Escritor, editor, periodista, narrador, traductor y ensayista mexicano. Nació en la Ciudad de México el 21 de mayo de 1957. Estudió letras francesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Actualmente es gerente del editorial Nueva Imagen. Además, es fundador, director editorial y director del editorial Cal y Arena; fue director de El Nacional Dominical, director general de Nexos, fundador y director de Crónica Dominical, coordinador editorial de La Cultura en México, traductor de Samuel Beckett y Emil Cioran, colaborador de La Jornada y Unomásuno, columnista de El Universal desde 2005 y autor de numerosos artículos sobre la literatura francesa. Ha publicado distintos fragmentos de una investigación sobre la prosa y el periodismo mexicano del siglo XIX, entre ellos destacan sus contribuciones de historia literaria sobre autores como Manuel Payno, Ignacio Manuel Altamirano y ensayos sobre ambientes porfirianos, autores decadentistas y encrucijadas culturales de fin de siglo. Es hermano del escritor, traductor, académico y diplomático mexicano, José María Pérez Gay (1944-2013) y nieto de Herminio Pérez Abreu, quien fungía en 1921 como presidente del Ayuntamiento de México y fue diputado y senador por el estado de Campeche y miembro del Congreso Constituyente de México de 1917.
Rafael Pérez Gay es un extraordinario narrador, con su leguaje exquisito y fresco te haces vivir y sentir cada línea que escribe. Ampliamente recomendable.
Pérez Gay siempre nos lleva de la mano por los infortunios de la edad y de la salud, por las vicisitudes de la vida, del cuerpo y, en este caso, de la Ciudad de México.
Mientras leía lo compadecía por aquellas enfermedades de las cuales no tenemos noticia de primera mano, al menos mi caso, y que en su entorno se desarrollan en sus seres más preciados.
Rafael nos regala una visión diferente en torno a la vida y la muerte y nos obsequia la pregunta de “¿estamos viviendo y disfrutando a las personas que más queremos (nuestros padres)?”. La muerte es un tema para el cual no todos estamos preparados y mucho menos para poner sobre la mesa los años, vejez y muerte de nuestros padres, Rafael nos ayuda a aterrizar y de alguna forma ponernos en la realidad respecto a ella.
*Este libro me regala cosas que aprecio mucho en libros contemporáneos que son los datos históricos en general pero sobretodo sobre la CDMX, sin embargo me doy 4.5 porque hay capítulos, los cuales ofrecen datos ya sea de farándula o política que los encuentro ajenos a la historia en sí y que al final no terminan de hilarse con la trama general.
Sin duda RPG es por mucho uno de mis autores favoritos, la manera en que comparte su historia mientas adereza el texto dándonos contexto de lo que sucedía en esos momentos, siempre resulta muy interesante.
“Muchas veces se necesita una gran mentira para seguir adelante”.
Compré este libro en una feria sin conocer nada del autor. Simplemente me atrajeron 2 cosas: el título y el precio.
Descubrí en él un hermoso Fondo y Forma, esos son los 2 elementos que quiero recalcar del libro.
Forma: No sabía que iba a conocer a un maestro del lenguaje. En las primeras páginas me sorprendió su capacidad de plasmar conceptos abstractos en tan solo unas pocas palabras. Su forma de narrar convirtió la lectura sobre la vejez y la pérdida en una experiencia íntima y compartida, en donde con palabras comunes plasmaba grandes sentimientos. Finalmente, todos entendemos estas sensaciones, pero no todos sabemos describirlas de forma tan precisa. Además la narración se daba fuera de tiempo, y a la vez, de forma cronológica. En el presente viajaba al pasado y a los miedos del futuro. A veces vagaba entre irrealidades y realidad. A veces, te ponía en duda como lector en temas como la locura, el pasado, la mente y el olvido sin importar el tiempo en que esto sucediera, finalmente los conceptos siguen siendo los mismos. Todo está en las palabras y en la forma de redactarlas. Lo hizo excelentemente.
Fondo: Me pareció muy curiosa la elección de temáticas con que desarrolló su historia. 2 ideas antónimas: Una era la CONSTRUCCIÓN de la ciudad de México (el libro resultó ser un homenaje a su historia familiar, a su árbol genealógico que data de los tiempos de la revolución), y frente a la construcción de la ciudad se contraponía la DECONSTRUCCIÓN de sus propios padres, atrapados en el barco de la vejez. Estas dos ideas se acompañaron de la mano durante todo el libro. Se mezclaba en homenaje familiar con la nostalgia de los viejos. En el fondo, aparte de las construcciones y las ruinas, también sobresalía la temática de la política mexicana, la vejez (con el viaje completo desde el "me duelen las rodillas" hasta la terrible demencia del "¿quién eres tú?").
