Eva María nace en una familia tradicional. Es la más chica de cuatro hermanos, cuenta con estudios profesionales, sus padres emprendedores y muy trabajadores siempre dedicados al comercio y al servicio en alimentos, trabajaban todos los días de la semana, pero al no tener apoyo de quien cuidara de los hijos mientras ellos trabajaban en fines de semana, decidieron llevarlos a trabajar con ellos.
A los niños en la carnicería que tenía su papá y a la hermana y a ella en un pequeño restaurante de antojitos mexicanos en el mismo mercado. A la edad de 5 años aprendió muchas cosas, ayudaba a limpiar mesas, a tomar órdenes, apoyaba en llevar la comida, servía bebidas, lo que hiciera falta. También tomaba la escoba y barría, ella apoyaba en todo, aunque no supiera como se hacía por la edad con la que contaba en esa época, pero preguntaba para hacerlo y observaba para después hacerlo ella.
Le gustaba el trato con las personas, aunque había veces que no entendía algunas cosas, ella ayudaba y se acomedía. Siempre ha sido muy servicial. Con el tiempo y con ayuda de sus padres logró poner su propio restaurante.
Por otro lado, y por azares del destino descubrió que tiene el don de escribir, pero no sabía que escribía propiamente, es decir, solo expresaba sus sentimientos en papel dejando la pluma fluir y un día su amigo
Alejandro le comentó que debía de escribir un libro y mostrar a más personas lo que tenía en esos papeles. Así comenzó la historia, después de 11 años de escribir sus sentimientos por primera vez tomó la decisión de escribir su primer libro de poesía donde desnuda su alma y se muestra primero a mí misma que es una mujer valiosa, que a pesar del dolor y las heridas es una mujer resiliente, que su alma es fuerte, que es una mujer amorosa, bondadosa y valiente, que es especial y que es tan real que puede enfrentar muchas cosas porque todo en la vida es aprendizaje, y que todo aprendizaje no siempre es benévolo.
Hay ocasiones en que el aprendizaje nos genera dolor y nos deja cicatrices profundas que tardan mucho en sanar, pero al final y a veces sin darnos cuenta del tiempo las heridas sanan y solo nos queda atesorarlas y compartir lo que nos dejan, ya que quizá pueda ayudar a alguien en algún momento.
Y por ello hoy te invita a que desnudes tu alma para ti, y atesores el amor en la forma como tú lo concibas ya que el aprendizaje y las cicatrices unas más dolorosas que otras, son historias que nos vuelven seres invaluables.