La historia de una amistad transformada en amor...
La ambientación nos traslada de nuevo al centro neurálgico de Votos, donde las cuatro amigas trabajan organizando bodas. En esta ocasión visitamos la casita de Emma, la protagonista, que es quien se encarga de preparar las flores para las diversas ocasiones. Debo decir que, en esta historia, me ha sobrado información, ya que he quedado un pelín empachada de nombres de flores y arreglos florales. Da la sensación de que la autora quiere enseñarnos a preparar esos preciosos ramos. También me ha parecido que había muchas escenas de bodas como relleno, ya que no influían para nada en la historia, aunque dan sostén a la labor que las chicas realizan.
La trama está basada en el típico cliché de chico-chica que se conocen de casi toda la vida, son amigos y, de repente, surge el amor. De todas formas, está narrada de una forma muy dulce.
Emma me parece un personaje romántico. Tiene una familia de ensueño, es una chica guapa, alegre, llena de vida, carismática y soñadora... Siempre ha deseado bailar un vals en la terraza, a la luz de la luna, con su gran amor. Me ha llamado la atención esa disposición generosa a entregarse a Jack a cambio de nada, solo por el placer de amarlo, conformándose con lo que él le da... y sin embargo, es una realidad que siempre esperamos algo a cambio, que la entrega total no correspondida, termina agotando a la persona. Y eso es lo que al final descubre Emma, que el amor es cosa de dos, y que implica una confianza recíproca y una entrega mutua.
Jack es el típico personaje de novela romántica, guapo a rabiar, exitoso con las mujeres, simpático y encantador, con un punto picarón. Su amistad con el Cuarteto -como las llama Del, el hermano de Parker- tiene unos diez o doce años y, sin embargo, un día se descubre no mirando, sino admirando a Emma. Luego surge la chispa del deseo, y se lanza. Todo parece ir bien, y él está contento. Pero vemos que, mientras que Emma va avanzando en sus sentimientos, Jack no, o al menos no de forma consciente, porque el miedo se lo impide. ¿Acaso no es cierto que el amor no dura para siempre? Esa es la experiencia de sus padres, y aunque tiene muchos ejemplos, como los mismos padres de Emma, o los hermanos de esta, que llevan juntos felizmente casados bastante tiempo, no logra asimilar que el amor, como las flores, hay que cuidarlo.
Quizás lo que más me ha gustado de la historia es la lealtad de Parker, Mac, Laurel y Emma; esa amistad que parece indestructible y que desafía todo. Su unión, su ocuparse y preocuparse por la otra, su solidaridad, son envidiables. También me ha gustado saber cómo va evolucionando la relación entre Mac y Carter, y ver cómo se perfilan las siguientes historias. Me gustan los personajes que dibuja esta autora, porque son muy variados de carácter y de personalidad, y eso enriquece las historias y da juego a la trama.