En este nuevo tomo de Los mitos de la historia argentina el autor recorre una etapa marcada por hechos y procesos tan importantes como la llegada del radicalismo al gobierno; los conflictos sociales de La Semana Tragica; las huelgas patagonicas y los fusilamientos de mas de 1.500 trabajadores; la division del radicalismo entre alvearistas e yrigoyenistas; los avatares de la nacionalizacion del petroleo; el primer golpe de Estado de la Argentina en el siglo xx; la Decada Infame. Los negociados la tortura y tambien el anarquismo expropiador con personajes novelescos como Severino Di Giovanni; la caida del presidente Ortiz la asuncion de Castillo la vuelta del fraude electoral y el triunfo de la llamada revolucion del 4 de junio de 1943 que marca el ingreso de Peron a la politica.
Es excelente la forma de contar la historia de Pigna, sus fuentes, y la mirada que aporta de los hechos ocurridos desde el yrigoyenismo hasta la vuelta de los conservadores. Hoy especialmente, con el retroceso ideológico que vivimos, es imprescindible leer la historia que aporta a la memoria colectiva y que entiende al pueblo como verdadero sujeto histórico. Recomiendo ampliamente.
Es una excelente compilación de los principales acontecimientos y personalidades políticas de la década infame. Tenía escaso conocimiento de este período de nuestra historia y como siempre admiro la capacidad narrativa de Felipe y la habilidad para sintetizar una década que comprende muchos hechos importantes. Algunos aspectos de esos tiempos se me hicieron muy símiles a ciertas características lamentables de nuestra época actual como el deterioro de nuestra soberanía y el consecuente sometimiento a potencias extranjeras.
A destacar es la mini biografía de Lisandro de la Torre, un luchador, un hombre extraordinario que supo armarse de valor para denunciar los negociados de la dictaduras de Uriburu y Justo; testigo del asesinato en el Senado de su amigo Bordabehere: “Se conoce al matador, pero hace falta conocer al asesino.” Los autores materiales son condenados pero quienes idean el plan nefasto (pertenecientes a la derecha más recalcitrante) quedan impunes, como también sucedió con el intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner.
Las dictaduras de los años 30 de Uriburu y Justo fueron el puntapié inicial para una derecha fascista que comenzó a desplegar sus procedimientos de persecución y tortura hacia todo aquel que se opusiera a sus intereses. Muchos métodos de tortura fueron inaugurados en esta década infame y replicados por sus sucesores en la última dictadura cívico-militar.
El siguiente fragmento, en palabras de Pigna, resume en gran medida la política llevada acabo durante la década infame, además se suma una excelente definición de Alberdi, que resuena con nuestros tiempos:
“Los golpistas del futuro aprendieron en el 30 que la cosa debía empezar con el desprestigio del gobierno y el sistema a través de una activa campaña de prensa; asimismo, lograr la adhesión y el auxilio económico de los grandes capitales nacionales y extranjeros a cambio de entregarles el manejo de la economía; rebajar los sueldos y pedir sacrificios a los asalariados que luego se traducirían en una hipotética prosperidad; las arengas debían ser fascistas pero el Ministerio de Economía seria entregado a un empresario o gerente liberal al que no le molestaran mucho los discursos y las actitudes autoritarias, a un liberal al que lo tuvieran sin cuidado el respeto a los derechos humanos y todos aquellos derechos impulsados justamente por el liberalismo. Para que quede claro, un »liberal» argentino, en los términos de la genial definición de Alberdi: »Los liberales argentinos son amantes platónicos de una deidad que no han visto ni conocen. Ser libre, para ellos, no consiste en gobernarse a si mismos sino en gobernar a los otros. La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad. El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo. El liberalismo como hábito de respetar el disentimiento de los otros es algo que no cabe en la cabeza de un liberal argentino. El disidente es enemigo; la disidencia de opinión es guerra, hostilidad, que autoriza la represión y la muerte». También había que prometerle al pueblo orden y seguridad, y al asumir era importante meter miedo. Prohibir la actividad política y sindical; intervenir las provincias y las universidades; decretar la pena de muerte; detener, torturar y asesinar a los opositores y al mismo tiempo hacer una declaración de profunda fe católica y de pertenencia al mundo occidental y cristiano; dejar en suspenso la duración del gobierno militar (incluso, si se quiere, se lo puede llamar provisional) y, finalmente, en pago de tantos sacrificios, en nombre de la patria y la honestidad, hacer los más sucios y descarados negociados.”
Felipe Pigna siempre logra mantener viva la curiosidad y la motivación por continuar leyendo y aprendiendo de la historia de nuestro querido país, que lamentablemente se repite una y mil veces, tanto en los aspectos más nocivos para la sociedad como en la grandeza de ciertas figuras que supieron acompañar y luchar junto a un pueblo que ha sabido levantarse y defender sus derechos en numerosas oportunidades.
Este libro alterna partes interesantes con otras con un excesivo grado de detalle para muchos eventos. Además da la impresión de que el autor compiló distintos escritos bajo una misma tapa, lo que origina la repetición de algunos eventos a lo largo de la narración. Como historia del anarcosindicalismo en Argentina, supongo que está bien. Esperaba, sin embargo, más información sobre porqué los hechos sucedieron como sucedieron, que solamente a una visión desde la óptica de los muy sufridos trabajadores.
Muy interesante. Quizás se me hizo más tedioso que la entrega anterior pero creo que es necesario que todos leamos ciertos pasajes de nuestra historia para no olvidar
nunca había estudiado estos aspectos de la historia argentina, en la escuela no me enseñaron nada de esto, me sorprendió, me pareció increíble. El libro, me parece espectacular, con cantidad de información y documentos, la historia argentina tristemente vergonzosa. Espectacular Felipe Pigna, y su manera tan clara de explicar la historia.