Tengo que admitir que ahora mientras escribo esto estoy sensible hasta los huesos. A mi edad sé que mis padres van a envejecer, pero ahora son fuertes como siempre lo han sido. El hecho de imaginarlos así me haría sentir lo mismo que sufrió el autor. Agradezco su honestidad y vulnerabilidad, no cualquier hombre de más de 50 años admite echarse a llorar como un niño porque todos queremos tener por siempre a nuestra mamá. Demonios, ese tema sí que fue fuerte. Y ahora, a los 24 años, he sentido esa soledad y resignación como si tuviera 50. Siento como si, mientras leía, envejecía. Al cerrar el libro felizmente retornaba a mi juventud y la de mis padres. Por eso, las lágrimas que el libro logró sonsacarme no fueron solamente por la historia, sino porque al final aquello es una predicción de lo que pasa cuando dios nos da mucha vida - afortunada vida.
Para finalizar, le puse 4 estrellas porque los relatos de la política mexicana de repente me aburrían y me hacían detener la lectura. Solo por ese detalle es que le he quitado una estrella, pero el libro definitivamente vale la pena.
Pocos narradores mexicanos como Rafael Pérez Gay, su naturalidad para la cotidianidad es exquisita. De su pluma atravesamos la memoria como una ráfaga triste y melancólica, pero no deja de imprimir humor a la tragedia familiar.
Este es quizás el castigo mayor de la vejez, el hecho de que antes de morir los viejos recuperen su pasado, estén dentro de él, saliendo del presente para repetir su historia a través de un teatro de sombras mortuorias.
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Cualquier libro de Rafael Pérez Gay es un lujo leerlo aunque me dejan con un aire bastante melancólico. Con esto termino la trilogía que hace con el Cerebro de Mi hermano y Perseguir la Noche.
Me encanta la narrativa de este autor. Leí esta novela con el mismo placer con el que leí las otras cuatro que he leído de él. Lo recomiendo muchísimo.
Tenemos siempre un lazo especial con el tiempo, nuestros muertos. Los que nos dan identidad y marcan cada pauta en la vida, nos dan razón de existencia y significado.
Con una prosa impecable, Rafael Pérez Gay, nos narra la enfermedad de sus padres ancianos y el entorno de un México ya olvidado. Es una lectura muy recomendable.
Al autor lo descubrí en “La Otra Aventura”, “un espacio dedicado al mundo de los libros”. El libro saltó a mis manos desde un estante de usados en Buenos Aires. Una narración íntima, suelta, amena y rigurosa, quizás en exceso. Lo mejor: la historia familiar, particularmente lo que vivieron él y sus padres cuando ellos llegaron a viejos. Lo menos bueno: muchos detalles urbanos. Accesorios que me deja: probaré leer a Balzac, probaré algún single malt y aprendí más de seis palabras nuevas. “Todo hombre que no acepta las condiciones de la vida vende su alma. Vendí la mía, no al diablo sino al remordimiento. Mis padres vendieron su alma al odio. La vida puede ser entendida como una subasta, una gran compra venta de almas.” “Fue Balzac quien escribió que las cadenas del matrimonio son tan pesadas que siempre se requieren de tres para cargarlas”. “No se repuso de ese golpe, se dejó arder en silencio y en las llamas del sufrimiento confirmó que no hay mayor fuerza destructiva en la vida que la pérdida de un hijo.”
Preciso, fuerte y doloroso retrato de la vejez y la muerte lenta. En este retrato autobiográfico, el autor describe, sin cortapisas, el sentimiento de ver a nuestros padres envejecer, perder su independencia y su mutación en hijos de sus hijos. En la línea de "Patrimonio" de Philip Roth, encuentro en Rafael Pérez Gay a un señor escritor de prosa honesta, directa e intensa. Muy recomendable.
Comparto la reseña que para este libro hizo Arnoldo Kraus en Letras Libres: http://ito.mx/PlUj
Las anécdotas sobre los padres y la vejez son conmovedores, pero de pronto brinca a otras reflexiones sobre la política o la historia de México y realmente no me pareció que vinera al caso. Ese desconcierto en la lectura me distraía del tema y las ideas centrales, que son lindas y tristes a la vez.
Un texto revelador, estrujante, que quita las vendas a quienes no quieren o queremos ver lo inevitable: que nuestros viejos se hacen más viejos y que los años no perdonan, pero también, que retrata de una manera magistral el remolino en que cada uno de ellos va cayendo. Magistral
Un libro testimonio sobre la política en Mexico y la vejez de los padres del autor. Mezcla de cronica, novela y biografia, es una buena lectura, no obstante en algunos momentos repetitiva y de demasiado color local.
Un libro de una gran carga emocional que muestra el deterioro que domina la vejez y cómo la historia familiar pareciera cernirse en un ciclo ineludible. Una entrega más de la íntima, directa y refinada prosa del gran Pérez Gay.
Una increíble y fascinante novela. La mezcla de historia pasada y reciente le da un toque especial. La vejez que algún día nos alcanzará a todos pero no todos seremos tan lúcidos para afrontarla...
MUY BUENO. Narra su relación familiar de hijo - padres, asi como los últimos años de vida de sus padres, plasmando sus sentimientos en cada momento. Buena narrativa entretenida.
Llorar y reír como método para pensar en lo que no queremos pensar: la muerte de nuestros padres y todo lo que sale a flote cuando se sabe que la hora está por llegar.