Barcelona. 19 cm. 151 p. Encuadernación en tapa blanda de editorial. Colección 'Biblioteca Basica Salvat de Libros RTV', numero coleccion(v. 81). Heine, Heinrich 1797-1856. Traduccion de Noches florentinas cedida por Revista de Occidente; Traduccion de Memorias del señor de Schnabelewopski por Carmen Bravo-Villasante. Bravo-Villasante, Carmen. 1918-1994 .. Este libro es de segunda mano y tiene o puede tener marcas y señales de su anterior propietario.
Christian Johann Heinrich Heine was one of the most significant German poets of the 19th century. He was also a journalist, essayist, and literary critic. He is best known outside Germany for his early lyric poetry, which was set to music in the form of Lieder (art songs) by composers such as Robert Schumann and Franz Schubert. Heine's later verse and prose is distinguished by its satirical wit and irony. His radical political views led to many of his works being banned by German authorities. Heine spent the last 25 years of his life as an expatriate in Paris.
Leí este libro hace muchos años, en mi lejana adolescencia. Para una reseña más cercana al libro en sí, léase la de Alejandro Teruel, aquí en Goodreads.
Sin embargo, y a pesar de que he olvidado los pormenores, el recuerdo del libro me ha acompañado a lo largo de los años, y eso es indicio de que se trata de una buena obra.
De las Memorias del Señor de Schnabelewopski, diré que es una sátira que me hizo reír desde la primera línea. Me pregunto si el señor de Schnabelewopski no haría pensar al público de la época en un personaje real. Heine era temido y odiado por la ferocidad de su pluma. Pocos se atrevían a agraviarlo frontalmente.
Pero lo que más indeleble queda en mi recuerdo es un detalle de las Noches florentinas. Heine, que asesinó al Romanticismo alemán, está al mismo tiempo impregnado de una atmósfera romántica, y eso se ve en este relato. El narrador nos cuenta cómo entretuvo a lo largo de dos noches a una moribunda. En el momento, apenas se trataba de una amiga a la que quería distraer. Pero, años después, cuando lo recuerda... ¡reconoce que empieza a estar enamorado de una muerta! (sentimiento que no había identificado mientras ella aún vivía).
Noches florentinas es una novela breve enmarcado en los relatos que, en dos noches sucesivas, hace Maximiliano en la recámara de su amiga moribunda. La primera noche Maximiliano relata la evolución de su insólito amor por las estatuas; en la segunda noche cuenta su morbosa atracción por una bailarina callejera criada, y pretendida, por el enano Monsieur Turlutu. Destacan en la narración un vívido retrato satírico de Bellini ("El hombre entero parecía un suspiro en escarpines") y un fantástico, alucinado e inolvidable retrato de Paganini al violín.
Memorias del Señor de Schnabelewopski es una farsa sobre las ingenuidades de un supuesto polaco, quien nacido y criado en Schnabelewops, viaja a Alemania y Holanda, estableciéndose en versiones satírizadas de Hamburgo y Leyden, mientras rememora que "...entonces yo era joven y alocado. Ahora soy viejo y alocado." Permanece en la memoria el recuento de la leyenda del Holandés Errante, que habría inspirado la ópera wagneriana, y algunas pinceladas oscuras que contrastan con el tono humorístico liviano del grueso de la novela.
Heine es muy romàntico. escribe muy bien, pero a veces su lirismo me excede. irreverente, simpàtico, describe hermosamente a las mujeres, la mùsica, las comidas: sus placeres. es irònico y pomposo. nos cuenta que el sol del mediodìa sonrìe alegre y el se sienta en la plaza a mirar las jovencitas pasar. pero tambièn habla del desencanto, se desengaña y tiene saltos de sentido muy particulares para su època. es un juguetòn, pero està trabajando la lengua de un modo muy consciente. es insolente. tiene un bellìsimo parecido con Sterne por momentos. un detallista. un imprescindible.
Heinrich Heine. Nunca había oído el nombre de este escritor. Un libro que me encontré en la calle, o que él me encontró a mí.
En este pequeño libro de 150 páginas caben dos historias:
* Noches florentinas: María, una joven caida en desgracia, yace muy enferma en la cama. Para tenerla entretenida y que descanse lo máximo posible, el médico mete en escena a un señor con experiencia suficiente en vida como para contarla sus desamores, desde que siendo niño se enamoró de una estatua de piedra, hasta su obsesión por uns bailarina por las calles londinenses.
* Memorias del señor de Schnabelewopski: aquí tenemos a un tipo de alta alcurnia que nos cuenta sus primeras andanzas lejos de su casa de Polonia: primero en Hamburgo y luego en Amsterdam.