Gran libro de Silvina Ocampo, escrito con una prosa muy trabajada y con una tendencia poética bastante presente en la mayoría de sus líneas: todo el libro sumerge en atmósferas entre fantásticas y oníricas, aunque siempre bien enmarcadas en realidades muy humanas.
El texto está conformado por cinco escritos: cuatro cuentos no muy extensos: "Epitafio romano", "La red", "Fragmentos del libro invisible" y el cuento que le da el nombre a la colección "Autobiografía de Irene" (un poco más largo que los otros tres); y una novela corta, que por lo que se cuenta en un apéndice de las páginas finales de la obra, es el relato que le ha dado más reconocimiento a la autora: "El impostor". También incluye un argumento para una posible película (que finalmente no se hizo en ese momento) de la nouvelle y, aparte, un final posible de ese filme trunco.
No hay historia que no resulte impactante por las temáticas que toca: traición, venganza, muerte, locura, premonición, desdoblamiento, tragedia; por decir algunas, entre tantas otras. Algo que confirmé al terminar al libro, es que no hay narración que no incluya, al menos una vez, la palabra destino. Me parece interesante este término como matriz metafísica que recorre todas las historias, en general con finales indeterminados, cuando no, definitivos.
En algunos de los relatos me pareció encontrar influencias borgeanas: por la precisión de la escritura (aunque, a veces, ligeramente barroca), las temáticas y el tratamiento semántico de sus oraciones. Pero considero que, más allá de la comparativa, Silvina Ocampo tiene un estilo único y muy original. El libro me pareció fascinante, atrapante, profundo, inmersivo, muy inteligente, etc.; y si no le puse la nota máxima, es a causa de que no me convencieron del todo algunos finales, quizás no tan perfectos como los inicios y desarrollos de las historias. Pero es un detalle, muy personal, para una obra imperdible.