“This book is proof that today’s Latin American literature reaches far and digs deep. Alfredo Molano isn’t a novelist or poet, but rather a sociologist who realizes that ‘the way to understand wasn’t to study people but to listen to them.’ The testimonies that Molano collects are a point of departure for a work that knows how to relate, like few others can, Colombia’s pain in a language that has more colors than the rainbow.”—Eduardo Galeano, author of Upside Down and Open Veins of Latin America
“The people whose stories Molano tells are not social activists. They do not provide political or structural explanations of their lives; they do not tell stories of coming to consciousness. Yet, together, their stories add up to a powerful analysis of today’s Colombia and should indeed inspire US readers to challenge the US policies that continue to kill, impoverish and displace the people of Colombia.”—From the foreword by Aviva Chomsky
Here in their own words are the stories of the desterrados, or “dispossessed”—the thousands of Colombians displaced by years of war and state-backed terrorism, funded in part through US aid to the Colombian government.
These gripping stories show the human face of those who suffer the effects of the US “Plan Colombia” and of a state that serves the interests of wealthy landlords instead of the poor.
Acclaimed journalist Alfredo Molano is a columnist for the newspaper El Espectador in Colombia. He is a visiting scholar at Stanford University. He is the author of Loyal Soldiers in the Cocaine Kingdom: Tales of Drugs, Mules, and Gunmen.
Alfredo Molano Bravo (n. Bogotá; 1944) es un periodista y escritor colombiano.
Ha dedicado su vida a los estudios culturales, preocupándose esencialmente por el desentrañamiento de los orígenes y desarrollos de ciertos fenómenos sociales colombianos, en especial de aquellos que tienen su origen en ciertas minorías sociales. La obra de Molano describe sucesos que tienen su escenario en la segunda mitad del siglo XX en el territorio colombiano, haciendo hincapié en cuestiones como la educación y la violencia, así como en la patente diversidad manifiesta en la construcción simbólica que signa la historia del país.
Molano cursó estudios de sociología en la Universidad Nacional de Colombia, donde obtuvo una licenciatura en 1971, y fue alumno de la École pratique des hautes études de París entre 1975 y 1977. Ha sido profesor de varias universidades; colaborador de revistas como Eco, Cromos, Alternativa, Semana y Economía colombiana, y autor de numerosos trabajos de investigación aparecidos en diferentes medios. Ha sido director de varias series para televisión y ha obtenido el Premio de Periodismo Simón Bolívar, el Premio Nacional del Libro de Colcultura y el Premio a la Excelencia Nacional en Ciencias Humanas, de la Academia de Ciencias Geográficas, por una vida dedicada a la investigación y a la difusión de aspectos esenciales de la realidad colombiana. Entre 2001 y 2002 vivió exiliado en Barcelona y en Stanford, donde fue profesor visitante.
Actualmente es columnista del diario El Espectador de Bogotá.
Me pregunto -aunque debo admitir que ya tengo una sentencia- sí las imágenes que hasta hace poco estaban de pasarela en los medios de comunicación serán -¡son!- la pluma de los héroes de la patria, que escribe los capítulos recientes de la historia oficial de Colombia. La historia ya no se escribe; se cuenta con flashes. Así, aparece el colombiano número 1 haciendo la paz con los paramilitares y persiguiendo a los “bandidos” de la guerrilla. Años después, lo que significa hace poco, voceros de las FARC y el presidente Santos, con ropajes níveos y tras una mesa de banquete, firman los acuerdos de paz y se dan un apretón de manos en la Habana. Luego, el Papa Francisco bendice a Colombia y más tardecito Juan Manuel Santos queda doblemente premiado, y en estado de gracia, recibiendo el premio Nobel de paz. Parece un final feliz y natural a la violencia en Colombia. Y además de estas fotos, para recordar, o como a manera de referencia, quedarán los diagramas de barras de las victimas (discriminadas en categorías), reclutados, desplazados por años, por gobiernos en algún informe anual y luego en el de la década y luego en de las dos décadas y así sucesivamente. Aunque sea una verdad de Perogrullo, es necesario no obviar que las cifras y la estadística deshumanizan, no olvidarlo para entender que las victimas si tienen rostro y que tienen (o tenían) una historia de vida; no olvidarlo para no deshumanizarlas más, para no deshumanizarnos más. Perdóneseme la redundancia. Y, entiéndase así la perennidad del oficialismo, de los poderosos, que son los mismos dueños de la tierra (o los que se adueñan de ella), de los recursos en el país y de la vida de las personas.
