIC, por la novela gráfica "Mortis. Eterno Retorno", y en 2012 fue ganador de la Medalla Colibrí de la Fundación Ibby a Mejor Autor Juvenil, por la antología "In Absentia Mortis".
Ha escritos los guiones para los cómics cómic "Requiem" (con dibujos de Mauricio Hernández) , "Mortis: Eterno Retorno" (con dibujos de Italo Ahumada), y "La Noche de los Invunches" (Co-escrita con Felipe Benavides y dibujada por Jade González), además de dirigir la trilogía de novelas gráficas "El Retorno de Mortis", donde además escribió los episodios "Bóveda", "Sodoma", "Prometeo", "Esquirlas", "Reliquias", y "Perdurabo".
Desde enero de 2017 es director creativo en The Pinkfire, donde ha sido los responsables de relanzamiento de la franquicia "Pascualina".
“Sangre de Trauco” es su primera novela en solitario.
“¿Eso que hay ahí lo he creado yo o… vino desde algún punto ignoto? No lo sé, no lo sé… Pero de algo estoy seguro: ¡Eso es la Muerte! ¡MORTIS!”. Juan Marino Cabello.
¿Qué se esconde tras la oscuridad de la Muerte? ¿Qué queda luego del ruido y la locura que es vivir? “Mortis Eterno Retorno” es la novela gráfica que trajo de regreso de manera definitiva al Siniestro Doctor Mortis, clásico personaje de radioteatro creado por Juan Marino Cabello y que comenzó a publicarse en 1967 por la Editorial Zig Zag. Durante diez años, pasaron artistas como Ernesto López y Máximo Carvajal, con el guión constante y claro de Marino para pasar a desaparecer de los kioskos a fines de los setenta, justo cuando la verdadera oscuridad cortaba a Chile. Mortis dormía mientras el horror se desataba en las calles, en los cuarteles, en las islas de este país lleno de secretos. Hasta que llegó la hora de despertar.
En 2007, el equipo conformado por Miguel Ángel Ferrada, Felipe Benavides y Carlos Reyes dirigieron su regreso a viñetas por medio de webcomics (recopilados en el libro “In Absentia Mortis”). Todo esto, como un acto de entrada que dio paso a la novela gráfica de esta review: “Mortis Eterno Retorno”, escrita por Ferrada y con el arte de Ítalo Ahumada, y publicada por Arcano IV. La historia arranca con el oficial Etérovic que lega a la Isla del Sepulcro, el lugar de confinamiento de Mortis durante décadas. Este viaje activa la historia, provocando que las cosas se salgan de control y que los mecanismos de lo siniestro vuelvan a girar.
El arte de Ahumada es uno de los más superiores de la llamada nueva narrativa gráfica chilena. Los rostros expresan ese miedo a lo indescifrable, un temor que va creciendo en las caras de los personajes en cada página y que, como lectores, percibimos que algo terrible está por ocurrir, aún cuando no podemos definirlo. Las sombras y los trazos están usados con la destreza de grandes nombres como Alberto Breccia o Alex Raymond, dejando entrever a momentos sólo los ojos de nuestro protagonista o sólo la silueta de un cuerpo que permite leer perfecto la actitud del personaje. El arte es expresivo y detallado, pero tiene el equilibrio justo, esa alquimia mágica del arte secuencial para no pasar por sobre la historia y estar al servicio de ella sin dejar de ser fundamental. El trazo de Ahumada tiene ese aire de las viñetas más antiguas pero de una manera que funciona incluso para que un lector ajeno al comic pueda interesarse.
Por otro lado, la historia de Ferrada permite adentrarnos en este personaje aún sin saber nada de él, conectándonos con la oscuridad y el vacío de lo que existe más allá de lo cotidiano. Cada elemento de magia o esoterismo le agrega consistencia a la historia, lo cual sumado a los textos en prosa -como un Diario y trozos de investigación-, hacen que la ficción se mezcle con elementos más reales dándole un peso aún mayor. La trama va sumando eventos de manera poderosa, en una progresión dramática armada de manera precisa sin que resulte a la fuerza. Cada atentado que vamos descubriendo está ahí para provocar ese estado mental que inevitablemente nos hace pensar en la muerte, alimentando al personaje y también al arquetipo. Una historia que nos va llevando hacia un final espectacular y remecedor, que tiene doble mérito al cerrar un libro de gran manera y de dejarlo al mismo tiempo abierto para el horror.
Todos estos vínculos arman un tejido que se entrelaza con la propia historia reciente del país, cuando el mal se manifiesta en el terremoto del 27 de febrero de 2010. Un tejido complejo, creado con un cuidado increíble por parte de Ferrada, quien nos entrega una potente materialización del arquetipo de la Muerte, ya no como esa dulce y sonriente chica que Neil Gaiman creó hace 25 años en The Sandman, sino como esa fuerza viva y maldita, ese animal que nos respira en el cuello, que nos recuerda como un susurro constante que todo va a acabar, una bocanada de aire frío que Ferrada y Ahumada nos han dejado grabada por medio de viñetas.
Una novela gráfica de terror y suspenso puro. El arte blanco y negro da en el clavo y la narrativa de Ferrada es una joya. Los interludio y el último anexo se vuelven clave para entender todo y por una parte no recurrir a los racconto que aveces son un tanto tedioso, sobre todo en lo que son novelas graficas, comics, mangas. La única critica negativa sería el final, el cual me dejo con un nudo ya que, tendré que esperar hasta poder conseguir el próximo libro D:
Muy interesante la iconografía y el mundo rearticulados por el guionista y el dibujante. Espectacular el uso de ciertos elementos arcanos muy antiguos y tradicionales para aplicarlos en una historia situada en un mundo contemporáneo. Sin embargo la historia -al menos a mi, y me asumo lejano a un lector modelo- no logró cautivarme del todo dada la predicibilidad del destino de cierto doctor y del final.
Inteligente actualización del mito con una prosa algo pomposa, pero casi se entiende por la época en la que data el personaje originalmente. Sin embargo, justo cuando comienza a ponerse más interesante se acaba... algo que le pasa harto a las obras chilenas más recientes. El arte, por otro lado, es absolutamente extraordinario.