Es probable que toda persona tenga o haya tenido un sueño que al hacerlo realidad justifique sus más preciadas aspiraciones. Ya el activista Martin Luther King soñaba con construir un mundo mejor, en tanto John F. Kennedy anhelaba colocar un hombre en la luna durante su mandado. El sueño de Luis Coppelli fue mucho más simple, pero no menos significativo en la escala de sus, ambiciones. Quería dar la vuelta al mundo frente al timón de su propio barco. Una costosa e incierta aventura que para un médico sin grandes recursos aparecía como un reto inalcanzable.
Recién titulado como médico lo sorprende en su país de origen, Chile, la desventura de un conflicto político de envergadura, que lo hace elegir Estados Unidos como punto de referencia para iniciar otra etapa en su vida. Es allí donde florece otra vez el sueño de cruzar los mares del mundo, lo cual con determinación y el apoyo de su compañera logra realizar.
Su libro es mucho más que una bitácora de aventuras náuticas entre tormentas, diferentes realidades familia y cálidas puestas de sol. Es, como el título de esta memoria lo indica, un relato de amor al océano, a un barco y a una mujer. La historia transcurre entre lugares distantes y leales amigos que encuentra en todas partes, y que, a pesar del amargo final, refuerza el sentimiento personal de que la gente del mundo es mucho mejor de lo que imaginamos.