A mí no me tocó estudiar La Historia de Colombia de Henao y Arrubla (1910) la cual fue la historia oficial de Colombia escrita bajo la hegemonía conservadora. No me tocó, porque para mi ya no hubo esa materia (todo lo aprendíamos en sociales, garrafal error del ministerio de educación, he aquí una de las causas de la hecatombe que vivimos en Colombia) y por fortuna (porque gracias a ello creo que no siempre ando tan desubicada) fui un poco come libro y tenía los libros de historia patria de mi papá y mis tíos, para consultar y para colorear. Se nos contaron hechos de conquistadores, héroes independistas, constituciones, mandatos presidenciales; una historia convenientemente escrita por el estado, una historia muchas veces aburrida y estéril. Entonces, surgen cuestionamientos y rechazo a esa historia oficial y todo lo que se considerara realmente un trabajo académico – científico y que rechazara la historiografía tradicional colombiana se unificó en el termino o corriente de “Nueva Historia”, donde se enmarcan los trabajos de Jaime Jaramillo Uribe, Virginia Gutiérrez, Orlando Fals Borda y Jorge Orlando Melo entre otros. Pero en el siglo XX aparecen nuevos hechos y nuevos personajes en la historia de Colombia, muchos ninguneados. Entonces surgen también las voces que querían darle voz a los que habían vivido la historia y no habían sido visibilizados ni mucho menos escuchados. Y así es como se expresa el movimiento subalterno en Colombia, y empezamos a ver la figura de Alfredo Molano y encontrar sus textos, que no son otra cosa que las historias de vida de los que vivieron la violencia en Colombia, los que la sufrieron a manos de todos los actores, porque aquí los actores del conflicto armado han sido guerrilla, paramilitares y ejercito, aunque el estado quiera ignorar la participación de este último y de los intereses económicos como agentes de la violencia, desplazamiento y apropiación de tierras para explotar los recursos.
…”En Colombia, casi todo campesino puede decir que su padre, o su tío, o su abuelo fue asesinado por la fuerza pública, por los paramilitares o por las guerrillas. Es la diabólica inercia de la violencia, que desde antes de 1948, año del asesinato de Gaitán, ha dejado a más de un millón de muertos”.
Alfredo Molano, sociólogo, es un cronista prolífico. En sus libros se encontrarán las historias de vida de los que sufrieron las diferentes formas de violencia; las historias de vida de los colonos, los campesinos, los indígenas, los desmovilizados, o los que vivieron el narcotráfico. Desterrados , se compone de nueve relatos de desarraigo, el primero, a manera de prólogo, corresponde a la experiencia de exilio del mismo autor:
…”Las posiciones criticas que adopté me ganaron la animadversión abierta de la derecha y de los militares, que comenzaron a señalarme como defensor intelectual de la guerrilla”…
…”No he sido nunca patriotero […], pero confieso que, desde lejos, hasta los bambucos me comenzaron a gustar. Echaba de menos a mi gente, las travesías por las cordilleras y los llanos, y me hacían falta hasta mis enemigos”…
Los restantes, son relatos de campesinos desplazados por la violencia. No sé cómo se hará la labor de edición, si es que se hace, pero el lenguaje es natural, local, es como escuchar a esas personas, es la magia de la tradición oral. Son historias con su pedazo de alegría, de cuando hay futuro, pero también son difíciles, tristes, y hay que conocerlas porque son nuestra historia, porque en ellas pese al dolor sigue la ilusión del porvenir. Son historias que hay que conocer, porque es lo justo, es lo moralmente correcto y porque si bien es importante conocer datos históricos, lo es más conocer y reivindicar a las personas que la han vivido, porque así quizás podamos reconocer que la historia es polisémica y encontrarnos como colombianos, como hermanos.
