Una sugerente trama de caminos para apreciar en su plenitud el arte y la literatura. De Velázquez al románico de Ripoll, de Picasso al Renacimiento en Salamanca, pasando por Goya y Miquel Barceló, pero también de Boccaccio a La Celestina , de Petrarca a Calderón, a través de Rubens y Quevedo, Ribera y Nebrija, el autor recorre una sugerente trama de caminos que le ofrecen perspectivas privilegiadas para apreciar en su plenitud algunas obras maestras del arte y la literatura y situarlas en una historia cabal de la cultura y aun de la vida.
«Deslumbrante... Figuras con paisaje demuestra que es posible comunicar el diálogo entre las formas y significados originales y las cambiantes percepciones de los espectadores, desde los más cercanos al autor hasta los más alejados, a condición de abandonar los enfoques estrechamente formalistas en beneficio de lecturas en las que se articulen el saber filológico y la comprensión histórica.» Roger Chartier, Le Monde
«El dominio privilegiado por el que nos guía Rico no puede ser más gustoso ni más amplio, y tiene casi siempre esa felicidad de desciframiento de un enigma visible que encontramos en las historias de detectives y en los ensayos de los iconólogos.» Antonio Muñoz Molina, El País
Francisco Rico Manrique (Barcelona, 28 de abril de 1942- 27 abril 2024), filólogo y académico de la lengua española, fue discípulo de José Manuel Blecua y Martín de Riquer. Fue profesor visitante en la Johns Hopkins University en 1965-1966, catedrático de Literaturas Hispánicas Medievales en la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro de la Real Academia Española desde 1987, así como de la Accademia Nazionale dei Lincei, la British Academy y el Institut de France en la Académie des Inscriptions et Belles-Lettres.
Ha editado clásicos medievales y del Siglo de Oro español, en especial el Quijote, y ha escrito sobre literatura e historia medieval y renacentista, con especial atención al Humanismo. Ha dirigido asimismo la Historia y crítica de la literatura española (editada por Crítica, compuesta por nueve volúmenes, más nueve suplementos). Director de la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española, iniciada en la editorial Crítica, bajo las pautas del Centro para la Edición de los Clásicos Españoles que el propio Rico promovió.
En 1998 ganó el XII Premio Internacional Menéndez Pelayo, en el 2004 el Premio Nacional de Investigación Ramón Menéndez Pidal y en el 2013 el Premio Internacional de Ensayo Caballero Bonald y el Premio Internacional Alfonso Reyes del Colegio de México.
Francisco Rico fue un prestigioso filólogo, especialista en el Siglo de Oro español al que se le debe, entre otros trabajos, la anotación y edición de El Quijote, según muchos, definitivas. Este Figuras con paisaje es un trabajo de erudición apabullante en el que el autor relaciona una serie de obras plásticas y arquitectónicas con referentes literarios. Así, la Celestina y Picasso; Barcelló y Petrarca; Velázquez y Esopo, la portada de Ripoll y la biblia que en ese monasterio se conserva y algunos asuntos más de mucho interés, con exposición y documentación exhaustivas y perfectamente hiladas. Un libro preciosamente ilustrado, original, de magnífica factura literaria, a menudo divertido y con muchos inconvenientes sin embargo. A saber:
:: Siendo temas sencillos y al alcance de una cultura media, el autor se entretiene en hacerlos laboriosos y abstrusos.
:: Da por asumidos datos y escritos que acaso ni los muy avanzados en estudios medievales lleguen a conocer.
:: Se recrea hasta el abuso en frases largas en distintos idiomas, sin traducción ni aclaración, como si el lector, además de políglota, tuviera que dominar latín arcaico.
:: El estilo es impecable, cierto, también absurdamente abigarrado: hay mucho más propósito en el lucimiento que en la claridad.
:: Es la de Rico una escritura fantástica que, lejos de ofrecerse gustosa, se cierra sobre sí misma plomiza y ensorbercida.
:: Las virtudes, muchas. El pecado, uno: la pedantería. Para mí, imperdonable. La primera sabiduría del sabio —mandato cristiano— es compartir con el que no sabe o, en cualquier caso, intentar ser accesible evitando narcisismos eruditos que parecen burlas.
El buen arte le habla al espectador, del más ignorante al más erudito, en un lenguaje apropiado. Con esta frase abre Francisco Rico este libro; luego se olvida enseguida de que la literatura también es arte.
El libro recoge varios ensayos de diversa longitud sobre la relación, dentro del mismo entorno cultural, entre ciertas obras de arte y la literatura. El autor analiza desde obras pictóricas, bocetos en el margen de manuscritos, hasta escultura, como la portada románica del monasterio de Ripoll. En un estilo ameno, no sólo analiza las obras y las contextualiza, sino que aporta opiniones de otros expertos y proporciona material adicional para reforzar su tesis. El libro entero es una delicia, desde la cuidada edición, tanto por la calidad del papel como por la maquetación y el diseño, como por el texto en sí, una muestra de erudición y sabiduría difíciles de encontrar. Quizá, por ponerle una pega, destacaría que el texto está plagado de citas y fragmentos de texto en varios idiomas que no son traducidos, no ya sólo en el mismo texto, tampoco en notas a pie de página o al final del libro. Hay textos en latín, inglés, alemán, italiano, francés, catalán, y en ningún momento se ofrece traducción alguna. Aún así, un libro de elevado nivel cultural, pero una obra memorable en cualquier caso.