Intriga, acción, corrupción, malos tratos, abogados al límite de la ley. Pistas y pruebas que van desentrañando un enredo que sorprende en cada capítulo. A la altura de los grandes del género norteamericano, una autora española, Carmen Gurruchaga, se adentra en el thriller judicial para demostrar que nuestra realidad puede ser tan apasionante o más que la de fuera de nuestras fronteras. Personajes de carne y hueso, un puzle de casos que encajan a la perfección y que denuncia muchas de las situaciones que vivimos y leemos cada día.
Un joven bufete de abogados debe enfrentarse a casos de corrupción, tráfico de personas y malos tratos, curiosamente relacionados, rozando el límite de la ley para descubrir a quien intenta acabar con ellos.
Ha sido una lectura simple, pero bastante aburrida. La trama no ha conseguido interesarme lo más mínimo hasta la mitad y, muy pronto, se fue desinflando para llegar a un final falto de emoción.
Demasiados personajes con los que no hay forma de identificarse, porque sus problemas son insustanciales. Las tramas se entrelazan de mala manera por pura convenciencia y la forma en que todo se destapa ni siquiera depende de ellos.
La casualidad es mejor aliada de estos abogados que su propia capacidad.
Todos los protagonistas son Mary Sue y Gary Stu, y casi todos los antagonistas son extremadamente malvados sin motivo aparente y carecen de moral alguna, según se les describe. La trama es muy predecible y la resolución de conflictos, conveniente, en muchos casos rayando lo inverosímil.