La historia se repite, dice Marx: la primera vez en forma de tragedia y la segunda en forma de farsa. No sé sí ya estemos en la farsa o sea una posibilidad para el futuro más inmediato. No sé que historia se nos irá a contar a los colombianos, más cuando el gobierno actual niega el conflicto armado (como en su momento lo quiso hacer el colombiano numero 1). Por eso hay que leer a Alfredo Molano, obligado para los colombianos. También recomendadisimo para los extranjeros, para que puedan ver más allá de la foto.
Colombia is the third largest recipient of U.S. military aid. More journalists, teachers and trade unionists are killed in Colombia each year than in any other country in the world. This army is also killing unarmed civilians – men, women, and children – in order to take their land for the benefit of large US corporations. The displaced people who become refugees are known as desterrados, the displaced ones. Molina writes as a journalist who was forced to flee his country. This book is a collection of accounts by the desterrados themselves, told in their own words. It is a powerful book, because the most vile, insane acts are described in the simplest of terms. It is also a beautiful book, because the voices here are voices of survivors who have managed to retain their humanity and dignity. It is an honor to be able to hear their voices.
3.5*. I felt the story telling a little choppy but overall I thought this was a good and important read. I appreciated the context provided at the beginning and end and feel this is a good start to learning more about Colombia.
This is a powerful, beautiful and yet very depressing book that I believe most people could benefit from reading. It touches some very grim aspects of everyday life for people living in a country that has been in complete turmoil for decades. The country that we know as Colombia is still one of the most violent countries in the world and some people even describe it as the by far worst humanitarian catastrophe in the Western hemisphere. The tremendous number of internally displaced people has only been accumulating throughout the modern history of country and the number has grown to more than 2 million people. With this book, Molano seeks to uncover the true pain and suffering of the Colombian people who are being forced off their land by large corporations and foreign investors who only seek profit even if it comes from the sacrifice of innocent civilians and regular massacres of villages. Molano gives us a rare insight into the horrors that plagues Colombia today by giving voice to the voiceless, also referred to as the desteraddos or the 'the dispossessed', those who have been removed from their homes with force and violence. The book itself consists of many horrifying personal accounts and stories told by ordinary Colombians and written by Molano in his attempt to raise awareness of the situation in Colombia.
”I was scared of living with death always hovering around me, afraid the kids would grow up seeing more bodies like that.” (Ninfa, The Garden)
This entire review has been hidden because of spoilers.
Alfredo Molano has serious courage for continuously writing truth to power in Colombia. This is the same writing that forced him into exile for a period of time many years back.
The displaced in Colombia, and those centered in this book, are victims of absolute injustice and oppression. This is a difficult read because it will make your heart ache for those who've been killed, tortured, silenced, impoverished, displaced, repressed, and oppressed for over a half a century of war in Colombia.
This book takes the side of the campesinos. Alfredo describes a gross violence enacted by the Colombian military, paramilitaries, and guerrilleros. If your looking for hope in the form of resistance or happy endings, this is not your book. The hope lays within the releasing of stories to the world. Viva los campesinos Colombianos.
“Aquí no es como allá. Aquí cada uno es cada uno. Nada de que me ayude, que fue que . Aquí lo que se usa para poder vivir no son las manos sino los codos, que sirven para dar codazos. Entienda que no es que yo no quiera: es que aquí no se puede. O sobrevive usted, o sobrevivo yo. Así que vaya cogiendo camino”.
Después de leerlo no me sorprenden todas las charlas con mi hermano menor, contándome emocionado Alfredo Molano esto, Alfredo Molano lo otro. Al hablar de la academia, de la situación del país, del deber ser profesional siempre aparecía Molano. Cada vez que le pedía una opinión sobre un escrito, sobre una exposición, no demoraba en aparecer. ¿Y cómo no iba a aparecer?, este sociólogo se quitó la camisa de fuerza que le imponía la academia y el clima político de la época y se atrevió a escribir con toda la franqueza que le conferían sus entrevistados la verdadera historia de Colombia. Una historia llena de mátices, alejada de la telenovela que siempre nos pintan mientras crecemos, aquí están los buenos, allá están los malos , y además de todo : “la historia se cuenta así, con palabras rebuscadas, porque somos la academia!. Acaso los doctores dicen le duele la jeta?, le duele la cumbamba?, los doctores hablan de maxilar superior e inferior, aprenda!”. Gracias hermanito mío por presentarme a Molano.
