Si se hubiera escrito ayer, el libro sería notable. Que se haya escrito hace casi sesenta años, lo hace sobresaliente. Se adelanta, aunque con el vocabulario de la época, a todos las conversaciones en sociología/antropología médica sobre la construcción empírica de las categorías, la multiplicidad ontológica y la materialidad del cuidado. Además, colorea muchos de los pasajes etnográficos con notas cómicas e irónicas, algo que siempre sienta bien.