Había ya leído hace tiempo el texto intitulado "La autoafirmación de la universidad alemana". En aquella época me pareció un texto bastante críptico. En realidad, la obra heideggeriana tiende a ser ininteligible. Sin embargo, algo cambió.
En esta recopilación, se quiso presentar al escrutinio del público la faceta más polémica de Heidegger: sus afinidades y relaciones con el movimiento nacionalsocialista.
Es claro que Heidegger vio en el nacionalsocialismo la posibilidad de conjurar el proceso de tecnificación del mundo. Por tanto, percibió la ventana de oportunidad que implicaba para él asumir el rectorado en Friburgo, e impulsar desde este puesto, su reivindicación del Saber, con lo cual se recuperaría la esencia del pueblo alemán, acabando con los males de la enajenación académica y la hiperespecialización. Considero que esta visión podría ser compartida por cualquiera que reconoce en la sobreespecialización un vaciamiento de lo netamente humano. Sin embargo, este gesto afín al hitlerismo ha sido una piedra de tropiezo para sus discípulos.
Heidegger, después de observar la deriva del nacionalsocialismo, matizó su euforia y declaró, tanto en "el rectorado" como en su entrevista al Spiegel, que tuvo él fricciones con el gobierno del Führer, tanto de carácter político como de incompatibilidad de visiones. Al final, consideró Heidegger a hitlerismo también como otro movimiento moderno más, que enajenaba al hombre.
Los textos últimos transpiran pesimismo, resignación ante el destino fatal, absurdo del ser humano de nuestra época.