¿Quién es Alfredo Molano?, he aquí un abrebocas del autor, y de este libro, con apartes de sus entrevistas:
“Cuando regresé después de estudiar un posgrado en la Escuela de Altos Estudios en París, me metí al Llano, un sitio que quiero, porque lo recorrí en mis primeros años en compañía de mi padre. Sus historias, las de mis tíos, las de los peones, las de gente que entraba y salía, me parecían maravillosas y las disfrutaba. Volví con el deseo de repetir la experiencia, aunque debía hacer mi tesis sobre la renta de la tierra. Pronto me encaminé hacia otra parte. Por un lado, iban mis intenciones teóricas y académicas, y por el otro, lo que la gente me decía, me sigue diciendo, sin aburrirme un solo minuto. Abandoné la vaina teórica. Dos historias: la de un colono y la de un empresario, me fascinaron. Las transcribí, les hice un contexto con base en información secundaria y esa fue mi tesis. Mi director, Daniel Pécaut, no estuvo de acuerdo, discutimos muchas veces sobre el trabajo y su pregunta era, sigue siendo y será: qué de lo que le presentaba era mío y qué era inventado. No fue capaz de tomar una decisión, le pidió concepto a un personaje, otro profesor de la École, no recuerdo su nombre, especialista en historias de vida y el tipo dijo lo mismo: que ahí uno no sabía qué era literario y qué sociológico. Daniel me pidió que repitiera el trabajo y tomé en ese momento una de esas decisiones que se toman en ciertos momentos de la vida: radicales como escoger carrera, saber con quién se casa y de quién se descasa, y me descasé de Daniel, de la academia y me fui para lo que considero lo real, lo verdadero, lo que permite expresar el espíritu de lo que siento y quiero: comencé a escribir”. (Entrevista en http://www.elespectador.com/impreso/c...)
¨Tengo la sensación de que los números y las cifras son modos de evadir la realidad, de congelarla. La realidad es mucho más dinámica, tiene mucho más de subjetivo, de pasiones, de dificultades y de luchas. La otra es una expresión fría. Nunca pude acercarme a esa metodología. Recuerdo una frase que me repetían en la universidad que decía: “Lo que no es medible, no existe” y eso era una camisa de fuerza muy grande. Los números no tienen la elasticidad de la vida. La flexibilidad, los recovecos y los entuertos que tiene la vida”. (Entrevista en : http://www.kienyke.com/historias/a-ve...)
“Hay una niña en el Chocó que fue desplazada con su familia. Esta niña de ocho años caminaba descalza con toda su familia, entonces su obsesión consistía en unos tenis rojos que había visto en un anuncio. Siempre la recuerdo y es uno de los personajes de mi libro ‘Desterrados”.(Entrevista en : http://www.kienyke.com/historias/a-ve...)
Son ocho capítulos los que componen este libro, y 11 las historias que relata, empezando por la historia de Molano. Historias de destierro perpetuadas por cada uno de los actores del conflicto: guerrilla, paramilitares y fuerza pública.
"Mi exilio se remonta al tiempo en que arrumé los libros, dejé de escribir informes técnicos y abolí la pretensión de entender nuestra realidad desde un escritorio”… “Entendí que el camino para comprender no era estudiar a la gente, sino escucharla. Y me di obsesivamente a la tarea de recorrer el país, con cualquier pretexto, para romper la mirada académica y oficial sobre la historia”.
La gente me contó mil cuentos. En todos había- y hay – un elemento común: el desalojo por razones políticas, pero con fines económicos. A los campesinos los acusaban los ricos de ser liberales, o conservadores, o comunistas, para expulsarlos de sus tierras y quedarse con ellas. Siempre las guerras se han pagado en Colombia con tierras. Nuestra historia es la historia de un desplazamiento incesante, sólo a ratos interrumpido.
