Esta es una colección de relatos con una premisa común: en una América post apocalíptica la civilización resurge (apenas) en Utah, de manos de los mormones. Eso suena muy proselitista, pero Orson Scott Card es mormón y está muy metido en su comunidad, y su religión es así, proselitista, qué le vamos a hacer. Podemos discutir si los mormones son los únicos que mantendrían la cabeza sobre los hombros en semejante situación (lo dudo), pero yo prefiero atenerme al valor de los cuentos y dejar eso aparte. ¿Merecen la pena? Unos más que otros. Están conectados entre sí porque siguen un orden cronológico (más o menos) y hay personajes comunes, pero se pueden leer más o menos independientemente. El primero, "Oeste", es el mejor para mi gusto. El peor es "Teatro Ambulante", me pareció increíblemente forzado. También hay un epílogo del autor, donde hace un relato muy exhaustivo del proceso de escritura de estos cuentos, con todo tipo de datos personales (como que para ir a un taller literario de no se cuantos días, como está sobradito de peso, para bajarlo decide no llevar dinero para no comer nada y alimentarse únicamente a base de botellas de cocacola que compra ex profeso antes de llegar, que es un dato que me dice mucho sobre la sensatez que tiene este señor en su día a día). Allí menciona que el último cuento que escribió es precisamente "Teatro Ambulante", aunque fue el primero que se le ocurrió. Que no pudo terminarlo hasta que no escribió todos los demás. Y me hace pensar que al darle tantas y tantas vueltas al asunto perdió la perspectiva, porque resulta muy poquito creíble. Os pongo en antecedentes: en esa Utah post apocalíptica el clima ha cambiado tanto que llueve constantemente, y están haciendo un trabajo exhaustivo para recuperar el suelo del desierto y poder cultivar sin que se lo lleven las riadas. Para eso mandan jinetes que patrullan el borde del desierto y hacen informes de erosión sobre el terreno. A uno de estos jinetes se le muere el caballo en medio de la nada, así que coge su silla de montar (propiedad del gobierno) y se va a pie hasta la carretera, a esperar que pase alguien que lo lleve al pueblo más cercano. Los que lo recogen son un grupo de teatro ambulante, una familia. Esto es como las primeras dos páginas. No entraré en detalles, pero es como si desde el minuto uno en que se sube a la cabina del camión todos los miembros de la familia decidieran que ese desconocido salido de la nada que huele a no haberse duchado en semanas es exactamente lo que necesitan para resolver todos sus problemas, y necesitan que entre a formar parte de su familia. Así, de golpe. Y el jinete, que ya conocemos porque sale en dos de los cuentos anteriores y es un huérfano inadaptado, aunque tiene los naturales recelos al principio, les ve casi como la familia que nunca tuvo y siempre quiso tener. Si lo piensas fríamente parecen una panda de tarados que llevan años montado el numerito del "one of us" a todos los autoestopistas que encontraban, a ver si alguno picaba, y justo este pobre idiota es el que ha acabado cayendo. En la familia hay muchos problemas, claro está, todos tienen lo suyo encima (qué familia no), y el jinete lo detecta como si lo llevaran escrito en un cartel colgado del cuello. En menos de dos días, entre lo que deduce y lo que le cuentan, ya es un experto en todas las dinámicas familiares y su trágica historia personal. ¿He dicho que me parecía forzado? Me he quedado corta. Es un relato flojo sobre todo porque el primero, "Oeste" trata un tema muy parecido y lo hace bastante mejor, y las comparaciones son odiosas.
En fin, ¿lo recomiendo? Pues depende de lo que te gusten los cuentos, y de lo que te guste este autor. Yo tengo una compilación (gordísima) de cuentos cortos suyos (no-mormones) y en general son bastante buenos, mejores de lo que son estos, que andarían un poco a medio camino entre la ciencia ficción tal cual y lo que escribe sobre su religión. Aquí los personajes son mormones casi todos, no siempre son dechados de virtudes, pero en general tampoco son mala gente, se nota que es un tipo convencido de que su religión y su forma de vida son cosas estupendas y no cuestiona apenas nada. También es antiracista y pro-integración, y está muy concienciado con el tema de los nativos americanos, y eso también se ve en estos cuentos y le honra. No voy a decir que su fe le lastra, pero a lo mejor un poco sí. A lo mejor no ve las cosas tan claras como cuando lo deja a un lado y escribe ciencia ficción o fantasía pura y dura.