Me llama la atención que la conclusión del filósofo francés no es, precisamente, una conclusión. Tiene, con todo -y sin el logro de la ficción- un final abierto. Las afirmaciones finales, después de un repaso que examina con detalle el algoritmo literario en las tres partes de su disertación, no son juicios (a la manera hermenéutico-estética) y, en mi humilde opinión, creo que es un acierto en tanto que cualquier conclusión fija es el final de sí misma.
La literatura parece que tiene una respuesta en términos de una ontología de lo literario desde los aspectos de su materialidad, al menos, como lenguaje. Algo que todavía está por saberse.