Albercas refleja toda una gama de actitudes ante la vida. Como en un fondo de agua, los relatos que configuran este libro, cada uno con su espacio y ritmo propios, nos enteran de amores, músicas, artes, paisajes remotos y cercanos. Implacable, ceñido a una prosa justa y medida, el autor nos sumerge en cada texto en una realidad y una atmósfera diferente y nos guía tanto por aguas plácidas, dulces y serenas, como por las peligrosas y oscuras de la angustia y el terror. De algo estamos seguros: cada relato ha impliocado un acto de voluntad por parte del autor muy semejante a la incertidumbre que a todos nos acomete antes de lanzarnos al agua de una alberca; cada relato obligará al lector a lanzarse, solidario; el agua, el arte de la buena literatura, hará culminar la experiencia con un estimulante y seguro placer al darnos cuenta de que estamos ante un autor que se supera con cada brazada que da.
Juan Villoro is Mexico's preeminent novelist. Born in Mexico City in 1956, he is the author of half a dozen prize-winning novels and is also a journalist. In 2004, he received the Herralde Prize for his novel El testigo (The Witness).
Leí la mitad de los cuentos de una sentada y decidí que no valía la pena leer los siguientes. Cuentos mediocres y sin dirección, frustrantes por su vacuidad. Qué tristeza.
Como otro pequeño puñado de libros que he estado leyendo, llegó a mis manos gracias a la intención de deshacerse de ellos. Guiado por el puro nombre del autor, que en algún lado, en algún sitio ya había pasado frente a mis ojos, lo agarré y guardé. Y en el camino a desechar el otro tanto puñado de hojas y portadas, lo inicié. De ahí, sólo lo he estado leyendo cuando salgo y uso el transporte público. Nomás que ahorita ya no me aguanté por terminarlo y le di su debido fin en casa. Contemporáneo de la onda: esperaba algo que me llevara a los pasajes e ideas de José Agustín en La tumba. Pero no fue así, no en todos los relatos. Por momentos se sentían secos, carentes de ese algo que me mueve en muchos relatos. La descripción de escenarios y personajes me pareció genial pero tengo algunos contras respecto a los argumentos, los rumbos de las tramas, etc.
En clase me comentaron que, de su clase, fue el único en no abandonarla de tan demandante que es escribir.
La sarta de cuentos comienza de una manera un tanto optimista, pero mostrando la crudeza que lleva impregnada todo el libro. Villoro es sin duda un gran cuentista que deja a la imaginación del lector todo aspecto circundante al cuento, dejándolo ávido por saber qué es lo que pasa con sus personajes y qué es lo que llevó a hacer o no hacer el acto que definió sus vidas.