Escribí lo que veía, lo que me contaban; unas veces grababa, otras tomaba notas, e inclusive apelé al video…
Mis viajes también eran riesgosos debido a que las áreas de cultivo de coca y amapola, las zonas de conolización, las fronteras que yo frecuentaba, se veían cada vez más ensangrentadas. El enfrentamiento de un orden formal – impecablemente jurídico- con un país real que no cree sino en sí mismo, se da allí con toda su violencia. No eran sólo los colonos los que encontraban en la sustitución de cultivos tradicionales por cultivos ilegales un modo de vida. La guerrilla encontró en los empresarios del narcotráfico una fuente amplia de extorsión y las autoridades militares y de policía se lucraban a manos llenas con la represión del fenómeno. En este río turbulento todos pescaron; nadie, a la hora de un juicio, podría tirar la primera piedra…
I read this book in Spanish, don’t know if the translation can really capture the stories and their essence as the use of localisms is constant. All the chapters are first-person accounts of victims of the war in Colombia. Mostly peasants caught in between left wing guerrillas and right wing militias... the stories are deeply troubling and painful. It is mind-numbing the amount of violence Colombians have experienced and hard to know the long-term impact on the children and grand children of the victims. And is not only the horrendous killings of fathers, mothers, wives and husbands... it is the struggle to survive once you have to run away and leave everything behind. This book must be read but all people trying to understand Colombia’s struggle.
Una lectura que rompe el muro de la indiferencia que hemos tenido que construir muchos y muchas colombianas para mantener nuestra salud mental y nuestra cordura.
La arbitrariedad y facilidad con la que se mata en Colombia es casi incomprensible, me hace pensar en la cantidad de asistencia psicológica que necesita nuestra población.
El libro nos acerca a las víctimas de la guerra con narraciones en primera persona, historias que parecen (y son) pesadillas. Abre imaginarios sobre las dificultades de la cotidianidad en el campo, de la cotidianidad de los desplazamientos, de la cotidianidad de vivir en desconfianza. Lloro. Un llanto necesario.
Un libro muy crudo, pero excelente. Desterrados (titulo original en español) narra diferentes historias de victimas de los grupos armados al margen de la ley colombiana (paramilitares y guerrilla específicamente), cada una de estas tiene a protagonistas diferentes y son historias de vida reales extremadamente tristes, pero que me hicieron abrir los ojos a la realidad de estas personas que terminan desplazadas de sus viviendas y con familiares asesinados crudamente. En lo personal, el libro se me hizo muuuuy rápido de leer, pero no fue de esos libros que lees rápido y no te aportan nada, por el contrario, a mi este libro me lleno de muchísimas cosas y sentimientos; recomendaría este libro a Colombianos y quizás personas de otros países, que conozcan o estén informados sobre estas problemáticas sociales, políticas y económicas del país (Colombia), en cuanto a estos grupos terroristas... ahhh y que les interesen estos temas.
What a thoughtful, thought-provoking and terribly depressing book. Traces the violence in Colombia to peasants being forced off the land, from their homes, by the wealthy, to multi-national businesses forcing out the indigenous to the drug trade (keeping the US high.) But interestingly, starts with interviews and family stories way before the drug trade. We tend to hear about the troubles in Colombia as only being tied to the drug trade. But they started in the early '50's with La Violencia, sadly and well put. Recommended reading.
Muchas de las cronicas en este libro tuvieron lugar cuando yo era una preadolescente viviendo en Bogota. La problematica del desplazamiento se me presento en las numerosas familias campesinas que atestaban los suburbios, las terminales, las calles. A ciencia cierta, nunca supe que habia detras de su escape. Dolor de patria me dio este libro, saber el sufrimiento inmenso que la guerra ha producido en los mas vulnerables es algo que no se alcanza a percibir en los titulares de los noticieros.
Terrible and powerful. These 'testimonios' of victims of the Colombian conflict reveal the appalling banality of violence and fear, the continuities and inevitability of murder, corruption, violence and impunity that has reigned in Colombia for so long. Tough to read and not feel a sense of anger, sadness and frustration of the pain and injustices suffered, that still go on today
Crónicas desgarradoras que nos hacen entender y reflexionar sobre algunos aspectos de nuestra sociedad colombiana. Recomiendo el libro y al autor, Alfredo Molano es un gran escritor e investigador sobre el conflicto armado colombiano.
