Este libro da voz a quienes habitualmente no la tienen. A aquellos que, extraviados en el laberinto de la enfermedad mental, sufren el rechazo de una sociedad presuntamente cuerda. Basados en testimonios reales sobre el padecimiento de la esquizofrenia, los relatos recogidos transmiten el dolor, el desconcierto, la impotencia y también la esperanza de quienes buscan una salida en la encrucijada en que se ha convertido su mente. Al recorrer sus historias, el lector podrá desmontar algunos de los mitos más arraigados sobre el padecimiento de la locura, y al mismo tiempo indagar en una experiencia, la del trastorno mental, que sigue desorientando cada día a millones de personas.
Ricard Ruiz Garzón (Barcelona, 1973) es escritor y periodista literario. Licenciado en ciencias de la comunicación por la UAB, donde también cursó estudios de humanidades, colabora desde hace más de una década en el suplemento literario de El Periódico y también en las revistas Qué Leer y Time Out así como en el programa El Dia de COM Ràdio. Ha sido coordinador de contenidos del programa de libros Qwerty, dirigido en Barcelona TV por Joan Barril, y ha colaborado en medios como TVE, TV3, Cadena SER, Catalunya Ràdio, RNE y RAC-1. Actualmente es profesor del curso de Novela del Ateneu Barcelonès.
Excelente labor de investigación y excelente manera de transmitir los resultados y reflexiones obtenidos a través de la misma. He perdido de la cuenta de cuántas veces lo he leído, pero siempre aprendo algo nuevo.
La lectura me ha parecido interesante, pero me ha faltado algo para conectar del todo. En concreto, eché en falta conocer mejor los orígenes de los personajes, lo que les lleva a vivir las situaciones que se narran. No sé si me explico: me ha faltado profundidad en algunas de las historias.
El enfoque de la novela gráfica es potente y el tema que trata es muy importante, pero sentí que algunas historias se quedaban a medio camino. Me hubiese gustado que se exploraran más a fondo las vivencias previas, lo que hay detrás de cada testimonio, para poder empatizar más y entender mejor lo que están atravesando los personajes.
Aun así, me ha parecido una propuesta valiente y necesaria. Es una lectura que hace reflexionar y que abre la puerta a conversaciones importantes sobre la salud mental.
Me ha gustado mucho. Creo que es un cómic que destila sensibilidad y respeto, visibilizando una enfermedad tan estigmatizada como la esquizofrenia y mostrando al mismo tiempo que no hay dos personas para las que la enfermedad sea igual. También refleja la importante repercusión que tiene este diagnóstico sobre el entorno, tanto el cercano como el que no lo es tanto. Como principal punto débil, el estilo de dibujo no es el que más me encaja, pero esto es ya cuestión de gustos. El diseño es adecuado y los trazos acompañan al relato, con un buen uso general del color.