La isla de ayer es una ventana abierta a otra época. Los recuerdos personales del protagonista muestran la vida en la isla en los años cuarenta y cincuenta, el día a día de sus nacimiento y muerte, la lucha por conseguir comida, la escasez de agua, la escuela, los juegos infantiles, las enfermedades, la necesidad de emigrar, así como los sacrificios, éxitos, fracasos y nostalgias de quienes lo hicieron.Como El mundo de ayer, de Stefan Zweig, la obra quiere reflejar un mundo que ya no existe. Si el libro del autor austríaco revela las “memorias de un europeo”, La isla de ayer podría subtitularse “Memorias de un herreño”.También como en la obra de Zweig, se reflejan tanto los defectos de aquella sociedad como la añoranza por ciertos valores. Una sociedad cerrada y brutalmente machista, controladora de la conducta ajena y temerosa de la propia por lo que podría significar cualquier desliz; pero también la unidad frente a las adversidades y la miseria, la solidaridad en la lucha por la supervivencia, la alegría con la que afronta- ban las tareas cotidianas, la vida en armonía con el entorno...La obra se escribió a partir de los relatos, anécdotas y recuerdos que escuchó la autora desde niña a sus familiares y vecinos. Estas narraciones la fascinaron, así como las palabras algunas moribundas, otras ya hoy en desuso, pero vigentes en aquella época, por lo cual aparecen en la obra.
Un libro precioso, lleno de vocablos herreños y enseñándome la vida que debieron vivir mis abuelos. Sin duda un libro que recomendaría a cualquiera que le interesen un poquito las islas Canarias para algo más que sol y playa. Me gustaría que fuese más conocido!