Con La tierra pródiga, Agustín Yáñez enriquece el ciclo de novelas que ha inspirado su propósito de componer un retrato de México. El tema es ahora la vida en algunas regiones de la costa y la lucha por el dominio de esas tierras. En sus páginas triunfa la violencia, captada en el molde de una prosa que se significa tanto por su energía plástica como por el uso del habla popular.
I, like many Canadians, have traveled many times to stay at All-inclusive resorts in Mexico. I, like many Canadians, enjoy the sun, beach, water, food, and beer all in one price. Many never leave the resort during the week long stay. That is not me!
But imagine a time in the past when the resort was more like an idea, the Mexican dream. This is La Tierra Pródiga (The Fruitful Land). The time is 1958. The famous Amarillo, Ricardo Guerra Victoria, one of the seven caciques or regional leaders wants to develop his land, La Encarnación, near Manzanilla, into a resort to rival Acapulco. An engineer Pascual Medellín, is sent from the government to see how viable is his request.
But Amarillo desires Gertrudis, the daughter of the one of the other caciques, who of course is a rival to Amarillo. You see, these regional overlords rule the lands with iron fists, gangs of men, and lots of guns too. In a sense, jealousy, envy and violence rules the land. In one of the most blunt lines of the book, “a pair of breasts gets more done than every bulldozer in the world” sums up the book.
Does Amarillo fulfil his dream? Read on my fellow readers.
Written in 1958, Yañez writes in a modernist style. He introduces the various character’s thoughts and there is even a Greek styled chorus that rolls out the morality (if there is any). This style made the book even more enlightening.
In short a mesmerizing read. And I will think differently next time I step into a Mexican resort.
Saliendo, como quien dice, de la tierra pródiga, vengo a la reseña a ver qué se me ocurre y qué me sale al paso. Mis cinco estrellas de cinco ya dan pista de qué irá mi comentario, si es que logro hilar dos ideas juntas, pues es ésta esta mi primera novela del autor jalisciense, tierra pródiga de hombres de letras de igual manera, y por lo tanto no sé mucho, pero me puedo ajustar a lo leído.
Abundante y derrochadora de recursos narrativos, discursivos y hasta de vocabulario (a ratos escrita como obra de teatro, a ratos como novela psicológica, de aventuras, de caballerías, de informes técnicos y de voces hasta de los cerros y las máquinas), con su dosis de exigencia de atención para el lector, la prosa selvática nos lleva por la locura de un hombre oportunista que quiso ser rey, amo y señor conquistador de una tierra de nadie de la que nacería una ciudad soñada, imposible, fantasmal.
Pero el rey resultó ser solo un truhán más, un peón cualquiera de un sistema, de una comisión más grande que él y con la que se topa como con pared. Escrita en los años 50’s de “el milagro mexicano”, esta novela es a un tiempo radiografía político-social y profecía de los tiempos por venir: la misma violencia, los mismos sueños de progreso, el mismo derroche, los mismos caciques, la misma maldición desde entonces, el mismo sistema que alimenta los sueños o mete el freno cuando se le antoja (hola, cancelación del Aeropuerto de Texcoco).
Aliento a quien haya leído estas parrafadas a que saquemos a Agustín Yáñez del “olvido ingrato” en el que anda medio reducido (Christopher Domínguez Michael dixit).
La tierra pródiga nos adentra en la vieja ideología de total autoritarismo y sed de poder de los caciques en las zonas recién descubiertas, así como el total poderío que podían (y solían) llegar a tener. Tiene claros trazos de machismo y fanatismo, lo cual es de esperarse en una obra que refleja la vida de la época en zonas recónditas del México de los 60s. Me pareció un libro muy interesante, aunque muchas palabras y dichos me cosaron trabajo de comprender y a veces me veía en la necesidad de buscarlos en internet. Así mismo, la narracion y diálogos a veces se pierden, serpentean, cambian y regresan, se presentan como pensamientos y por lo mismo son difíciles de comprender.
No me gustó. Me enfadó. Avanzaba por tenacidad. No disfruté sus monólogos internos. No me identifiqué con sus personajes. Ni con su trama. Ni con el paso que daba. Ni con su descripción y el tema, que, supongo, atañe a otro lector. Sus descripciones pastosas avanzaban 3 centímetros en el tema principal. Al describir, daba vueltas y mas vueltas en algo que ya había perdido un capítulo entero en decir.
I don't know how to rate this, since it's either really good and boring. I love how it describes the Mexican reality with so much grace and love, but at the same time, people really do be talking nonsense and important stuff in loads of words.
Un gran libro es uno de esos libros que retratan muy cabrón el cómo se siente Jalisco en todos sus municipios llenos de caciques, siempre queriendo poner sus intereses sobre los de todos.
Ahora siento preferencia por una narrativa más sobria y mesurada, pero no siempre fue así. Antes, entre más virtuosismo literario desparramara el artista, mejor. Ésta es una novela de ese tipo. La historia te atrapa y los personajes son increíbles.