Historias que nos permiten conocer la desgracia del conflicto armando en Colombia. Lo que tienen y tuvieron que vivir tantas personas. Y aún así la gente votando por el NO a La Paz 🙄
Empecé a leer Cartas a Antonia después de haber deseado durante muchos años leer a Molano , y llegué a él ávido, con la sensación de encontrar en él un estilo genuino e intrépido como el de Leila Guerriero y en él mejor, habiendo leído su perfil como el gran sociólogo que conocía a la Colombia 'profunda'; me desconcerté de plano, bajé la guardia, no recibí lo que esperaba.
Fue mi culpa, debí haberlo leído antes y no debí haber comenzado por Cartas a Antonia, que es una serie epistolar y rara para su nieta, un documento íntimo y casi que familiar. Un tesoro para su familia, debe serlo, pero quizá no era un texto que debiera ser publicado; pero peores cosas se publican, todos los días.
En fin, eso sucedió al principio, con Cartas a Antonia (2020), hace pocos días empecé Desterrados, Crónicas del desarraigo (2001) —este libro—, aún confiado, y de hecho aún lo estoy, pero no me recupero.
Molano es fino pero disperso, es justo pero muchas veces intrascendente. Es un progresista dandi posmoderno que escribe bien y conoce a Colombia, no me ha revelado secretos con su prosa, no me ha enseñado un nuevo español como Gabriel García Márquez, no me ha contado historias atrapantes como Alberto Salcedo Ramos, no me ha hecho sonreír de lucidez como Germán Espinosa. No, no lo ha hecho. Yo sé sólo hasta ahora que tiene un sinfín de Converse y que tuvo el privilegio de ser exiliado a tiempo. Y recursos, y tiempo, y lectores para escribir del conflicto armado de su desdichado país, el nuestro.
“Where do you demand justice when the authorities who pick up the bodies are the same ones who killed them? Who do you denounce the crime to if the authorities are all smeared with blood?” A powerful, well-presented collection of testimonies from normal Colombians about the suffering they have endured due to the conflict there. Molano shows the senselessness of violence in Colombia and draws the reader in to feel compassion for the men, women, and children whose lives have been torn apart as a result. Once again, this book lines up clearly with testimony I transcribed for other Colombians fleeing their native land. And once again, the US is a hugely significant factor in escalating the situation. It’s long past time for the general US-American public to ignore the rest of the population of the Americas and to be unaware of how much death, suffering, and destruction our government foments in our neighbors’ lives.
This was a hard, but good read. Hard because it's hard to know that this is reality for people out there. I am adopted from Bogotá, Colombia which is why I picked this book up originally. Knowing that this very well could've been my life has made this read quite heavy and it's been giving me nightmares, tbh.
Es increible encontrar la profunda realidad que se vive como nacion, poder llegar a entender que "no eres al unico al que le pasan este tipo de cosas" es lo mas importante de esta lectura. Es una profunda tristeza que una de las cosas que nos defina como nacion sea la misma causa de su separacion, dividido tan solo por el fino hilo entre victimas y victimarios.
Historias de nuestros país, Colombia, tan crudas y crueles que pesan. Pensar en todo lo han vivido las personas desplazadas por culpa de la violencia me desgarra el alma. Creo que es importante conocer lo que ha pasado a lo largo de la historia en el país, aunque hay que tomárselo con calma, porque libros como estos pueden tener una carga emocional muy pesada.
Me encantó, no sabía que Molano escribía así de bien. Son historias de desterrados, de gente que tiene que irse de casa para no volver, por la guerrilla, por los paras, porque ajá. Muy hermoso. Me dieron ganas de leerle todos los libros.
A good English translation of Alfredo Molano, a must read for anyone looking to understand post-conflict Colombia! Hopefully a new updated version will be released eventually.
Las masacres, el paramilitarismo, la guerrilla y la corrupción del gobierno siempre harán parte de la historia de colombia. A ojo de citadinos conocemos ni un 10% del significado del exilio y el desplazamiento. El desarraigo de su tierra, el rebuscárselas día a día cuando el miedo te congela los huesos, empezar de cero y las miradas de repudio y rechazo de nuestra parte.