Martínez, un joven argentino, decide emprender un viaje por Alemania para intentar localizar a un viejo profesor de filosofía -cercano al círculo de Heideggar- y discutir con él la traducción al español de uno de sus libros. Sin embargo, lo que en un principio iba a ser una simple visita deriva en una persecución por toda Alemania, un juego de espejos, laberintos, falsas pistas y equívocos a través del cual perseguidor y acaban revelando su identidad
Patricio Pron (1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001) y El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Literatura Mondadori, 2010), y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007) El comienzo de la primavera (Literatura Mondadori, 2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (Literatura Mondadori, 2011) que será publicada en las editoriales más prestigiosas del panorama internacional, destacando Faber and Faber en Reino Unido, Flammarion en Francia y Knopf en Estados Unidos. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato de 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia y Cuba. Recientemente, la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen (Alemania). En la actualidad vive en Madrid, donde trabaja como traductor y crítico.
Malo malo malo. Lo he dejado alrededor de la página 100. Llevaba 80 pensándomelo, pero la escena en la que hace decir estupideces a Heidegger ha sido la puntilla. El estilo es insoportable, a un tiempo pomposo y cutre, como la propia historia. El prota, Martínez, anda siguiéndole la pista a un tal Hollenbach, supuestamente el tercer pilar -junto a Heidegger y Wittgenstein, clasificación de Pron- de la filosofía alemana del siglo XX. Claro, si le das unas credenciales semejantes a uno de tus personajes, o lo sacas poco o más te vale tener un par de ideas interesantes. Pero no, Pron lo saca, con toda su jeta nos habla de su filosofía, y ésta resulta estar compuesta de un par de ideas nada originales sobre la Historia. Y lo de Heidegger: Hollenbach, en su juventud, se le acerca un día para plantearle un problema ético. Heidegger -famosamente indiferente a la ética-, con la arrogancia que Pron les debe de suponer a los genios, le responde: "Mañana tendrá usted la respuesta". La respuesta, al final, es un simplismo fascistoide, a la altura de Pron, no de Heidegger. Y es que Heidegger fue muchas cosas, sí, pero simple y superficial, nunca. De Pron no se puede decir lo mismo. Este tipejo se cree unas 100 veces más inteligente de lo que es.
Un menjunje que cruza el viaje iniciático de Los Detectives Salvajes, y la figura intelectual que rige La parte de Archimboldi de 2666. Un Bolañito para bolañitos.
No sé hasta qué punto esta novela pueda resultar interesante a alguien no familiarizado con la filosofía: Heidegger es apenas divertido en su relación con Arendt, apenas.
Sería interesante saber qué vieron los jueces del Premio Jaén de Novela para dársela a esta. Con un estilo altisonante hace una especie de reproche de la historia y de la conciencia alemana de los últimos 70 años, puesta como un laberinto innecesario de personajes que son pero no son, que, sin proponer un tema muy novedoso, aburre en breve.
Lo he abandonado al 35% No hay quien lo digiera, es aburrido, pesado... Ni siquiera al tener dos puntos de vista te lo hace dinámico... Los personajes carecen de vida, de chispa que conecte con el lector. El abusivo uso de menciones a alemanes ilustres, tanto en el mundo educativo como en otros ámbitos es un despropósito. No te permite ponerte en contexto de nada. Y la obsesión del "protagonista" por el filósofo alemán es enfermiza..
Mi límite fue el suceso del gato en la bolsa de plástico. No. Podría haber sido muy interesante, pero resultó un horror.